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Para profesionales

Raúl García Díaz
Reflexiones y consejos para verdaderos profesionales, independientemente del puesto y del sector en el que trabajen.

La formación ya no es lo que era

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Llevo más de 15 años desarrollando competencias en personas y equipos. Empecé impartiendo formación con un proyector de transparencias, los más viejos del lugar sabrán a qué tipo de tecnología ancestral me refiero. Recuerdo que en aquellos años de vez en cuando me encontraba con alguna persona que asistía a los cursos porque "mi jefe me ha dicho que venga". En los últimos años ya no me encuentro con este tipo de participante porque la formación en las empresas ha cambiado.

Hace años la formación se limitaba a los cursos a los que tu jefe o tu empresa te inscribían. Eran requisitos indispensables para poder desempeñarte en tu puesto de trabajo y era habitual escuchar frases como: "yo no sé hacer esto, la empresa tiene que darme un curso". Así que las empresas planificaban cursos a los que los trabajadores debían asistir, con la esperanza de que utilizaran los contenidos del curso en su puesto de trabajo. El problema de esta manera de entender la formación es que produce sujetos pasivos ante su desarrollo profesional: otros deciden y establecen sobre qué y cómo te vas a formar.

 

En muchas empresas las cosas ya no son así o al menos no en la mayoría que yo conozco. La razón fundamental es que las personas han cambiado y, por lo tanto, las empresas (aunque más lentamente). Esas personas tienen un nivel muy alto en una competencia que para mí será la más importante para el futuro, sino lo es ya: el autodesarrollo profesional. Entiendo el autodesarrollo profesional como la capacidad para analizar y determinar las competencias profesionales en las que uno debe mejorar en su vida profesional, la capacidad para encontrar la metodología y los contenidos más adecuados para desarrollarse en esas competencias y la perseverancia para aprender y desarrollar esas competencias uno solo. Es decir, un Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como) en materia de desarrollo profesional.

 

Una de las razones por las que este rara avis de otros tiempos se ha convertido ya en algo habitual, ha sido la crisis que empezó a finales de 2008. Muchas personas perdieron la confianza que tenían en las empresas debido a los despidos masivos que se realizaron. Y muchas personas cayeron en la cuenta de que su empleabilidad no la garantizaba la empresa que les contrataba, sino que su empleabilidad dependía sólo y exclusivamente de ellos mismos: de la experiencia que eran capaces de ir acumulando y del desarrollo profesional que podían ir adquiriendo.

 

Y por eso cada vez hay más personas que piden cursos y formaciones a su jefe. Cada vez hay más jefes que cuentan con sus equipos para seleccionar y programar las formaciones a recibir. Cada vez hay más departamentos de Recursos Humanos que reciben solicitudes de los empleados para cofinanciar formaciones en las que se han inscrito ellos mismos. Cada vez hay más personas que recomiendan a ciertos proveedores de formación para recibir ciertas formaciones, ya que ellos mismos se han implicado en la búsqueda de los formadores más adecuados para sus necesidades.

 

He de confesar que el ajuste de las empresas ante esta nueva situación en materia de desarrollo está siendo lento. Pero ya algunas que están respondiendo a estas personas que poseen un alto autodesarrollo profesional. Los pasos de estas empresas van orientados a poner a disposición de las personas materiales de calidad para su autodesarrollo. No cursos ni formaciones, sino recursos seleccionados de desarrollo para que las personas los tengan a su disposición. Y con recursos de desarrollo me refiero a textos, videos y audios. Que pueden ser de producción propia o de terceros que formen una especie de Biblioteca de Desarrollo en la que estas personas puedan saciar su sed de desarrollo: libros, artículos, podcasts, blogs, videos de charlas y conferencias, etc.

 

Las empresas se están dando cuenta de que es una estrategia ganadora retener a este tipo de personas, ya que en un entorno tan cambiante y rápido como el actual, es clave contar con personas altamente motivadas en su desarrollo permanentemente. Es decir, contar con verdaderos profesionales.

 

Profesionales que saben que el máximo responsable del desarrollo de una persona es uno mismo. No tu jefe. Ni tu empresa. Eres tú. Porque tu empleabilidad futura depende exclusivamente de ti.

 

Gracias por leer.

 

Raúl García Díaz es director de la consultora de recursos humanos Entrepersonas

www.entrepersonas.com

 

 

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