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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Efectos saludables del huevo: ¡Sorprendámonos!

Los hallazgos científicos actuales no sólo están exonerando a los huevos aviares de riesgos cardiovasculares sino que también los están elevando al pedestal de oro de los alimentos funcionales, esto es, aquellos que tienden a contribuir a elevar nuestro estado de salud (salud positiva) y a reducir el riesgo de desarrollar diversas enfermedades. Por todo ello en vez de restringir su consumo regular deberíamos promocionarlo, pues se trata de un alimento rico en nutrientes de alto valor biológico como proteínas, aminoácidos esenciales, vitaminas, sales minerales y, sobre todo, de dos carotenoides (luteína y zeaxantina), imprescindibles para proteger a la retina de daños irreparables y, por ende, de ceguera irreversible (maculopatía asociada a la edad). Además, por si esto fuera poco, son una buena fuente de colina, imprescindible para un correcto desarrollo del cerebro humano tanto durante la época embrionaria y fetal como en los primeros años de vida.

Papel del huevo en la nutrición humana: alimento saludable

 

Dos son las propiedades que convierten al huevo en un alimento realmente singular: una, la riqueza y concentración en nutrientes; la otra, su escaso aporte calórico, dado que dos huevos (unos 100 gramos sin cáscara) aportan en torno a 141 kcal (menos del 10% del total de calorías para un adulto normal). Ambas cualidades convierten al huevo en un excelente aliado de la salud, especialmente la de los colectivos más vulnerables, como los ancianos, mujeres embarazadas, niños, personas sometidas a dietas adelgazantes (hipocalóricas) y vegetarianos.

  

Llegado a este punto, me gustaría referirme a la conferencia de Amelia Island, Florida (febrero de 2000), auspiciada por el Colegio Americano de Nutrición, porque, en el curso de la cual, investigadores de prestigio confrontaron sus conocimientos sobre el papel de los huevos en la prevención de enfermedades y en la promoción de la salud, a la luz de los hallazgos científicos más recientes. Sus conclusiones fueron publicadas en la revista científica del citado Colegio Americano de Nutrición (Journal of the American College of Nutrition).1 Básicamente, una parte importante de lo consensuado fue lo referente a la consideración de los huevos como un alimento funcional, pues sus beneficios no se circunscriben a su mera función nutritiva, de aporte de principios inmediatos para cubrir las necesidades energéticas, sino también a su capacidad de promocionar la salud y a su aptitud para reducir el riesgo de ciertas enfermedades. Además, resaltan la mínima repercusión en la concentración sanguínea del colesterol, a pesar de ser un alimento rico en este lípido. Al final, animan a los profesionales sanitarios a informar a la gente sobre los efectos saludables del consumo regular de huevos, a fin de promocionar su ingesta.

   

En las siguientes líneas vamos a referirnos a la riqueza en nutrientes del huevo.

              

a) Proteínas

  

Desde hace tiempo se sabe que los huevos tienen proteínas de alto valor biológico porque disponen de todos los aminoácidos esenciales, esto es, de los que hay que incorporar forzosamente con la dieta, pues el organismo no los fabrica, y en las cantidades adecuadas o ideales. Además, su digestibilidad es realmente alta. Por estos motivos se han utilizado durante muchos años como patrón de referencia a la hora de evaluar la calidad de las proteínas de los diversos alimentos.

   

Es casi imposible encontrar un alimento tan rico en proteínas de alta calidad biológica y al mismo tiempo tan barato. En este sentido, ya empiezan a acumularse estudios que documentan que los alimentos ricos en proteínas, como el huevo, pueden ayudar a mantener en forma nuestra musculatura (masa y resistencia), especialmente en ancianos, donde lamentablemente se observa una reducción progresiva de la masa muscular (sarcopenia).

  

Por otra parte, son muy aptos para las personas que padecen gota, pues no aportarán ácido úrico, que resulta de la degradación de las purinas, de las cuales carecen los huevos.

