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Menudo Panorama

Pedro Santa Brígida
Periodista

Emergencia climática y postureo (II)

Cumbre detail

El blog del periodista Pedro Santa Brígida. 

Decía hace una semana en esta misma sección que la Tierra tiene aproximadamente unos 4.500 millones de años y que los humanos nos la estamos cargando en apenas unas décadas. La emergencia climática ya está aquí y la cuestión es qué vamos a hacer entre todos para que las generaciones venideras -y presentes- no sufran las graves consecuencias que se avecinan. ¿Estamos concienciados realmente de lo que está ocurriendo?

 

La Cumbre Climática que se celebra estos días en Madrid está dejando patente una vez más la estupidez humana, el egoísmo planetario, el abuso del consumismo y el escaso interés que demuestran los gobiernos de los países que más contaminan por revertir la situación. La expresión de moda es alcanzar un mundo climáticamente neutro, es decir reducir la contaminación global y compensar ésta con acciones que restituyan el equilibrio ambiental. ¿Lo conseguiremos?

 

Mientras los científicos, los técnicos y los activistas se afanan en advertir de que se agota el tiempo para tomar medidas drásticas que ayuden al planeta a sobrevivir, países como China, India, Brasil e incluso Estados Unidos (por la gestión de Trump), y tantos otros, apenas contribuyen a poner en marcha medidas reales que sirvan al objetivo común de invertir el proceso climático de autodestrucción. Al tiempo, la Unión Europea anuncia las acciones más drásticas, a plazos, jamás imaginadas hace tan sólo unos años: supresión total del carbón y de las centrales nucleares, eliminación de los vehículos de combustión diésel y gasolina, revolución en los procesos de producción industrial y máxima generación de energías renovables. ¿Y qué van a hacer los países productores de petróleo?

 

La captura del CO2 de la atmósfera, la sustitución del plástico por materiales reciclables, la utilización de vehículos eléctricos o la reforestación constante, entre otras, son algunas de las propuestas que se repiten desde hace un par de semanas en la COP25. Hay que acabar con la alegre emisión de dióxido de carbono, con el envenenamiento de la atmósfera, de los océanos, de la masa terrestre. Es urgente detener el calentamiento global o corremos el riesgo de multiplicar algunos tipos de enfermedades, de inundar las costas o de provocar masivas migraciones hacia las zonas menos vulnerables de la Tierra. ¿Y cómo se adapta todo esto al progreso socioeconómico?

 

Mientras los expertos intentan demostrar la emergencia climática con datos que asustan, algunos famosos -probablemente con la mejor intención- han ejercido estos días un postureo más que discutible. Entre otros, Harrison Ford, Alejandro Sanz o Javier Bardem se han sumado al séquito de pro ambientalistas VIP, ellos que viajan en aviones privados o utilizan vehículos y yates altamente contaminantes. Ahora oímos decir van a participar en películas y conciertos musicales en los que no exista huella de carbono. ¿De verdad? Se ha dicho hasta la saciedad en la COP 25 que contamina más el que más dinero posee porque es el que más consume.

 

Insisto en que nos encontramos ante el mayor desafío de la historia de la humanidad. Me consta que, al paso que vamos, nuestros hijos, nietos y sucesivos lo van a pasar mal, muy mal, con el cambio climático que está produciendo toda la mierda que generamos quienes pululamos por este planeta. O nos ponemos todos manos a la obra -cada cuál desde su responsabilidad- o este planeta tiene fecha de caducidad; por otra parte, como todos los que lo habitamos.

 

Sobre Greta Thunberg, portada incluso de la revista Time, ya opiné hace siete días.

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