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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Prevención secundaria del cáncer de mama

En el actual Código Europeo contra el Cáncer (octubre de 2014), la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja emplear estrategias de detección precoz del cáncer de mama, a fin de incrementar los porcentajes de curación y, por tanto, de supervivencia de este tumor maligno, el más frecuente en mujeres. (1)

Los dos artículos precedentes de este blog versaron sobre la prevención primaria del cáncer de mama por saludables estilos de vida: la actividad física aeróbica, el del mes de noviembre, y la Dieta Mediterránea e ingesta regular de café, el del mes de diciembre de 2017. Ahora, en este primer artículo del año 2018, completaremos una trilogía sobre la prevención del cáncer de mama, aunque, en este caso, mediante técnicas de prevención secundaria, o sea, de diagnóstico precoz y tratamiento subsiguiente, a fin de reducir la prevalencia del proceso en cuestión.

 

En las siguientes líneas volveremos a incidir brevemente en la alta prevalencia del cáncer de mama.

 

CÁNCER DE MAMA EN EL MUNDO

 

Según datos de la OMS, en la Unión Europea el cáncer de mama es el tumor maligno más frecuente y la causa más común de muerte por cáncer en mujeres. Cada año aparecen unos 365.000 nuevos casos y 91.000 muertes. Aproximadamente una de cada ocho mujeres europeas desarrollará un cáncer de mama a lo largo de su vida, habitualmente en edades medias y avanzadas, aunque también puede verse en mujeres jóvenes. Son pocos los hombres que acaban sufriendo cáncer de mama, aunque también pueden padecerlo.

 

CÁNCER DE MAMA EN ESPAÑA

 

En España, el cáncer de mama es el más frecuente en la población femenina. Así lo confirman datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de febrero de 2017, (2) referidos al año 2015, así como los plasmados en el informe GLOBOCAN 2012 (http://globocan.iarc.) (3) de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), organismo dependiente de la OMS, que ofrece los datos más actualizados a nivel mundial sobre incidencia, prevalencia (1,3, 5 años) y mortalidad por cáncer de 184 países. Este organismo también ofrece datos fidedignos de España, que confirman lo anterior: en las mujeres españolas la mayor incidencia, mortalidad y prevalencia a 5 años es para el cáncer de mama.

 

Coincidiendo con el reciente Día Mundial del Cáncer de Mama (19-10-2017), la Asociación Española contra el Cáncer (aecc) reveló que, anualmente, se diagnostican en nuestro país 27.500 nuevos casos de este tumor maligno, que se suman a los 100.000 existentes. Aunque los avances terapéuticos han logrado elevar los índices de supervivencia hasta un 85%, son demasiadas las mujeres que siguen falleciendo por este cáncer: unas 6.000 al año.

 

MARCADORES Y FACTORES DE RIESGO

 

Todas las sociedades científicas están de acuerdo “en lo que se sabe” con respecto a las causas del cáncer de mama. Es obvio que aún queda mucho por conocer.

 

Los marcadores de riesgo más relevantes de este tumor son el sexo femenino, la edad y los antecedentes familiares. El factor hereditario está presente en torno a un 5% de los cánceres de mama, siendo los genes más frecuentemente implicados los BRCA 1 y BRCA 2, en los que se han visto diversas mutaciones.

 

En cuanto a la edad, se sabe que el riesgo aumenta con la edad. No obstante, se ha visto que hay dos períodos de máxima incidencia: el primero, justo antes de la menopausia, entre los 45 y 49 años; el segundo, en la postmenopausia, hacia los 65 años.

 

Otro marcador de riesgo depende del tiempo de exposición natural a los estrógenos, pues a medida que aumenta tal exposición también lo hace el riesgo de este cáncer. Así sucede en casos de primeras reglas (menarquía) precoces (antes de los 12 años) y de menopausias tardías (por encima de los 50 años).

 

Entre los factores de riesgo modificables epidemiológicamente los más relevantes son los siguientes:

 

  • Sobrepeso u obesidad: Después de la menopausia el riesgo de cáncer de mama se incrementa a medida que aumenta el peso de la mujer, dado que a mayor grasa corporal mayor es el nivel de estrógenos circulantes, los cuales, incrementan significativamente el riesgo de este tumor maligno.

 

  • Consumo de alcohol y tabaco: Parece incrementarse el riesgo de desarrollar este cáncer entre las mujeres que consumen alcohol o/y tabaco.

 

  • Tratamiento hormonal sustitutivo: Se ha demostrado que el riesgo de cáncer de mama se incrementa sensiblemente en las mujeres que toman una combinación de estrógenos y progesterona durante la menopausia. Además, el riesgo aparece a los pocos años de iniciar este tratamiento y permanece elevado durante al menos los 5 años siguientes a su cese. Por ello, en el reciente Código Europeo contra el Cáncer (2014), se aconseja que las mujeres no tomen este tipo de tratamiento para paliar los síntomas de la menopausia. En el caso de prescribirlo, se recomienda que sea a las dosis más bajas y durante el menor tiempo posible.

