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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

LAS MENTIRAS DEL CONO DEL APRENDIZAJE ATRIBUIDO A EDGAR DALE

Cono aprendizaje detail

Los gráficos y las imágenes están de moda desde hace años.

Tanto, que actualmente se denominan infografías. Incluso hay páginas web y perfiles de Twitter que se nutren de ellas continuamente. También en LinkedIn se suelen ver de manera habitual. Son impactantes y algunas muy chulas, pero eso no significa que la información que contienen sea cierta.

 

Una de esas infografías que uno ve de manera recurrente es la llamada Cono del Aprendizaje y que es atribuido a Edgar Dale. En este cono se muestra una pirámide dividida varias veces de manera horizontal. Cada uno de esos niveles horizontales representa un método diferente aprendizaje y están ordenados según el porcentaje de recuerdo que conseguimos con cada uno de ellos.

 

Voy a explicar de dónde proviene ese Cono del Aprendizaje atribuido a Edgar Dale y las dos mentiras que contienen. Ya que, en mi opinión, un profesional debe utilizar información veraz y no limitarse a repetir, retuitear o compartir lo que ve publicado sin saber de dónde viene ni si es verdadero o falso.

 

Edgar Dale fue un pedagogo estadounidense que nació en el año 1900 y murió en 1985. En 1946 publicó su Cono de la Experiencia en el libro de texto “Audiovisual Methods in Teaching”. Existen dos grandes diferencias entre el Cono original de Edgar Dale y el Cono del Aprendizaje que aparece reiteradamente en las redes sociales.

 

La primera diferencia es que Edgar siempre lo llamó Cono de la Experiencia y nunca Cono del Aprendizaje. El motivo es que su intención fue plasmar los diferentes métodos audiovisuales de la enseñanza en un continuo, del más concreto (en la base) al más abstracto (en la cúspide), pero nada más. La segunda diferencia es que Edgar nunca añadió esa frase que suele acompañar a los Conos del Aprendizaje y que dice así: “Después de 2 semanas tendemos a recordar…”. Ni tampoco añadió los porcentajes que aparecen indicando la cantidad de recuerdo al cabo de esas dos semanas. Esos números que atribuyen a la lectura, en la cúspide del cono, un 10% de retención al cabo de dos semanas y que la convierten en el recurso menos eficaz. O que atribuyen un 90%, y por lo tanto la mayor eficacia, a la experiencia de la propia persona.

 

Por lo tanto la primera gran mentira del Cono del Aprendizaje atribuido a Edgar Dale es que ese cono no es suyo.

 

La sorpresa es tremenda cuando uno leyendo un poco, ya que tampoco hace falta ser un profesional de la investigación, descubre quién fue la persona que añadió al Cono de la Experiencia de Edgar los porcentajes de la eficacia de los diferentes métodos de aprendizaje. Pues bien, esos porcentajes que han dado tanto que hablar y que incluso han influido en las metodologías a utilizar en el aprendizaje de adultos y también de niños, nunca fueron puestos ahí por Edgar, sino por un empleado de la Mobil Oil Company en la revista Film and Audio-Visual Communications. Y lo más alarmante del asunto es que lo hizo sin ninguna base científica. Por lo tanto, el afirmar basándonos en esta representación que es mejor la experiencia que la lectura para desarrollar aprendizajes, es cuando menos temerario y no tiene ninguna base científica.

 

Por lo tanto, la segunda mentira es hacer creer que esos porcentajes han sido obtenidos a raíz de investigaciones científicas, cuando en realidad fueron inventados.

 

Si cada vez que vemos o leemos algo impactante nos parásemos a analizar de una manera racional esa información, sería más difícil engañarnos y por lo tanto manipularnos. Nos dejamos convencer por datos que nos sorprenden y que incluso nos gustaría que fueran ciertos. Pero un análisis, por leve que sea, tira por tierra de forma aplastante esos números puestos al azar. Porque basta con preguntarse si existen aprendizajes que únicamente puedes obtener leyendo, o si hay aprendizajes que es imposible adquirir por la experiencia para darse cuenta de que existen gran cantidad de factores que influyen en el aprendizaje. Y que es imposible reducir la eficacia de los métodos de aprendizaje en un cono, por muchos números porcentuales que aparezcan en él.

 

Nota: Si después de la lectura de este artículo a alguien le ha picado la curiosidad, puede empezar a ampliar información directamente desde la web del investigador educativo Will Thalheimer, el descubridor del fraude cuantitativo del Cono del Aprendizaje: https://www.worklearning.com/2006/05/01/people_remember/

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

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