Silueta raul garcia diaz original

Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Qué competencia debemos enseñar a los más pequeños

Saber escuchar detail

Los domingos por la mañana quedo con unos cuantos amigos para jugar al baloncesto. La pista a la que solemos ir, además de canastas, tiene dos porterías de futbol sala.

Las canastas de baloncesto están situadas de forma transversal al campo de futbol sala, por lo que en ocasiones debemos compartir la pista con otras personas que van allí a chutar el balón. Hace unas semanas unos chavales de entre 10 y 12 años llegaron a la pista y se pusieron a jugar en una de las porterías después de que nosotros empezáramos nuestro partido. Cada poco tiempo invadían el campo de baloncesto donde jugábamos, con el peligro que conllevaba para ellos (podíamos llevarnos a alguno por delante sin querer) y para nosotros (ya somos personas con cierta edad y pisar un balón nos puede acarrear una lesión importante).

 

A la quinta o sexta vez de decirles a los muchachos que tuvieran cuidado con meterse el campo de baloncesto, coincidió que un hombre pasaba por allí y al percatarse de la situación se acercó a recriminarnos nuestra actitud con los chicos. Varios de mis compañeros trataron de explicarle al hombre el peligro que suponía que no tuvieran cuidado con el balón, mientras que él nos recriminaba que no dejáramos jugar a los chavales con el balón. La discusión se alargó durante varios minutos.

 

Yo no sé si será deformación profesional, pero cuando presencio un conflicto en el que no estoy directamente implicado, suelo quedarme al margen observando cómo actúan y se comportan los que sí están directamente implicados. Y en esas me encontraba yo, cuando por casualidad me dio por mirar alrededor y vi que los chavales, que antes jugaban al balón, habían parado y miraban atentamente cómo los adultos estaban discutiendo por ellos sin respetarse la palabra, sin escucharse, interrumpiéndose, elevando la voz…

 

Cuando en las formaciones que imparto invito a analizar en profundidad qué características debe tener un equipo ideal de trabajo, una de las que siempre aparece es que las personas de un equipo deben tratarse con educación y con respeto. Y según los propios participantes hay que ser respetuoso y educado con las personas que piensan diferente a ti, que actúan de manera diferente a como tú lo harías en su lugar, que tienen ideas diferentes a las tuyas, que cometen errores, etc. Y en este punto del análisis es cuando explico, a personas que llevan lustros gestionando equipos, qué significa tener educación y respeto. Porque es cierto que a un profesional se le debe exigir que sea respetuoso y educado siempre.

 

En el trabajo las personas que tienen puestos de responsabilidad son como agujeros negros: atraen las miradas de todos. Están en el foco de atención permanentemente, sobre todo para ser criticados: qué dice, cómo lo dice, qué hace, qué no hace, etc. Es lo mismo que ocurre con los adultos y los niños. Los niños están siempre observándonos a los adultos, pero no para criticarnos (ojalá fuera para eso en algunos momentos), sino para aprender.

 

Desde pequeños deberíamos aprender a hablar, a conversar, a debatir, a discutir… con respeto y educación. Desde pequeños deberíamos aprender a defender nuestras opiniones, deseos, prioridades… con firmeza y seguridad. Desde pequeños deberíamos aprender a hacer frente a posiciones intransigentes, irracionales, perjudiciales… con serenidad y con rigor.

 

Los adultos deberíamos enseñar a los pequeños estas cosas que no se aprenden en los libros, sino observando a los adultos. Y sinceramente creo que no lo estamos haciendo bien.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

Comentarios

Raúl García 06/07/2018 09:54 #2
Gracias por tu comentario Gustavo. He de confesar, muy a mi pesar, que tienes razón.
Gustavo 29/06/2018 09:34 #1
Cierto Raúl. Y no hablemos si observamos a nuestros políticos.

Deja tu comentario

Si lo deseas puedes dejar un comentario: