Venciendo la resistencia (1º parte)

Resistencia detail

En mis primeros años como entrenador personal en un gimnasio, sentí decepción al ver lo rápido que mucha gente se olvidaba de los logros que había conseguido y el esfuerzo que había conllevado obtenerlos nada más salir por la puerta. Es como si lo que pasaba en el gimnasio se quedaba allí hasta la vuelta. Sencillamente su compromiso y su voluntad de cambiar no se sostenían. Mientras tuvieran a alguien que les guiara, que le diera fuerzas para seguir, todo marchaba bien. Pero tan pronto faltaba esta ayuda mágica el impulso se desvanecía. La prueba del éxito de las personas no está en lo que hacen cuando cuentan con la ayuda necesaria, si no en lo que son capaces de hacer cuando esta ya no esté. Cuando se encuentren solos.

 

Maslow lo sabía y ahora te toca saberlo a ti. Al igual que sucediera con la pirámide de necesidades de Maslow, la superación de la resistencia también tiene una serie de niveles que debemos cubrir si queremos vencerla. Todos ellos nos ayudarán a forjar un carácter firme y al igual que sucede con las necesidades, si no respetas el orden de aprendizaje y ejecución, más pronto que tarde encontrarás el muro que no te deje avanzar. Básicamente nuestro carácter es como una casa frente a un huracán. Si tiene buenos cimientos aguantará, si solo está en la superficie no aguantará ni los primeros vientos. Debemos empezar desde abajo e ir subiendo hasta alcanzar todo nuestro potencial. Lo primero es trabajar en nosotros mismos. Nuestros cimientos.

 

A grandes rasgos y sin ser exhaustivos, cosa que se escapa a este post, tenemos cuatro grandes resistencias que vamos a tratar: personal, social, organizacional y cultural. Al que quiera profundizar sobre alguno de ellos en especial le animo a hacerlo y después compartir lo aprendido para porque no, preparar post más específicos en el futuro.
En esta primera parte nos centraremos en los dos primeros.



  Resistencia personal

 

Centímetro a centímetro la vida es fácil. Kilómetro a kilómetro, dura. Para crecer como personas debemos ser auténticos. Y para ser auténticos debemos ser sinceros con nosotros mismos y con los demás. Debemos reconocer nuestras fortalezas y debilidades. Muchos ocultan su lado más vulnerable construyendo una fachada que les aleje de quedar expuestos y como consecuencia creamos relaciones superficiales con los demás y con nosotros mismos. Dicho de otro modo. Nosotros mismos construimos nuestra propia barrera y cuanto más la ignoremos e intentemos ocultarla más grande se va a hacer. Muchos dejan que esta barrera crezca tanto que llega un día en que ya no pueden superarla.

 

Nuestras debilidades más profundas son aquellas barreras que al ser transformadas en fuertes nos permiten sentirnos satisfechos con nuestra vida. Si queremos vencer las resistencias que nos impiden conseguir lo que queremos debemos trabajar en variables como la autoestima, la confianza o el valor.

 

Autoestima. La construcción de la identidad es una tarea básica. No es lo mismo creer en uno mismo por poseer unos valores sólidos y unos principios inquebrantables que simplemente enfrentarte a las dificultades diciéndote mil veces que confías en ti. Es obvio que así no lo vas a conseguir. En coaching siempre se dice que el mejor coach es uno mismo. Y no falta verdad. Nadie mejor que nosotros para escucharnos a nosotros mismos y sacar las respuestas que están en nuestro interior, ¿me siento satisfecho de mí mismo? ¿Cuáles son mis preocupaciones principales? ¿Cuáles son mis valores?. Es vital responderse sinceramente y ser consecuente con esa respuesta. Ten en cuenta que cuanto más alta sea nuestra autoestima menos nos afectará lo que pase a nuestro alrededor, lo que nos permitirá movernos con más soltura y tomar mejores decisiones.

 

Autoconfianza. La confianza en uno mismo tiene que ver más con nuestras habilidades que con la estima que nos tenemos a nosotros mismos. Una persona puede ser hábil en una actividad concreta y a la vez tener una estima de sí mismo bastante baja. En este caso nuestras habilidades se podrían ver afectadas por las opiniones de los demás, por ejemplo. Cuanto más aprendamos y más practiquemos más capacitados estaremos para realizar cualquier actividad y esto a su vez incrementará la confianza en nosotros mismos mejorando nuestra autoestima.

