¿Dónde queda el miedo?

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Sean Penn en un fotograma de la película protagonizada por Ben Stiller " La vida secreta de Walter Mitty", quien representa a Walter, un adulto cuya vida ha sido  marcada por el miedo y las limitaciones que este conlleva.

La realidad es que sin miedo no se puede vivir. Las emociones del ser humano son adaptativas, es decir, según el acontecimiento al que nos enfrentemos se verán expuestas en mayor o menor medida.

 

El problema viene cuando esta sensación de miedo crece hasta el exceso pudiéndose convertir en una limitación de nuestra vida y por tanto de las decisiones y acciones que podamos tomar en ese instante.  


"Las personas cuyos miedos los ahogan corren el peligro de ver como sus vidas se les escapan de sus manos" (John C. Maxwell).


Vayamos al grano. El miedo y como tratarlo no es algo que se enseñe en el colegio sino que fuimos nosotros mismos quienes lo hemos ido descubriendo a través de los problemas de la vida o los consejos de nuestros seres queridos, amigos, etc. Hablo de los colegios porque es en esa edad donde se manifiestan y quedan marcados con mayor intensidad todos los miedos que a la postre iremos acumulando.

 

El miedo que nos protege, como el que nos avisa de que es mejor no caminar por la noche solos por las calles de algún barrio conflictivo por ejemplo, o el que hace que busquemos ayuda o cobijo para evitar males mayores, es el que hay que proteger. El miedo que nos limita, el miedo que hace que nos duela el rechazo de los demás o el que nos hace perder oportunidades debido a los cambios personales o sociales que conlleva, es el que debemos aniquilar. En ese miedo nos vamos a centrar ahora.

 

Pagando impuestos

Tener miedo significa pagar un precio. Es obvio que cuanto más miedo tengamos más alto va a ser el precio que paguemos. Esto se traduce en limitaciones más altas, logros más pequeños y sueños más ajustados a la realidad de lo que podemos conseguir. Nadie puede ir más allá de lo que sus capacidades le permiten. Esto no significa que si nuestra pasión nos lleva a trabajar con esfuerzo, este esfuerzo no se pueda ver recompensado. Por supuesto que lo hará. Me refiero a que nunca dará todos los frutos que podía haber dado de estar nosotros preparados para ello.

Recuerda que nuestra capacidad de producir resultados es directamente proporcional al miedo que tengamos al fracaso, al éxito o al cambio.

 

La mayoría de la gente casi nunca desarrolla todo su potencial. Se enfrascan en las consecuencias de lo que traerá ese cambio y como consecuencia de ello nunca se verán recompensadas con lo que merecen. Y por lo tanto se frustran y abandonan.

 

¿Sabes qué pasa cuando dejas al miedo fluir? Que huyes. ¿Sabes qué pasa cuando huyes? Que pierdes.

 

Allí donde ponemos el foco ponemos la energía. Nuestra energía puesta en nuestros objetivos determina los resultados.

 

Nuestro foco

La mala noticia de todo esto es que nos enfocamos más en lo que nos hace sufrir que en lo que nos puede aportar placer. Y allí donde enfocamos nuestra atención vamos a poner nuestra energía y nuestras acciones. La buena noticia es que podemos reenfocar nuestra atención en aquello que nos puede mejorar la calidad de vida. Solo requiere hacer un esfuerzo consciente.

 

Anthony Robbins llama a esto "Neuro-Associative Conditioning" (condicionamiento neuro-asociativo). Es una técnica basada en enfocarnos en las emociones y no tanto en los hechos. Robbins respalda que si nos centramos lo suficiente en el dolor que nos produce cualquier circunstancia, se creará en nosotros la necesidad de cambiar y alejarnos del dolor para acercarnos al placer. Estas vías neuro-asociativas se consiguen asociando un dolor inmenso a seguir envueltos en la misma situación y haciendolo un número repetido de veces suficientes como para crear una "palanca mocional" que nos conduzca a otra alternativa más placentera.

 

No obstante, todo pasa en última instancia por la decisión propia de comprometernos a cambiar y no dejar que sean las circunstancias externas o las opiniones de otros los que marquen nuestra capacidad de producir resultados elevados en cualquier área de nuestra vida. A nadie le gusta ser rechazado pero nadie que te aprecie de verdad le pondría limites a tu vida.

 

La fórmula del 3

Tal como yo veo las cosas podemos dar tres pasos importantes que nos ayuden a librarnos de estos miedos indeseados:

 

1. Deja que duela. Sin dolor no hay cambio. Las personas siempre tratamos de alejarnos del sufrimiento si este es lo suficientemente alto.

2. Hazte mejor. Cuanto más altas sean nuestras capacidades y nuestras habilidades más confianza en nosotros mismos tendremos.

3. Toma una decisión. La última palabra la tienes tú. Solo tú eres el que decide si vas o no a cambiar y cuándo lo vas a hacer. No demores esta decisión. 



Así que ya sabes. El dolor, la decisión y nuestras capacidades se pueden convertir en nuestros mejores aliados a la hora de sentirnos seguros sobre todo lo que hagamos.

 

No esperes más para controlar todas esas situaciones que te alejan de la vida que quieres tener.

Comentarios

Roberto Serna 13/11/2017 17:41 #2
Hola Lorena! Gracias por tu comentario. Espero te haya servido de ayuda y me alegro de que te haya gustado. No dudes en comentar siempre que quieras.
lorena 10/11/2017 16:31 #1
Muy interesante Roberto, totalmente de acuerdo con tu artículo. M e siento totalmente identificada, te seguiré leyendo.

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