El cuarto factor

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El cuarto factor es aquel que aún siendo vital para un liderazgo eficaz, es a su vez uno de los menos claros para quienes desconocen dónde radica la verdadera fuerza de un líder: la confianza.

Como ya hemos comentado en otros post, los enormes dividendos que proporcionan los factores de la confianza como son una confianza en sí mismo plena, la capacidad de extender la confianza en los demás y ser dignos de confianza, se hacen patentes en cualquier situación. Este cuarto factor hace referencia a la capacidad que muchos poseemos y apenas utilizamos en beneficio de todos. Es la capacidad de infundir confianza en los demás. Este post es un pequeño estracto del libro que publicaré dentro de unos meses: "La otra cara del confort".

 

Infundir confianza se hace difícil cuando las personas de los círculos sociales e íntimos a los que pertenecemos carecen de ella y además, parecen no desear tenerla. Sin embargo es una de las particularidades que rodean esos círculos cada día, donde una o dos personas sobresalen de un resto que parece no solo no brillar, sino detestar su notoriedad. Se precisa de una gran confianza en uno mismo para rodearse de gente con unas aptitudes y una confianza superiores. Pero al hacerlo, las nuestras también se incrementan y empezamos a brillar con la misma intensidad.

 

La confianza abre los caminos para que las personas que se adentran en ellos puedan empaparse y transmitirlo a los demás.

 

Solomon Asch fue un reconocido psicólogo dedicado a la psicología social. Uno de sus estudios más célebres, que daría después al archi-conocido "efecto Asch", fue el de demostrar cómo a través de la presión social las personas podemos ser inducidas hacia determinados comportamientos o toma de decisiones. Lejos del uso coercitivo y manipulador de dicha conducta, esta puede ser utilizada también a la inversa. Podemos, a través de nuestro ejemplo, cambiar la conducta de otra persona hasta verla representar los mismos valores de honestidad, valor, confianza, o lo que pretendamos transmitir. Cómo nuestra ética es transmitida a nuestro cículo personal, social o empresarial, dependerá del grado de fuerza con la que sintamos dichos valores y representemos dichas aptitudes.

El efecto Asch se puede llevar a cualquier campo con la pretensión de elevar el rendimiento consciente de quienes nos rodean.

 

Cuando no otorgamos a los demás el poder de cambiar y depositamos la confianza necesaria para que lo hagan, la totalidad del círculo al que pertenezcan dichas personas sufre. Es decir, si como responsables de ventas no instauramos o no sabemos instaurar una cultura orientada hacia la excelencia y la exigencia, una cultura de transparencia y aprendizaje, los resultados que obtendremos estarán muy por debajo de lo posible. Si como cabeza de familia "ahuecamos el ala" y evadimos nuestra responsabilidad tras una discusión o en los momentos difíciles, damos a los demás miembros de la familia la posibilidad de hacer lo mismo y facilitamos la imposibilidad de resolver a tiempo un contratiempo que, a la larga, se convertirá en algo más serio por la falta de confianza de todos.

 

¿Entonces, qué necesitamos para añadir valor y confianza a los demás? Básicamente conocer a los demás, tener lo que necesitan y querer hacerlo. Cuando conocemos los valores, los miedos y las capacidades de las personas sabemos si contamos con las armas necesarias para darles lo que necesitan. Si una persona posee grandes cualidades para destacar en un área concreta pero le da miedo fracasar, podemos ayudarle a ver a través de nuestro ejemplo que el riesgo es algo necesario para cambiar, algo necesario para progresar. Por contra, si la misma persona tiene el valor para enfrentar situaciones de cambio o problemas, pero lo que le falta son conocimientos o desarrollo de estrategias que le lleven a alcanzar sus metas, basaremos nuestro trato con él en una formación contínua y concreta que proporcione un aumento progresivo de obtención de resultados. Esto inspira confianza en nosotros, en él mismo y en lo que hace.

 

Infundir confianza en los demás es de carácter esencial en la agenda de cualquiera que quiera elevar el nivel de motivación y confianza utilizando elementos puramente centrados en aquellos a los que se pretende mejorar. No es difícil, solo requiere hacer un esfuerzo consciente y tener una intencionalidad pura. Recuerda que pocas cosas llenan más el corazón de una persona que depositar una confianza plena y sincera en ella. Este es el primer paso para otorgar poder a las personas.

Comentarios

Roberto Serna 26/05/2018 20:35 #9
"Abulense", yo les rogaría una profunda identificación de valores intrínsecos para no vivir hasta el último de sus días como vulgares mangantes. Mientras la política se base en el negocio que es y no en la gestión de recursos mucho me temo seguiremos viendo bolsillos llenos de dinero y escasos de verdad. Un saludo y gracias por tu comentario.
Roberto Serna 26/05/2018 20:35 #8
"Abulense", yo les rogaría una profunda identificación de valores intrínsecos para no vivir hasta el último de sus días como vulgares mangantes. Mientras la política se base en el negocio que es y no en la gestión de recursos mucho me temo seguiremos viendo bolsillos llenos de dinero y escasos de verdad. Un saludo y gracias por tu comentario.
Roberto Serna 26/05/2018 20:30 #6
Gonzalo, esa es la clave! El optimismo se aprende y si se tiene voluntad se transfiere a quien queramos. Eso genera la confianza infundada. El ámbito político está corrompido precisamente de gente que sabe bien como meter esa confianza a golpe de intenciones ocultas. Pero en este caso el miedo a perder el status que se tiene vence al deseo de cambio. Por lo que permanecemos como estamos. Gracias a ti por tu comentario y por leerme. Un saludo Gonzalo
Roberto Serna 26/05/2018 20:23 #4
Teresa, muchas gracias. La confianza es un tema demasiado extenso y poco entendido en lo tocante al rendimiento que produce el depositarla en otros. Me alegra saber que mis artículos te sirven de práctica. Un saludo teresa
Abulense 23/05/2018 23:32 #3
Yo les recomendaría a los políticos, les rogaría encarecidamente, que leyeran tus artículos, a ver si se les pega algo, que falta les hace.
Gonzalo José 23/05/2018 23:22 #2
Muy optimista te veo, Roberto, al decirnos que no es difícil poner en práctica este "cuarto factor"como tu lo llamas.nada menos que la confianza en los demás. No sé si será por esa cantidad de noticias con las que nos levantamos todos los días, nada agradables, por cierto, ya no hablemos del ámbito político....dan náuseas. Y con qué nos quedamos? Afortunadamente con el circulo más cercano a nosotros, familia,amigos, compañeros. Ahí me quedo yo. Gracias por tu artículo.
Teresa 23/05/2018 23:04 #1
No recuerdo si te lo he dicho en algún comentario anterior, pero tus artículos me sirven de terapia, me gusta leerlos y analizarme, y también analizar a todas las personas que están a mi alrededor, y de verdad que merece la pena sacar, aunque solo sea una pequeña parte, de tus enseñanzas y ponerlas en práctica. Es verdad, que con confianza en uno mismo y en los demás, se puede llegar mucho más lejos. Y si encima hacemos más felices a los que están a nuestro alrededor, ya no digamos. Buena falta nos hace. Gracias por tus artículos . Te deseo mucha suerte por la pronta publicación de tu libro, y espero que nos lo comuniques a todos los lectores.

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