 

 

Valor. "El valor es la primera de las cualidades humanas, porque es la que garantiza todas las demás" (Winston Churchill).
¿Qué piensas cuando ves a personas que consideras valientes? ¿Qué les distingue de los demás? Seguramente que siempre hacen lo correcto incluso en los momentos difíciles. ¿Confiarías en alguien así? Por supuesto que sí. De igual manera lo podrías hacer contigo. Es fácil ser valiente cuando nos movemos en los círculos que controlamos, donde nos sentimos fuertes. Es muy difícil moverse hacia lo que ya no controlamos, donde nos sentimos débiles. El valor se consigue actuando en cada lado de la balanza y es como la zona de confort, cuanto más nos propongamos actuar donde antes no nos atrevíamos más grande será nuestro valor y más fácil será la próxima vez.



  Resistencia social

 

Cuando Warren Buffet dijo: "Se tardan veinte años en crearse una reputación y cinco minutos en destruirla", tuvo mucha razón. Tardamos demasiado en crear una relación de confianza con alguien, conseguir que nos vean como realmente somos, y podemos acabar con ella en un abrir y cerrar de ojos. Entonces, ¿no sería mejor conocer qué es lo que nos hace falta para construirla de forma rápida y sólida?, ¿cómo podemos mejorar nuestra comunicación? La verdad es que mucha gente pasa más tiempo sacando adelante sus relaciones sociales que disfrutando de ellas porque muchos no entienden qué es lo que crea, eleva y sostiene dichas relaciones. Los factores ocultos que hay por debajo de ellas son las que determinarán qué tan lejos seremos capaces de llegar con cada persona, entender los comportamientos ajenos y de esta forma desenvolvernos con soltura en cualquier situación y como ya he dicho, disfrutando de cada interacción, que es el fin principal.

 

Estos son algunos de los factores más relevantes que nos pueden ayudar a entenderlas y mejorarlas:
 


Seguridad. La calidad de tu vida es la calidad de tu comunicación, con los demás y contigo mismo. Esto rige tu conducta y da seguridad en uno mismo lo que nos posiciona par abordar cualquier circunstancia con mayores garantías de éxito. Si esto falla, falla todo lo demás.
 

Determinación. No se trata de hacer o decir con confianza o determinación. Se trata de sentir esa confianza y el resto hablará por ti. Si tú dudas los demás lo harán también y cuando la gente duda de ti dejan de contar contigo.

 

Juicios. La mayoría de los juicios que se emiten no son verbales, son gestuales. Una persona socialmente inteligente se da cuenta de cuando alguien la está juzgando sin ni si quiera abrir la boca. Es una buena forma de fracaso social. Respeta, escucha y acepta que todos tienen cosas que no te van a gustar. Nadie es perfecto y tú tampoco.

 

Comunicación. Uno de los aspectos quizás más interesantes y que pocas veces se le presta atención. Vital saber expresarse y hacerlo con precisión. Vocabulario, organizar nuestros pensamientos antes de hablar y no mezclar ideas son una buena baza para lanzar un mensaje serio y claro.

 

Respeto. Las relaciones con los demás casi siempre son terreno difícil. Cuando no permitimos que los obstáculos o las circunstancias nos alejen de lo que es verdaderamente importante, las relaciones crecen. Respeta las relaciones que te hagan crecer y de las que no ya hablaremos más detenidamente en otro momento.
 


Resultados. Los resultados llegan antes o después. Pero hay que buscarlos. Utiliza todo aquello que te pueda servir de los demás en forma de opiniones o conductas para saber en qué fallaste. Esto se llama feedback y puede cambiar diametralmente todas tus interacciones sociales. Si las críticas no son constructivas simplemente pasa. A críticas sin argumentos no des explicaciones.


En la segunda parte hablaremos de las resistencias que nos encontramos a nivel organizacional y empresarial así como las diferencias culturales que nos enfrentan y alejan de los demás.

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