 

  • Sedentarismo: La actividad física aeróbica regular reduce claramente el riesgo de cáncer de mama, como pudimos comprobar en el artículo publicado en este mismo blog el 2 de noviembre del pasado año. Aunque los beneficios son mayores a medida que se incrementa el esfuerzo físico, basta con que una mujer ande una hora diaria para beneficiarse de una reducción significativa del riesgo de desarrollar este tumor maligno: un 15% de disminución. (4-11)

 

  • Radiaciones: La exposición a radiaciones ionizantes, sobre todo, durante la pubertad incrementan el riesgo de este cáncer.

 

  • Tipo de dieta: Las dietas elaboradas con alimentos procesados e “industrializados”, propias de la denominada Comida Basura, incrementan el riesgo de desarrollar procesos cardiovasculares y tumorales, por su riqueza en ácidos grasos saturados, condimentos, azúcares refinados, sal y numerosos aditivos alimentarios. Además, tales dietas se asocian a obesidad centrípeta y global, reconocido factor de riesgo cardiovascular y tumoral. Al contrario, la Dieta Mediterránea y el consumo regular de café parecen reducir significativamente el riesgo y tasa de incidencia del cáncer de mama, (12-17) como reflejamos en este mismo blog, en el artículo del mes previo.  

 

  • Lesiones predisponentes: Las mujeres con enfermedad proliferativa benigna de mama parecen tener más riesgo, así como las que ya han tenido un carcinoma ductal in situ o un carcinoma lobar también in situ (que no rebasa la mucosa). Por otra parte, las que han tenido un cáncer invasivo tienen más riesgo de desarrollar otro cáncer en la otra mama.

 

Es preciso aclarar que el hecho de que una mujer tenga alguno de los factores o marcadores de riesgo anteriores no significa que esté condenada a sufrir un cáncer de mama. Es más, la mayoría de las damas tienen alguno de ellos y nunca desarrollarán la enfermedad. Sin embargo, su presencia debe servirnos para intervenir, bien eliminándolos (factores de riesgo), o bien para acentuar los programas de vigilancia y detección precoz.

 

JUSTIFICACIÓN DEL CRIBADO O SCREENING

 

Como todo el mundo entiende, las posibilidades de sobrevivir a un tumor maligno se incrementan con la precocidad en el diagnóstico del mismo y, por ende, con la mayor capacidad de erradicarlo con el tratamiento convencional. Evidentemente lo que se pretende es detectar un tumor muy pequeño, que aún no se haya extendido localmente ni, sobre todo, a los linfáticos vecinos ni, mucho menos, por vía sanguínea a otros órganos (metástasis). Pues bien, las técnicas de cribado poblacional de este tumor permiten diagnosticarlo en estadios precoces, cuando se incrementan sensiblemente los porcentajes de supervivencia. En definitiva, las mujeres que se benefician de estos métodos de diagnóstico precoz tienen menos riesgo de morir por cáncer de mama. De esta forma, datos publicados en el reciente Código Europeo contra el Cáncer (2014) revelan que en la Unión Europea, sólo una de cada cuatro mujeres diagnosticadas de cáncer de mama fallece por esta enfermedad. Además, con estos procedimientos de diagnóstico precoz puede evitarse la muerte de cuatro de cada diez mujeres detectadas en tales programas.

 

Sí, esta reducción del 40% del riesgo de muerte por cáncer de mama entre las mujeres que se someten al citado cribado ha sido observada en un reciente metanálisis realizado por investigadores de la Agencia Internacional para la investigación en Cáncer (IARC). Obtuvieron esta conclusión, tras evaluar 11 estudios experimentales (ensayos controlados, aleatorios) y 40 estudios observacionales, 20 de cohortes y 20 de casos y control, que versaban sobre el tema, publicando sus resultados el 3 de junio de 2015 en New England Journal of Medicine, con el título "Cribado del Cáncer de Mama- Punto de vista del Grupo de Trabajo de la IARC 18". También comprobaron que la relación riesgo-beneficio es absolutamente favorable al empleo de estas técnicas de prevención secundaria en mujeres de 50 a 69 años. Además, algunos estudios prospectivos, de hasta de 20 años de seguimiento, también demuestran efectividad del cribado en mujeres de 70 a 74 años; algo que no se había apreciado en el anterior consenso, el del 2002.

 

En España, según la Sociedad de Oncología Médica (SEOM), la supervivencia media relativa del cáncer de mama, a los cinco años de la intervención, es del 89.2% de forma global. Obviamente, el porcentaje de supervivencia se incrementa con la precocidad en el diagnóstico, pues en el estadio I es de más del 98%, en tanto que en estadios más avanzados el pronóstico se ensombrece: 24% de supervivencia en estadio III.  

 

No obstante, las posibilidades de supervivencia irán aumentando con el tiempo, a medida que mejore nuestro conocimiento sobre estos cánceres y, por lo tanto, mejoren los procedimientos terapéuticos.

 

¿EN QUÉ CONSISTEN ESTAS TÉCNICAS DE CRIBADO?

 

La Asociación Española contra el Cáncer (aecc), al igual que otras sociedades científicas nacionales e internacionales, tienen claro que la técnica más efectiva para detectar precozmente los tumores malignos de mama es la mamografía. Se trata de una radiografía especial de las mamas efectuada con un aparato de rayos X diseñado para tal objetivo: mamógrafo. Este método ofrece unas ventajas muy apreciables:

 

  • Permite detectar lesiones mamarias hasta dos años antes de que sean palpables con la exploración física y, desde luego, cuando todavía no han invadido profundamente ni ha dado tiempo a su diseminación a los ganglios linfáticos ni a otros órganos.

 

  • Si tenemos la fortuna de detectar estos cánceres en estadios iniciales o precoces es muy posible que las pacientes se beneficien de tratamientos menos agresivos, que indudablemente dejarán menos secuelas físicas y psíquicas en las mismas.

 

Dado que la dosis de radiación empleada es mínima, este tipo de técnicas son bastante seguras, con muy pocos casos de cáncer de mama inducidos por radiación.

 

Si la imagen observada con la mamografía es sugestiva de lesión benigna es muy posible que se repita la exploración cuatro a seis meses más tarde.

 

Si se observara una imagen con características de malignidad, el profesional médico solicitará más técnicas de imagen, a fin de conocer más nítidamente la naturaleza de la lesión (ecografía, resonancia magnética nuclear) y/o la práctica de una biopsia.

 

Otro método complementario a la mamografía es la exploración física, efectuada periódicamente por el médico o por la propia mujer. No obstante, este método es poco efectivo y no sirve para detectar tumores pequeños, que sí lo serían con la mamografía.

 

Se considera que con la mamografía se pueden detectar hasta el 90% de estos tumores, mientras que con la exploración física no se llega al 50%.

 

¿CÓMO ENTENDER EL INFORME MAMOGRÁFICO?

 

Se emplea de forma consensuada a nivel internacional el sistema ideado por el Colegio Americano de Radiología, el denominado Breast Imaging Reporting and data System, BI-RADS (Informe de Imágenes de la Mama y Sistema de Datos), donde los hallazgos y resultados de las mamografías se clasifican en categorías numeradas del 0 al 6. El 0 corresponde con una evaluación radiológica incompleta, mientras que la evaluación completa incluye las categorías del 1 al 6. En las siguientes líneas vamos a describirlas brevemente.

 

Categoria 0: Es preciso efectuar estudios por imágenes adicionales o comparar con mamografías previas.

 

Esta categoría señala que es probable que exista alguna anomalía no visible o no definida con claridad, por lo que se requieren exámenes adicionales, como vistas más grandes, compresiones puntuales, proyecciones especiales en el mamograma o el empleo de ultrasonidos.

 

Categoría 1: Negativo

 

No se ha observado nada patológico, pues las mamas son simétricas, no existen bultos (protuberancias), estructuras distorsionadas o calcificaciones sospechosas.

 

Categoría 2: Hallazgo benigno (no canceroso)

 

Los datos encontrados por el radiólogo son de naturaleza benigna, del tipo de calcificaciones benignas y fibroadenomas calcificados. Figurarán en el informe a efectos de comparación con mamografías futuras.

 

Categoría 3: Hallazgo posiblemente benigno, se recomienda seguimiento a corto plazo

 

Los hallazgos de esta categoría no aseguran absolutamente que sean benignos, a pesar de que las probabilidades de que lo sean son muy altas (98%). Para cerciorarse de que no evolucionan o cambian con el tiempo, se decide repetir la mamografía en un plazo corto, habitualmente a los 6 meses y, luego, de forma periódica hasta que se compruebe que el hallazgo es estable, es decir, hasta que no se vean lesiones en expansión o que crezcan (criterio de malignidad).

 

Esta estrategia comporta dos ventajas: una, evita biopsias innecesarias; la otra, si la lesión aumenta aún da tiempo a diagnosticarla en fases iniciales o precoces.

 

Categoría 4: Anormalidad sospechosa, se debe considerar una biopsia

 

En este tipo de lesiones el radiólogo no está seguro tanto de la benignidad de las lesiones como de su malignidad, por ello recomienda una biopsia.

 

Categoría 5: Anormalidad que sugiere firmemente que se trata de un hallazgo maligno, se deben tomar las acciones adecuadas.

 

Los hallazgos tienen características plenas de malignidad, por lo que la probabilidad de corresponderse con un cáncer es muy alta (al menos del 95%). Se aconseja encarecidamente la realización de una biopsia.

 

Categoría 6: Resultados de biopsia conocidos con malignidad demostrada, se deben tomar las acciones adecuadas.

 

PERIODICIDAD DE ESTAS PRUEBAS (CAMPAÑAS DE SCREENING)

 

En los últimos años se está generando cierta controversia con respecto a la periodicidad de las mamografías, pues, según las diversas guías internacionales, la edad de inicio de las mismas oscila de los 40 a los 50 años, en tanto que la edad de finalización oscila de los 69 a los 84 años. Por otra parte, la periodicidad de las mismas oscila entre hacerlas cada año o cada dos años.

 

En la Guía Europea de Garantía de Calidad en Cribado Mamográfico se describen las pautas a seguir en los programas de cáncer de mama. (19)

 

Aunque ha sido común efectuar mamografías cada 1- 2 años a las mujeres de 50 a 65 años, pues son las que tienen más riesgo de cáncer de mama, más recientemente empiezan a beneficiarse de este método las mujeres de 45 a 49 años así como las de 65 a 69 años. Sin embargo, hasta ahora se pensaba que estas campañas de diagnóstico precoz no eran efectivas en mujeres de edades superiores a los 69 años ni en las que tienen menos de 45 años. Pues bien, el reciente informe del Grupo de Trabajo de la IARC, mencionado al principio de este artículo, muestra que, al menos, las mujeres de 70 a 74 años también se benefician de este cribado.

 

¿QUÉ ACONSEJAN LAS SOCIEDADES CIENTÍFICAS DE EEUU?

 

La Asociación Americana de Cáncer (ACS), tras revisar sus guías durante el año 2015, aconsejó efectuar mamografías anuales a mujeres de 45 a 54 años y bienales a partir de los 55 años.  En cambio, a mujeres más jóvenes, entre 40 y 44 años, recomendó el cribado personalizado, pues la relación riesgo-beneficio no es tan boyante como en los grupos de mayor edad, dado que entre las más jóvenes era más probable que hubiera falsos positivos, con biopsias innecesarias, sobrediagnósticos y cánceres por radiación. Sin embargo, si se trata de una mujer (40 a 44 años) con antecedentes familiares de primer grado de cáncer de mama (madre, hermanas o hijas), deberá priorizarse una mamografía, pues la relación riesgo-beneficio es francamente favorable. (20)

 

El prestigioso Preventive Services Task Force (USPSTF) de Estados Unidos, recomendó en febrero del 2016 iniciar el cribado con mamografías cada dos años en mujeres de 50 a 74 años. En cambio, a las mujeres de 40 a 49 años sólo se les recomendó la práctica de mamografías bienales en caso de que sus factores de riesgo particulares fueran suficientemente consistentes. (21)

 

Los expertos del USPSTF llegaron a estas recomendaciones de consenso tras efectuar una profunda revisión de la literatura científica, evaluando la relación riesgo-beneficio de esta estrategia diagnóstica cuando se aplicaba en mujeres sanas de más de 40 años, que no habían sufrido previamente un cáncer de mama y que no tenían alto riesgo genético de desarrollarlo (sin oncogenes predisponentes como los BRCA 1 y BRCA 2) y que tampoco se hubieran expuesto a radiaciones ionizantes en edades más jóvenes.

 

Como dijimos antes, los responsables del estudio revelaron que el cribado con mamografía reduce efectivamente las muertes por este tumor maligno entre las féminas de 40 a 70 años. No obstante, la mejor relación riesgo-beneficio se observa en mujeres de 50 a 74 años, especialmente cuando las pruebas se efectúan cada dos años. En este último grupo etario las recomendaciones alcanzan la categoría o grado B, o sea, el que se otorga cuando se demuestra científicamente que los beneficios superan con creces a los potenciales riesgos, en tanto que en el colectivo de mujeres de 40 a 49 años de edad, la relación riesgo-beneficio no es tan favorable, dado que los evidentes beneficios de la mamografía se aproximan más a los posibles riesgos (recomendación C), lo que obliga a particularizar la indicación de esta técnica.

 

Siguiendo con las sociedades científicas norteamericanas, referiremos que tanto el Congreso Americano de Ginecología y Obstetricia (ACOG) como el Colegio Americano de Radiología aconsejan mamografías anuales a partir de los 40 años. (22,23)

 

ESTUDIO EFECTUADO POR RADIÓLOGOS QUE AVALA LA REALIZACIÓN DE MAMOGRAFÍAS ANUALES A PARTIR DE LOS 40 AÑOS

 

Hace poco tiempo, en agosto de 2017, se publicó un artículo en Cancer, que respaldaba la realización de mamografía anuales a partir de los 40 años. (24)

 

El estudio dirigido por la doctora Elizabeth Kagan Arleo, profesora asociada de radiología en el Centro Médico Presbiteriano de Nueva York-Weill Cornell de la ciudad de Nueva York, consistió en estimar cuántas vidas se salvarían si todas las mujeres estadounidenses siguieran una de las tres principales recomendaciones para las mamografías: la evaluación anual desde los 40 a los 84 años de edad; la evaluación anual desde los 45 a los 54 años y, luego, bienalmente desde los 55 hasta los 79 años; o cada dos años desde los 50 hasta los 74 años.

 

Tras aplicar el correspondiente aparato estadístico e informático, llegaron a comprobar que las mujeres entre 40 y 84 años a las que se les realizaba una mamografía anual se beneficiaban con una reducción del 40% en la mortalidad por cáncer de mama. Los resultados fueron menos boyantes entre las mujeres a las que se les efectuó mamografías hasta los 79 años, pues la reducción de la mortalidad por este tumor maligno fue del 31%, y, sobre todo, entre las mujeres de 50 a 74 años a las que se les practicó una mamografía cada dos años, con una disminución del 23% en la mortalidad por este cáncer.

 

Sin embargo, los resultados de este estudio no convencieron al jefe médico de la Asociación Americana contra el Cáncer, el doctor Otis Brawley, dado que sigue pensando que es mejor efectuar mamografías anualmente desde los 45 hasta los 54 años y bienalmente a partir de los 55 años de edad.

 

"Para una mujer de 40 años de edad con un riesgo medio de desarrollar cáncer de mama, las probabilidades de que una mamografía impacte favorablemente en su salud a lo largo de los próximos 5 ó 10 años son en realidad bastante bajas", escribió Brawley en un comentario que acompañó al nuevo estudio.

 

VALIDEZ Y CONSISTENCIA DEL ANÁLISIS AUSPICIADO POR LA IARC

 

En cualquier caso, el estudio auspiciado por la Agencia Internacional para la Investigación en Cáncer (IARC), anteriormente citado, 18 es probablemente la revisión más exhaustiva que se ha efectuado hasta ahora sobre este crucial tema. Hablamos de un estudio, efectuado por expertos de 16 países, que consistió en valorar la relación riesgo-beneficio de la detección precoz del cáncer de mama mediante mamografías, en base al análisis exhaustivo de 11 estudios experimentales (ensayos clínicos controlados con aleatorización en la selección de las muestras) y 40 estudios observacionales (20 de cohorte y 20 de casos y controles), como antes dijimos. 

 

Sus resultados fueron muy clarificadores: reducción de un 40% en el riesgo de muerte por cáncer de mama entre el colectivo femenino de 50 a 69 años de edad cuando se las compara con las mujeres que no se someten a esta prueba. Además, varios estudios también revelaron una reducción significativa en el riesgo de muerte por ese cáncer en mujeres entre 70 a 74 años. Menos pruebas aconsejaron el cribado sistemático en mujeres a partir de los 40 años.

 

Estos importantes beneficios superan con creces a los posibles riesgos de sobrediagnóstico, de falsos positivos y de posibles cánceres inducidos por la radiación de la mamografía.

 

RIESGO DE INDUCIR CÁNCERES DE MAMA POR LA RADIACIÓN DE LA MAMOGRAFÍA

 

En febrero de 2016 se publicó en una revista de gran prestigio (Annals of Internal Medicine) un trabajo científico que tuvo como objetivo estimar la relación riesgo-beneficio de esta técnica, evaluando las muertes por cáncer de mama evitadas por la detección precoz con mamografías (beneficio) y cuantificando la incidencia de cáncer de mama inducido por la radiación de la mamografía (riesgos). (25)

 

Los responsables del estudio, liderado por la doctora Diana Miglioretti (Universidad de California en Davis), comprobaron que la citada relación riesgo-beneficio es mayor cuando se inicia el cribado con mamografías a partir de los 50 años en vez de una década antes, pues reduce el riesgo de cáncer de mama inducido por radiación en un porcentaje del 60%. Además, cuando las mamografías se practican cada dos años se reduce a la mitad el riesgo de cáncer por radiación, con respecto a las que se realizan anualmente.

 

Este estudio también reveló que las mamografías bienales de 100.000 mujeres de 40 a 74 años de edad evitaba 627 muertes (beneficios), mientras que la exposición a las radiaciones ionizantes por esta técnica diagnóstica originaba 27 casos de cáncer de mama y 4 fallecimientos por esta causa (riesgos o perjuicios).

 

Sin embargo, cuando las mamografías se realizaban anualmente entre mujeres del mismo intervalo etario (40 a 74 años) se multiplicaba casi por cinco el riesgo de cáncer de mama por radiación: 127 casos de cáncer de mama y 12 muertes por este motivo.

 

Este estudio también sirvió para confirmar que el riesgo de desarrollar un cáncer de mama por la radiación de la mamografía es sensiblemente mayor en mujeres con mamas grandes, dado que la radiación aplicada es netamente mayor (2,3 veces ) que la recibida en mujeres con mamas más pequeñas.

 

¿CÓMO VAN LOS PROGRAMAS DE CRIBADO EN ESPAÑA?

 

En España, aunque se han establecido las directrices para la creación del Plan Integral contra el Cáncer, todavía no se ha elaborado un programa global de detección precoz de cáncer de mama. No obstante, a partir de 1992, sí que se han diseñado e implantado diversos programas en las diferentes Comunidades Autónomas.

 

La Sociedad de Oncología Médica (SEOM), siguiendo las guías europeas y una parte de las norteamericanas, considera plausible efectuar mamografías cada dos años entre los 50 y los 69 años, por existir pruebas que demuestran su efectividad. Aunque con menos respaldo científico (evidencias insuficientes), también sugiere efectuar mamografías cada uno o dos años en mujeres de 40 a 49 años así como a las mayores de 69 años.

 

¿QUÉ SE HACE EN CASTILLA Y LEÓN?

 

El programa de cribado o de detección precoz del cáncer de mama en esta comunidad se inició en 1992, desarrollándose en los años subsiguientes, de suerte que la población diana se extiende desde los 45 hasta los 69 años, a la que se le practica una mamografía en dos proyecciones (oblicua medio lateral y cráneo caudal) cada dos años. Además, desde el 2003 incluye un programa específico de Consejo Genético en el Síndrome de Cáncer de Mama y Ovario Hereditario, que ofrece una atención especializada a enfermos y familiares, en los que pueda sospecharse la existencia de alguna mutación genética, como la dependiente de los genes BRCA 1 y BRCA 2, que los hace muy proclives a desarrollar cáncer mamario a lo largo de su vida (un 60% para los que tienen el gen BRCA 1 y un 50% para los portadores del BRCA 2).

 

Los hallazgos mamográficos también son evaluados por el sistema BI-RADS, considerando resultado negativo de la prueba a las categorías 1,2 y 3; efectuando una revisión normal, esto es, a los dos años, a las mujeres cuyos resultados corresponden a las categorías 1 y 2. Mientras que a las de categoría 3 (lesión probablemente benigna) se las controla a los 6 ó 12 meses. Finalmente, los resultados 4 y 5 (moderada y alta probabilidad de diagnóstico maligno, respectivamente) se consideran positivos, por lo que a estas mujeres se las deriva para estudios especializados.

 

Según mi criterio, los responsables del programa de prevención secundaria de cáncer de mama de Castilla y León deberían tener en consideración, cuando menos, el informe de junio de 2015 del Grupo de Trabajo de la IARC, que revela la efectividad del cribado en mujeres de 70 a 74 años.

 

Con la publicación de este artículo, además de concluir una trilogía sobre la prevención del cáncer de mama, dos sobre prevención primaria y el actual, sobre prevención secundaria, abordamos la tercera recomendación de prevención secundaria del Código Europeo contra el Cáncer, auspiciado por la OMS, en octubre de 2014. Las otras dos estrategias de prevención secundaria también las analizamos en este blog: la del cáncer de colon, en mayo de 2014; y la del cáncer de cuello uterino, en noviembre de 2016.

 

En fin, la gran incidencia de cáncer de mama lo convierte en un problema de salud pública mundial, merecedor de la aplicación de las mejores técnicas de prevención secundaria, que aún deben mejorar bastante, y de la investigación de efectivas estrategias de prevención primaria, que son las que realmente evitan la aparición de las primeras células malignas y, por ende, del tumor en cuestión, como parecen hacer la actividad física aeróbica y la Dieta Mediterránea, sin soslayar el consumo regular de café. Como todo el mundo sabe, es mejor prevenir que curar.

 

 

Dr. Félix Martín Santos

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

1. European Code Against Cancer: 12 ways to reduce your cancer risk.  International Agency for Research on Cancer. World Health Organization. October 2014.

 

2. INEbase. Salud Defunciones según la causa de muerte, 2017    

 

3. http://globocan.iarc.fr/Default.aspx

 

4. Wiseman M. The second World Cancer Research Fund/American Institute for Cancer Research expert report. Food, nutrition, physical activity, and the prevention of cancer: a global perspective. Review. 2008 Aug. Report No.: 0029-6651 (Print) 0029-6651 (Linking). Contract No.: 3.

 

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11. Significantly greater reduction in breast cancer mortality from post-diagnosis running than walking. Paul T. Williams.  International Journal of Cancer. Volume 135, issue 5. 01 september 2014. Pages 1195-1202.

 

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14. Adherence to the mediterranean diet and risk of breast cancer in the European prospective investigation into cancer and nutrition cohort study. Int J Cancer. 2013 Jun 15;132(12):2918-27. doi: 10.1002/ijc.27958. Epub 2012 Dec 19.  Buckland G, Travier N, Cottet V, González CA, Luján-Barroso L, Agudo A, Trichopoulou A, Lagiou P, Trichopoulos D, Peeters PH, May A, Bueno-de-Mesquita HB,Bvan Duijnhoven FJ, Key TJ, Allen N, Khaw KT, Wareham N, Romieu I, McCormack V, Boutron-Ruault M, Clavel-Chapelon F, Panico S, Agnoli C, Palli D, Tumino R, Vineis P, Amiano P, Barricarte A, Rodríguez L, Sanchez MJ, Chirlaque MD, Kaaks R, Teucher B, Boeing H, Bergmann MM, Overvad K, Dahm CC, Tjønneland A,Olsen A, Manjer J, Wirfält E, Hallmans G, Johansson I, Lund E, Hjartåker A, Skeie G, Vergnaud AC, Norat T, Romaguera D, Riboli E.

 

15. Coffee and tea consumption and risk of pre- and postmenopausal breast cancer in the European Prospective Investigation into Cancer and Nutrition (EPIC) cohort study. Breast Cancer Res. 2015 Jan 31;17:15. Bhoo-Pathy N, Peeters PH, Uiterwaal CS, Bueno-de-Mesquita HB, Bulgiba AM, Bech         BH, Overvad K, Tjønneland A, Olsen A, Clavel-Chapelon F, Fagherazzi G, Perquier F, Teucher B, Kaaks R, Schütze M, Boeing H, Lagiou P, Orfanos P, Trichopoulou A, Agnoli C, Mattiello A, Palli D, Tumino R, Sacerdote C, van Duijnhoven FJ, Braaten T, Lund E, Skeie G, Redondo ML, Buckland G, Pérez MJ, Chirlaque MD, Ardanaz E, Amiano P, Wirfält E, Wallström P, Johansson I, Nilsson LM, Khaw KT, Wareham N, Allen NE, Key TJ, Rinaldi S, Romieu I, Gallo V,Rivoli E, van Gils CH.  

 

16. High coffee intake, but not caffeine, is associated with estrogen receptor negative and postmenopausal breast cancer risk with no effect modification by CYP1A2 genotype. Nutr Cancer. 2013;65:398–409.  Lowcock EC, Cotterchio M, Anderson LN, Boucher BA, El-Sohemy A.

 

17. Li J, Seibold P, Chang-Claude J, Flesch-Janys D, Liu J, Czene K, et al. Coffee consumption modifies risk of estrogen receptor negative breast cancer. Breast Cancer Res. 2011;13:R49

 

18. Breast-Cancer Screening-Viewpoint of the IARC Working Group. June 3 2015 NEJM

 

19. Guía Europea de Garantía de Calidad en Cribado Mamográfico. Cuarta Edición.

 

20. Breast Cancer Screening for Women at Average Risk. 2015 Guideline Update from The American Cancer Society. October 20, 2015. Kevin C. Oeffinger, MD1; Elizabeth T. H. Fontham, MPH, DrPH2; Ruth Etzioni, PhD

 

21. Screening for Breast Cancer: U.S. Preventive Services Task Force Recommendation Statement  Albert L. Siu, MD, MSPH; on behalf of the U.S. Preventive Services Task Force. Annals of Internal Medicine. 16 february 2016; 164 (4): 279-296.

 

22. ACOG PRACTICE BULLETIN . Clinical Management Guidelines for Obstetrician –Gynecologists. Number 179, July 2017

 

23. Lee CH, Dershaw DD, Kopans D, Evans P,  Monsees B, Monticciolo D et al. Breast cancer screening with imaging: recommendations from the Society of Breast Imaging and the ACR on the use of mammography, breast MRI, breast ultrasound, and other technologies for the detection of clinically occult breast cancer. J Am Coll Radiol

 

24. Comparison of recommendations for screening mammography using CISNET model Elizabeth Kagan Arleo MD, R. Edward Hendrick PhD,Mark A. Helvie MD,Edward A.    Sickles MD. Cancer, 21 August 2017

 

 

Comentarios

María Jesús Hernández 16/01/2018 18:10 #8
Félix, la lectura de tu artículo ha sido fructífera. Es bonito comenzar el año con un aliento de esperanza a pesar de lo fácil que es convivir con algún marcador o factor de riesgo del tan temido cáncer. Nos haces tomar conciencia de la dieta saludable que tan unida va a tu persona, acompañada además de un buen café con el fin de ayudar a reducir el riesgo y la tasa de incidencia. El informe mamográfico, la periodicidad de las pruebas y las técnicas de cribado me han resultado muy interesantes, claras y concisas. De nuevo, muchas gracias por tu generosidad y enhorabuena por el trabajo bien hecho.
Gloria Pérez 16/01/2018 09:47 #7
Por fin me he enterado de todos los pormenores de la mamografía, de lo imprescindible que es hacerla a partir de cierta edad para detectar pronto y luego curar un cáncer de mama, así como de la periodicidad de la misma, diferente según la escuela o sistema preventivo al uso, abogando unos por practicarla cada año y otros, en cambio, cada dos años. La información que has aportado ha sido completa, clara, documentada y muy didácticamente explicada, como siempre haces. Muchas gracias.
Anuska 14/01/2018 20:31 #6
Estimado Félix, leída la trilogía sobre la prevención del cáncer de mama , es cierto que nadie estamos exentos de esta enfermedad ,todos conocemos familiares ,amigos que han superado o no un cáncer de mama y lo que conlleva, ese diagnóstico tan feroz que con sólo oírlo se nos pone la carne de gallina. Gracias a los avances de detección precoz se ha mejorado el riego de morir por cáncer de mama , pero también es importante que nosotros seamos capaces de mejorar en nuestro día a día con el ejercicio ,dieta y un buen café Gracias por estos artículos, cómo siempre un placer leerlos Un abrazo.
Estefanía Rico 08/01/2018 11:32 #5
Otro excelente artículo sobre la prevención del cáncer de mama, esta vez, volcándote en la pertinencia de las mamografías, como buen método de detección precoz. Has dejado muy claro la controversia internacional a la hora de indicarlas, más pronto o más tarde, cada año o cada dos años, valorando los pros y contras de cada estrategia. Pero lo que más admiro de tus artículos es la gran capacidad que muestras para hacer fácil y comprensible el lenguaje médico-científico, huyendo de la jerga empleada por muchos profesionales, con la que no hay manera de entenderlos. Como siempre, efectúas un gran trabajo de estudio de múltiples fuentes bibliográficas en la que fundamentas tus afirmaciones. Credibilidad y confianza es lo que aportas. Muchas gracias.
Inmaculada Hernández Rodríguez 07/01/2018 21:26 #4
Félix ya tuvimos ocasión de leer y comprender a través de tu blog la incidencia de la actividad física aeróbica, de la Dieta Mediterránea y del consumo regular de café en la prevención primaria de Cáncer de Mama. En este último artículo que cierra la trilogía sobre esta prevención, tenemos que agradecerte la clara, didáctica y científica exposición que realizas sobre la prevención secundaria de este cáncer. Gracias por darnos a conocer los últimos estudios realizados por prestigiosas Sociedades científicas en los que has ido descendiendo desde los más globales o internacionales hasta los de Castilla y León. En tu preocupación por velar por nuestra salud insistes en la justificación de las mamografías y en la periodicidad de las mismas. Interesantes y prácticos los consejos sobre el tratamiento hormonal sustitutivo, muy clara la exposición de los marcadores de riesgo. Muchas gracias por tu labor divulgativa y por tu interés y preocupación por mejorar nuestra salud, lo que equivale a calidad de vida y bienestar.
Manila 04/01/2018 21:44 #3
Qué buena noticia sería acabar con este demonio de enfermedad
Javier Gallego 04/01/2018 12:37 #2
Claro y meridiano, Félix!! Todo el mundo estará de acuerdo: mejor prevenir que curar. Ojalá se terminen implantando todas esas medidas de detección precoz y mejorando su efectividad. Espero que muchas mujeres lean este artículo e, independientemente de la política sanitaria al respecto en su comunidad autónoma, se preocupen de someterse a las pruebas de cribado porque, como ha quedado muy claro, la probabilidad de sobrevivir a esta terrible enfermedad, depende mucho de su diagnóstico en una fase inicial. Gracias por abrirnos los ojos y hacernos más conscientes de que una medicina preventiva es, casi siempre, la mejor solución a cualquier enfermedad.
Consuelo Ledesma Piedrahita 04/01/2018 08:41 #1
Otro gran artículo sobre la prevención del cáncer de mama, esfuerzo pleno de rigor y de una clarividente capacidad didáctica, convirtiendo el áspero lenguaje científico en mensajes entendibles e interesantes, como nos tienes acostumbradas. La polémica e incertidumbre por el empleo adecuado y seguro de la mamografía veo que depende de si los que hacen las guías son radiólogos y ginecólogos u oncólogos y epidemiólogos, los primeros, según lo que explicas en este artículo, empiezan antes, a los 40 años y las hacen más seguidas que los segundos. A ver si en Castilla y León no se quedan en los 69 años y se prolongan hasta los 74, para proteger a más gente. De todas formas, a mí me gustaría más evitar que me vean un cáncer de mama, por muy pronto que me lo pillen, por eso y desde que leí tus dos artículos anteriores hago más ejercicio, como más sano, con más verdura, pescado y aceite de oliva y bebo más café, aunque el que me sirven en las cafeterías no es como el que tú dices que hacen y preparan tan bien los baristas. Enhorabuena y muchas gracias por dedicarnos tanto tiempo.

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