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Raquel W.Polo
El blog sobre novedades, música, cine y series, de Raquel W.Polo

Música, maestro

A los americanos les encanta (bueno, a mi también) un musical. Esas películas en las que, de repente, y de la nada, empieza a sonar música interpretada por una orquesta completa, en las que todo el mundo sabe dónde y qué tiene que cantar, y en qué tono, y en las que, por norma general, suele triunfar el amor, a pesar de todos los impedimentos que el destino ponga en el camino de los protagonistas. 

 

Y a los americanos les encanta (bueno, a mi también) un episodio musical, de sus series favoritas. Así que, al hilo de lo que hablábamos la semana pasada, hoy vamos a hablar de música, interpretada por actores en series que no son musicales. 

 

 

Y es que hay episodios que han sido realmente memorables. Por ejemplo el de Buffy Cazavampiros, que llegó a ocupar el decimotercer lugar del Top 100 de musicales de toda la historia, que elaboró el Channel 4 americano. Por encima de Los Miserables o El Fantasma de la Ópera, hay que añadir.

 

Otras series, digamos, serias, han tenido episodios musicales. Las de médicos son bastante propensas. Scrubs, Chicago Hope, (ay, aquel joven Mandy Patinkin) y, por supuesto, Anatomía de Grey. Ya lo sé, ya lo sé. Siempre me quejo de este episodio. Pero es que, para mi gusto, la historia cantada del accidente de Robins y Torres, embarazada de muchos meses, y esa paranoia extracorpórea en la que tenía que decidir si vivir o morir, me dejó bastante fría. Y si nos atenemos a lo que he leído por ahí, tampoco gustó demasiado al resto de fans de la serie. 

 

 

Caso Abierto, (aquella serie en la que se investigaban crímenes sin resolver) tuvo varios episodios que, aunque no fueran musicales strictu sensu, tuvieron la ambientación y varias actuaciones. 

 

Otro episodio inolvidable es el de Ally McBeal, ¿os acordais? Si hasta Randy Newman escribió parte de la banda sonora. Si hubieran existido redes sociales y memes en la época, nueve de cada diez (como los dentistas) hubieran estado referidas a tan magno evento. (Por cierto, me pregunto si no será hora de revisitar aquella serie, aunque solo sea por Robert Downey Jr).

 

Sobrenatural ha experimentado con todo. Y uno de esos experimentos tuvo como resultado un episodio musical, que celebraba el número 200. (Aunque he de confesar que mi momento musical favorito de esta serie, y hay muchos, está relacionado con Dios y una guitarra). En él unas niñas adaptaban la colección de libros escrita por Chuck, y lo convertían en el musical de fin de curso, con una versión, por supuesto, del Carry On My Wayward Son.

 

 

Y esta misma semana, le ha tocado el turno al Arrowverso. Un episodio musical y cross-over de Supergirl y The Flash. No lo voy a negar, a mi me ha entusiasmado, y la canción del video que acompaña el post de hoy se ha convertido en mi nueva obsesión (madre del amor hermoso, qué pedazo de voz tiene el señorito Jordan). Y es que, desde el mismo momento en el que se confirmó a Grant Gustin como Barry Allen, la gente empezó a pedirlo. Aunque, también desde el primer momento, Stephen Amell dejó claro que, con él, que no contaran. 

 

Y es que a Gustin hay que añadir a Carlos Valdés (Cisco), Jesse L. Martin (Joe West), y Victor Garber (Martín Stein), que, junto a John Barrowman, son conocidos actores de Broadway, y que llevan cantando toda la vida. Asi, que, con la llegada de Melissa Benoist y Jeremy Jordan (Winn) a la familia Berlanti, todos sabíamos que era cuestión de tiempo, sobre todo después del traslado de canal. Y para que la felicidad fuera completa (en especial para los fans de Glee), el malo del episodio fue encargado a Darren Criss, también actor de Broadway (recientemente ha protagonizado, Hedwig and the Angry Inch), y por supuesto, también alumno del mismo instituto de Lima, Ohio. Lo que no sabíamos muchos es que Criss y Valdes, por un lado, y Gustin y Chris Wood (Mon-El), por otro, además, fueron compañeros de Universidad, y nunca habían podido trabajar juntos. Grandes reencuentros. 

 

 

Nuevos temas (alguno compuesto por el autor de las canciones de La La Land, nada menos), adaptaciones, bailes y un argumento divertido, que nos ha hecho olvidar, por un rato, todo el drama, que por el que Barry y sus amigos atraviesan últimamente. Qué queréis que os diga, a mi me ha gustado mucho. No ha recibido una puntuación muy alta en IMdB (que ya sabéis que es la Biblia para mi), pero, por una vez, no me importa. 

 

Voy a subir el volumen de la música, y a poner en loop mi nueva canción favorita. Que tengáis buena semana. 

 

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