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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

Lucha contra el sesgo de confirmación utilizando Twitter

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He de confesar que tengo una extraña manía. Leo la prensa por internet (esta no es la extraña manía) y de la mayoría de los artículos que pasan por la pantalla de mi ordenador, de mi móvil o de mi tablet suelo leer únicamente el titular y ojeo por encima el resto del texto (esta tampoco es la extraña manía), porque lo que realmente atrae mi interés y leo con atención, haya veinte o doscientas, son las opiniones que escriben los lectores con respecto al artículo (sí, esta es la extraña manía).

 

Las personas no somos racionales, tenemos la capacidad de razonar pero no significa que la utilicemos siempre y la utilicemos correctamente. Los sesgos cognitivos son un grave problema para razonar adecuadamente, ya que son errores que cometemos los seres humanos en la manera de analizar y procesar la información.

 

Un sesgo cognitivo bien conocido es el llamado sesgo de confirmación. Este sesgo se caracteriza por buscar y priorizar solo la información que confirma las creencias y opiniones que ya tenemos. De esta manera tendemos a leer periódicos, ver canales de televisión o escuchar emisoras de radio que sabemos que coinciden con nuestra manera de pensar. Mientras que ignoramos, infravaloramos o directamente criticamos aquellos medios de comunicación con los que no estamos de acuerdo.

 

Para luchar contra el sesgo de confirmación, en el que todos los seres humanos caemos irremediablemente en mayor o menor medida, leo todos los comentarios a los artículos de prensa online, sobre todo aquellos que incluyen opiniones que no comparto. Y leyendo los diferentes comentarios sobre el cambio climático, el consumo de azúcar, las terapias alternativas e incluso sobre Fernando Alonso, me doy cuenta de lo cierto que es el refrán: “cada cabeza una sentencia”. Y me obligo a leer las opiniones que van en contra de las mías para no acostumbrarme a estar rodeado de información y opiniones que me esté dando la razón constantemente.

 

Hace unas semanas he descubierto una herramienta mucho más útil para cumplir con este objetivo de buscar conscientemente información contraria a mis opiniones, que algunos considerarán masoca pero que yo considero muy sano, es Twitter.

 

En Twitter tenemos la gran suerte de poder leer directamente las opiniones de las personas que sabemos que piensan de manera diametralmente opuesta a la nuestra. Que nuestras inclinaciones políticas son de izquierdas, podemos seguir en Twitter a políticos de derechas para saber qué dicen y qué opinan. Que nuestras inclinaciones políticas son de derechas, podemos leer lo que dicen y opinan los políticos de izquierdas. ¿No es fantástico? Sí, realmente es fantástico poder encontrar opiniones diferentes de una manera tan sencilla.

 

Pero cuidado con caer en dos errores muy humanos y muy desaconsejables. El primero es contestar esos tuits contrarios a nuestras opiniones. Twitter no es un herramienta adecuada para discutir, con cinco minutos de lectura en la red social te das cuenta de ello. Así que utilízalo para lo que es útil: tu lucha personal contra el sesgo de confirmación.

 

El segundo error es caer en el sesgo de disconformidad. (Si existe un sesgo de confirmación es evidente que tenía que existir un sesgo de disconformidad). De manera resumida este sesgo se da cuando una persona que tiene una opinión establecida sobre un tema y le llega información opuesta, su punto de vista no cambia aceptando las nueva información, sino que se hace más extremo. Cuidado con este segundo error porque puede desembocar en el primero.

 

Habitualmente nos rodeamos de personas que piensan como nosotros. Vemos programas de televisión y escuchamos programas de radio que dicen lo que queremos escuchar y lo que nos gusta escuchar. Escogemos los artículos, los libros, los tuits que coinciden con nuestras creencias y nuestro pensamiento. Todo esto puede provocar que nos convenzamos, al no exponernos a otras opiniones, de que nuestro pensamiento es el único verdadero. No nos damos cuenta de que aunque pudiera ser verdadero es imposible que sea único. Y cuando nos encontramos con una opinión diferente no sabemos actuar de manera apropiada: discutimos, negamos, no escuchamos y faltamos al respeto a la otra persona porque no hemos aprendido a argumentar ante opiniones diferentes a la nuestra. ¡Lucha contra el sesgo de confirmación utilizando Twitter!

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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