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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

¿Realmente has trabajado alguna vez en equipo?

Trabajar en equipo detail

La primera vez que trabajé en equipo fue en el colegio. Andaba por 3º de EGB (sí hace años ya) y la profesora nos dividió a toda la clase en grupos de 5 y nos dijo muy solemnemente: "Niños, vais a hacer un trabajo en equipo". Nosotros nos quedamos de piedra porque la verdad es que nunca habíamos trabajado en equipo. 

El trabajo en cuestión fue la realización de un mural donde teníamos que representar el ciclo del agua. Y gracias al ciclo del agua descubrí, bien jovencito, que el trabajo en equipo era ir a casa de un amigo, merendar por el morro, que el trabajo lo hicieran dos y nos pusieran la nota a todos.

 

Esto podría ser simplemente una anécdota graciosa, pero todo al que se la cuento se ve identificado con ella. Puede cambiar el curso, el tema del trabajo o si era un mural o no, pero el común denominador y la triste realidad es que nunca nos enseñaron a trabajar en equipo. Más bien nos lanzaron a trabajar en equipo.

 

En las encuestas de clima que realizo para empresas, hace tiempo incluía un par de preguntas sobre el trabajo en equipo. La primera era "¿Trabajas en equipo?". La segunda: "¿En tu organización se trabaja en equipo?". Ahora incluyo otras preguntas diferentes. El motivo es que esas preguntas no discriminaban, en todas las empresas la gran mayoría de las personas contestaban a la primer pregunta y a la segunda pregunta no. Es decir: "Yo sí trabajo en equipo, pero el resto de personas de la empresa no trabajan en equipo". Este hecho lo acabé llamando: "La extraña paradoja del trabajo individual en equipo".

 

La cruda realidad que subyace a estas anécdotas, es doble. Nunca nos enseñaron a trabajar en equipo y a día de hoy la mayoría de las personas que conozco nunca han tenido la experiencia de trabajar en equipo realmente. Y esta falta de aprendizaje y de experiencia llevan a que se tengan conceptos erróneos de lo que es realmente trabajar en equipo.

 

Trabajar en equipo no es ayudar a otras personas a hacer su trabajo cuando se ven desbordados. Eso es algo que puede resultar bonito, si además lo haces de manera altruista, pero no es trabajo en equipo. El trabajo en equipo debe ser algo más que ayudar a otras personas.

 

Trabajar en equipo tampoco es dividir el trabajo en tareas y estas repartirlas entre las personas. Eso es estar bien organizados, pero no es trabajar en equipo. El trabajo en equipo debe ser algo más que repartirse el trabajo.

 

La consecuencia esencial del trabajo en equipo es que el resultado debe ser mayor que la suma de la aportación de cada una de las personas por separado. Esto es obvio, ya que sino ¿qué ventajas tendría trabajar en equipo? Ese resultado mayor que la suma de las partes supone que tiene que llevarse a cabo un proceso que enriquezca el producto del grupo, que añada valor. Y eso sólo se puede conseguir de una única manera: debatiendo apasionadamente sobre el tema en cuestión. Por apasionadamente no me refiero a que uno se tenga que dejar llevar por sus emociones y perder las formas. La pasión en este contexto es sinónimo de implicación y compromiso. El debate debe ser apasionado porque se tienen que discutir ideas, proponer soluciones, argumentar puntos de vista, criticar otras ideas, apoyar las aportaciones de otros, rechazar planteamientos, admitir errores, reconocer aciertos, etc. De este tipo de debates, de los debates apasionados, sí se obtendrán resultados que es imposible que salgan de manera individual o imponiendo un único punto de vista.

 

Probablemente ahora estés pensando en esas reuniones improductivas y aburridas, que todos hemos experimentado, en las que los participantes miden sus palabras. O esas otras en las que el jefe es el que analiza, argumenta y decide, sin que haya oportunidad no ya de debatir, sino tan solo de opinar. O esas en las que uno prefiere no hablar por si le cae el marrón. Debatir apasionadamente es mucho más divertido y productivo para el equipo.

 

Pero lamentablemente no tenemos un cultura de debate apasionado, divertido y productivo. Pensamos que una discusión se rige por el paradigma «perder-ganar», siempre hay un perdedor y un vencedor, por lo que no me tengo que dejar convencer por el otro sino imponerle mi punto de vista y esto conlleva a que debate signifique para muchas personas conflicto. Pero en realidad los debates deberían servir para ampliar miras, para entender otros puntos de vista, para exponer y clarificar nuestra visión, para explicar las cosas, para estar de acuerdo con la otra parte en lo que estés de acuerdo, para mostrar tu desacuerdo razonado… Con el fin último de tomar decisiones en equipo orientadas al objetivo común y con las que nos comprometamos todos aunque no estemos de acuerdo.

 

Así que permitidme que os haga una recomendación para terminar: debatid. Debatid apasionadamente (que no acaloradamente), para poder salir enriquecidos de esos debates. Será una de las habilidades que necesitaréis para realmente trabajar en equipo algún día.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

 

 

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