 

Además de todo lo referido hasta aquí, conviene mencionar el posible papel reductor de la absorción intestinal del colesterol ejercido por la ovoalbúmina, merced a que parece interferir la formación de micelas en el intestino, paso necesario para culminar la digestión de las grasas, con objeto de permitir, luego, su absorción. Al menos eso es lo que ha demostrado un estudio con ratas de laboratorio (Matsuoka y colegas. 2008). Quizá sea éste uno de los mecanismos de los que se valen los huevos para no incrementar en sangre el colesterol que aportan en su yema.

 

huevo

               

b) Lípidos del huevo

 

Siguiendo con los principios inmediatos (proteínas, carbohidratos o azúcares y lípidos o grasas), el huevo prácticamente carece de carbohidratos, siendo, por tanto, las grasas las que aportan su valor energético. Vaya, parece que nos acercamos al denostado colesterol, no escaso precisamente en la yema del huevo (unos 200 mg en un huevo de 60 gramos). Pero lo más pernicioso no es tanto el colesterol aportado con la dieta cuanto los ácidos grasos saturados que incorporamos con ciertos alimentos, pues son los que verdaderamente incrementan la concentración del primero en sangre. Pues bien, desde esta óptica, la calidad de la grasa del huevo es francamente buena, dado que su contenido en ácidos grasos monoinsaturados (3,6%) y el de ácidos grasos poliinsaturados (1,6%) supera con creces al de los ácidos grasos saturados (2,8%). Además, contienen cantidades apreciables de ácidos grasos poliinsaturados (AGP) Omega-3, como el ácido eicosapentanoico (EPA) y el ácido docosahexanoico (DHA), cuyo consumo tiende a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, entre otras virtudes. Estas bondades han fomentado la comercialización de huevos enriquecidos con AGP Omega-3, que se obtienen añadiendo aceite de linaza o pescado a la ración de las gallinas.

  

También es muy reseñable el alto contenido de fosfolípidos del huevo (unos 2 gramos por huevo), destacando la fosfatidilcolina o lecitina.

            

c) Vitaminas, minerales y otros micronutrientes

  

El huevo también representa una buena fuente de vitaminas, pues tiene una notable representación de todas ellas, tanto de las liposolubles (A, E, D y K), como de las hidrosolubles vitamina B12, ácido fólico, niacina, riboflavina, biotina, ácido pantoténico...).  Es especialmente rico en vitamina B12, pues dos huevos (una ración de 100 gramos) aportan en torno al 80% de Cantidad Diaria Recomendada (CDR). Además, es una de las pocas fuentes exógenas de vitamina D y de vitamina K. Sólo carece de vitamina C.

  

Tampoco anda escaso de minerales, pues aporta hierro (15% CDR), zinc, fósforo (30% de la CDR), calcio, yodo (necesario para sintetizar las hormonas tiroideas), selenio, entre otros.

  

Pocos alimentos aportan cantidades tan apreciables de luteína y zeaxantina, como la yema del huevo, donde estos carotenoides liposolubles encuentran un medio lipídico que facilita su absorción intestinal, por lo que su disponibilidad biológica es altísima, más incluso que la de ciertas verduras donde abundan más, como el brócoli. En realidad, el huevo es el único alimento de origen animal que posee estos dos carotenoides. Bueno, en otro apartado nos centraremos más en estos micronutrientes con propiedades antitumorales, antiinflamatorias y preventivas de cataratas y de degeneración macular asociada a la edad, causa más frecuente de ceguera en ancianos.

             

d) Desigual reparto de nutrientes entre la clara y la yema

       

El reparto de nutrientes entre la yema y la clara de los huevos no es equitativo, puesto que la clara está constituida básicamente por agua (88%) y por proteínas (11%), con la ovoalbúmina a la cabeza (la más abundante con un 54% del total), seguido de la ovomucina (11%) y de la lisozima y avidina (con propiedades antibacterianas). En cambio, algunas proteínas (11%), la grasa, el colesterol, las vitaminas liposolubles y bastantes micronutrientes, como la luteína y zeaxantina, se encuentran exclusivamente en la yema, que es una emulsión de agua (49%) y lipoproteínas.

   

Por otra parte, la riqueza en minerales y vitaminas hidrosolubles también es netamente mayor en la yema.

 

gallinas Gallinas felices: huevos exquisitos

      

¿El consumo regular de huevos eleva tanto el colesterol en sangre como para causar enfermedades cardiovasculares?

   

La investigación científica actual ha permitido conocer que la mayoría de las personas que consumen dietas con alto contenido en colesterol no sufren un incremento concomitante en sangre del mismo (hipercolesterolemia). Parece ser que son bastantes los genes involucrados en tal hecho. Así, algunos autores han llegado a sugerir que el 70% de las personas no se inmutan cuando ingieren dietas ricas en colesterol, esto es, la concentración del mismo no se incrementa en su sangre.2 Mientras que los que responden a tales dietas, lo hacen con incrementos concomitantes del pernicioso colesterol-LDL y del beneficioso HDL3, lo que permite mantener una adecuada relación o cociente entre ambos (LDL-C / HDL-C), que reduciría el riesgo de enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, angina, muerte súbita) e ictus. 4, 5

   

Uno de los trabajos más veteranos (1999) y de más enjundia científica que demostró la ausencia de asociación entre el consumo de huevos y el riesgo cardiovascular fue el efectuado por miembros de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard. Efectivamente, Ascherio y colegas revelaron, tras estudiar durante 14 años a 117.000 enfermeras y médicos, que no existía ninguna diferencia en el riesgo relativo de desarrollar enfermedades cardiovasculares (ECV) entre las personas que consumieron un huevo a la semana y las que ingirieron más de uno al día.6

  

Más recientemente se han publicado varias revisiones exhaustivas de estudios prospectivos o de cohortes que tampoco han logrado establecer una asociación entre ambas variables: dieta rica en colesterol y enfermedades cardiovasculares. Uno, es el de Shin y colegas (2013)7, el otro, el de Rong y colegas 8, también publicado en el año 2013. Sin embargo, ambos estudios apuntaban un cierto exceso de riesgo en una población particular, la de los diabéticos que consumían huevos diariamente.

  

Este último hecho animó a diversos investigadores a dilucidar si los diabéticos que tienen entre sus hábitos alimenticios la ingesta regular de huevos tienen más riesgo de ECV. Entre los cuales, destacaría el llevado a cabo, por miembros de la Sociedad Australiana de Diabetes, que trabajan en diversos centros públicos de Nutrición y Metabolismo, cuyas conclusiones publicaron durante el año 2015. 9 Para ello estudiaron a 140 personas, a las que aleatoriamente dividieron en dos muestras: una, con dieta enriquecida con huevos (dos diarios durante seis días a la semana); la otra, con una dieta pobre en huevos (menos de dos a la semana). Tras tres meses de seguimiento no observaron diferencias significativas en las concentraciones sanguíneas de triglicéridos, LDL-colesterol, el control de su glucemia y el HDL-colesterol. En realidad, vieron que los que recibieron una dieta rica en huevos tendían a tener un poco más alta la concentración sanguínea del citado HDL-colesterol. “Este estudio sugiere que una dieta rica en huevos puede resultar saludable y podría incluirse en el manejo dietético de los pacientes con diabetes tipo 2, por su riqueza en micronutrientes”, concluyeron los autores.

     

¿Qué aporta nuestro estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) con respecto al consumo de huevos y el riesgo cardiovascular?

     

Pues los responsables del mismo tampoco demostraron una asociación significativa entre un mayor consumo de huevos (más de cuatro a la semana) y el riesgo de infarto de miocardio, ictus o muerte de origen cardiovascular con respecto a un menor consumo de huevos (inferior a dos a la semana).

  

Será momento de recordar un poco en qué consiste el estudio PREDIMED. Como referimos en los artículos que versaban sobre la Dieta Mediterránea (publicados en este blog en septiembre y octubre de 2015 así como en junio de 2016)), el estudio PREDIMED es un estudio multicéntrico español que, entre octubre de 2003 y diciembre de 2010, incluyó hombres y mujeres, de 55 a 80 años, con alto riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares (la mitad eran diabéticos). Los participantes fueron aleatoriamente asignados a una de tres intervenciones dietéticas: una Dieta Mediterránea (DM) con suplementos de aceite de oliva virgen extra (AOVE); otra DM con suplementos de frutos secos; y una dieta baja en grasas, tanto de origen animal como vegetal, cuyos consumidores constituyeron el grupo control. La intervención no incluyó entre sus objetivos el incremento de la actividad física ni la pérdida de peso.

  

Pues bien, tras casi cinco años de seguimiento, hubo que parar el estudio por motivos éticos, dado que los que se alimentaron con la DM se beneficiaron de una reducción del 30% del riesgo de enfermar y morir por enfermedades cardiovasculares (infarto de miocardio, ictus o accidente cerebral vascular y muerte de origen cardiovascular), frente al grupo control, el que se nutrió con la dieta baja en grasas (tanto de origen animal como vegetal).

      

En los sucesivos años se cosecharon extraordinarios resultados en los grupos de DM con respecto al grupo control: reducción de un 38% del riesgo de fibrilación auricular, arritmia cardíaca más frecuente (publicado en abril 2014); reducción de un 52% del riesgo de diabetes mellitus tipo 2 (publicado en mayo 2014); reversión significativa del síndrome metabólico; reducción relevante del cáncer de mama (noviembre 2015); prevención de deterioro mental y de demencia (julio 2015),  entre otros.10-18

   

Bueno, pues en el año 2016, publicaron en una revista médica de gran prestigio internacional, Clinical Nutrition, lo referente al consumo de huevos y el riesgo cardiovascular. Como referimos al principio de este punto, nuestros investigadores tampoco lograron apreciar a lo largo de 4,8 años de seguimiento, ninguna asociación significativa entre una dieta rica en huevos y un mayor riesgo de ECV, tanto en la población de diabéticos como en la no diabética. También es cierto que en la muestra estudiada sólo había un 3% de personas que consumieron más de cuatro huevos a la semana.19

 

En cualquier caso, la mayoría de los estudios epidemiológicos actuales no han logrado demostrar que una dieta rica en huevos incremente el riesgo de ECV.                                    

       

¿Qué sucedería si los pacientes con hipercolesterolemia comieran huevos habitualmente?

   

Dada la relevante prevalencia de personas con hipercolesterolemia que requieren tomar medicamentos reductores del colesterol, como las estatinas, a fin de neutralizar un importante factor de riesgo cardiovascular, podríamos preguntarnos, a la luz de los nuevos hallazgos científicos, qué de cierto hay en el consejo médico habitual para tales pacientes: suprimir la ingesta de huevos. ¿Está justificada tal medida? Pues parece que no. Veámoslo.

  

Entre los diversos estudios que han tocado este tema, sobresale el publicado en el año 2012 en una revista de gran prestigio (J. Lipids). Los autores, Klangiareonchai y colegas, sometieron a 60 pacientes con hipercolesterolemia -en tratamiento con medicamentos reductores del colesterol (hipocolesteromiantes)- a una sobrecarga dietética de colesterol mediante la ingesta diaria de tres huevos durante 12 semanas. Controlaron los lípidos en sangre, antes, durante y después de la intervención, comprobando, a la conclusión del trabajo,  que tales pacientes se beneficiaron de un incremento significativo del saludable HDL-colesterol y de una reducción del cociente LDL-colesterol / HDL-colesterol. El resto de lípidos no experimentaron cambios significativos. 20

  

Tampoco quiero dejar de mencionar en este punto el cambio de postura de la Sociedad Americana de Cardiología: en 1970 aconsejó que la población no comiera más de tres huevos a la semana para, luego, en el año 2000, recomendar el consumo de hasta un huevo al día. Es posible que se queden cortos y que, por tanto, tal incremento sea insuficiente, dado los relevantes beneficios que se pueden obtener con el consumo diario de huevos.

         

Efectos saludables de la luteína y de la zeaxantina contenidas en los huevos

        

a) Prevención de la degeneración macular asociada a la edad (DME)

 

La luteína y la zeaxantina son pigmentos de color amarillo, liposolubles, que se concentran en una pequeña superficie (5 mm) de la retina (porción central), responsable de la máxima agudeza visual: la mácula lútea.

   

Por desgracia, no es poca la gente que con la edad experimenta un daño progresivo e irreversible de las células de esta privilegiada área, a consecuencia del efecto deletéreo de la luz, que provoca un verdadero daño oxidativo de las mismas. Es fácil entender que tales efectos perniciosos provocan una reducción progresiva de la agudeza visual que culmina con la pérdida de la visión central y, en consecuencia, con una incapacidad para leer y distinguir las caras de las personas. Pues bien, estos dos carotenoides, luteína y zeaxantina, son capaces de proteger a la mácula y al cristalino de la acción oxidante de la luz azul. Parece que logran evitar la formación de radicales libres y de moléculas oxidativas, que a la postre alterarían la membrana de las células oculares. Además, también parecen reducir la permeabilidad de la membrana a tales radicales libres. Son varios los estudios científicos que avalan este hecho.21

    

Se sabe que las personas que consumen un mayor número de alimentos ricos en luteína y zeaxantina tienen menos riesgo de sufrir degeneración macular asociada a la edad y, por ende, de acabar con ceguera. Al menos desde 1988 se conoce esta realidad. 22 También se ha documentado que la ingesta de alimentos ricos en estos carotenoides hace que aumenten tanto en sangre como en la retina. 23 Obviamente, el aumento de la densidad y concentración de ambos pigmentos en la retina facilita su gran acción protectora.

          

b) Efecto antiinflamatorio y presuntamente preventivo de arteriosclerosis y enfermedades cardiovasculares

  

La ingesta de luteína y zeaxantina también puede asociarse con una reducción del riesgo de desarrollar cardiopatía isquémica (infarto de miocardio y angina) e ictus o accidentes cerebrovasculares (infartos cerebrales por trombosis), merced a su capacidad de reducir la formación de la placa arteriosclerótica sobre el lecho arterial. Varios son los mecanismos esgrimidos para respaldar esta afirmación, a saber:

 

  • Estos carotenoides son capaces de inhibir las denominadas moléculas de adhesión, las cuales son necesarias para que los monocitos (un tipo de leucocito) se adhieran a la íntima arterial y puedan así iniciar la formación de la placa ateromatosa.24
  • La luteína ha exhibido una acción antioxidante in vivo merced a su capacidad para neutralizar al peroxinitrito, el cual es un potente agente oxidante que puede dañar una notable cantidad de moléculas, incluyendo el DNA y las proteínas. 25
  • Dos estudios epidemiológicos que evaluaron el grosor de la íntima de la carótida como indicador de riesgo de ECV, sirvieron para comprobar que altas concentraciones de luteína en el plasma se asocian a una significativa reducción del riesgo de desarrollar estos procesos cardiovasculares. 26, 27

 

Alimentos ricos en luteína y zeaxantina

    

La luteína puede encontrarse en diversas verduras, como las lechugas, espinacas, espárragos, acelgas, apio, col rizada, brócoli, coles de Bruselas, entre otras. También abunda en el maíz y en el trigo, así como en frutas naranjas o amarillas, como el mango, peras, melón, las propias naranjas, ciruela pasa, etc.

  

La zeaxantina se encuentra en algunos vegetales y también en frutas amarillas o naranjas, como los berros, achicoria, nectarinas, entre otros. El maíz también posee una buena dotación de zeaxantina.

  

El huevo es el único alimento de origen animal que posee ambos carotenoides, de forma que la yema de un huevo nos llega a aportar altas cantidades de estos pigmentos: de 200 a 300 microgramos. Además, su disponibilidad es mayor que la de otros alimentos, dado que tanto la luteína como la zeaxantina sólo se absorben en presencia de grasas, algo que precisamente le sobra a la yema del huevo (coleserol, fosfolípidos, ácidos grasos…).

 

Efectos de la lecitina y de la colina (abundantes en los huevos)

       

La lecitina fue aislada por primera vez en 1846 por un farmacéutico francés (Theodore Gobley) de un alimento muy repetido en este artículo: la yema del huevo. Decidió denominarla fosfatidilcolina (fosfolípido con colina). En realidad se trata de un término genérico que engloba a un amplio grupo de lípidos saponificables y con función emulgente, como la citada fosfatidilcolina. 

 

Sabemos que la lecitina es un componente estructural y funcional de todas las membranas biológicas, ya que es capaz de regular la activación correcta de una importante enzima antioxidante, la superóxido dismutasa, la cual cataliza la transformación de un potente oxidante, el superóxido, en oxígeno y peróxido de hidrogeno, ambos de menor potencia oxidante.

   

Es comprensible que cuando falta la lecitina no se activará adecuadamente la citada enzima antioxidante, por lo que las especies reactivas de oxígeno, como el potente superóxido, podrían eventualmente causar una pérdida de audición, si se llegara a afectar el DNA mitocondrial de células de la cóclea (oído interno). Así, un trabajo del año 2002 reveló que suplementos de lecitina durante 6 meses salvaguardan la función mitocondrial de las células de la cóclea y previene de pérdida de audición asociada a la edad en ratas de laboratorio.28

   

Ahora es momento de referirnos a la colina, un nutriente esencial, abundante en el huevo, uno de los pocos alimentos que contienen altas dosis de este nutriente (147 mg por huevo). Entre las importantes y variadas funciones de la colina destacan las siguientes:

 

  • Síntesis de fosfolípidos, integrantes de las membranas celulares, como la fosfatidilcolina y la esfingomielina. En consecuencia, se utiliza como sustrato para construir membranas celulares.
  • Es el precursor de la acetilcolina, neurotransmisor implicado en muchas funciones cerebrales, entre las que se incluyen la memoria y el control de la función de los músculos.
  • Es imprescindible para un buen desarrollo del cerebro humano, que es muy importante durante el tercer trimestre de gestación y durante los primeros cinco años de vida. Durante esta época es muy alta la demanda de esfingomielina (necesaria para la mielina de los nervios), la cual se sintetiza a partir de la fosfatidilcolina. Además, se está formando continuamente acetilcolina. En consecuencia, la demanda de colina durante la gestación es bastante importante.
  • Es una fuente de grupos metilos, merced a un metabolito de la misma (trimetilglicina), que participa en la síntesis de s-adenosilmetionina (SAME), la cual es la que verdaderamente aportará los citados grupos metilos. Son muchas las reacciones en las que la SAME dona estos grupos metilo a sustratos tan importantes como los ácidos nucleicos, proteínas y lípidos. Además, es necesaria para el crecimiento y la reparación celular. Finalmente, la SAME participa en la síntesis de diversos neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo de las personas, cuales son la dopamina y la serotonina.

  

La cantidad de colina diaria recomendada es de 425 mg para las mujeres, 550 mg para los hombres, y 450 mg para las embarazadas. Dada la gran riqueza de colina de los huevos, los que no los ingieran habitualmente deberían preocuparse por abastecerse de buenas fuentes de colina (bacalao, cacahuetes, almendras, germen de trigo, brócoli, coliflor, leche…).

gallinas

Rafa alimentando a sus gallinas camperas

 

Apuntes finales

   

En este contenido hemos visto que las evidencias científicas actuales están liberando a los huevos de la mazmorra de los alimentos poco saludables para elevarlos a la categoría de los alimentos funcionales, cuyo consumo puede elevar nuestra esperanza de vida en buena salud, merced a su riqueza en micronutrientes esenciales para el buen funcionamiento de nuestros órganos y sistemas.

  

En fin, en lo que a mí respecta, llevo muchos años gozando con la exquisitez de huevos caseros, que me suelen regalar algunos de mis mejores amigos, como mis queridos Rafa y Carmen, Ana y Severo, salmantinos de pro, así como mi entrañable Miguel, burgalés de Covarrubias, que siempre me recuerda que sus huevos son de gallinas felices. Si, además de resultar deliciosos, son tan saludables como los datos actuales parecen confirmar, pues miel sobre hojuelas.

                                                               

 

                                                      Dr. Félix Martín Santos

        

          

  

Bibliografía

 

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Marta Guasch-Ferré, Frank B Hu, Miguel A Martínez-González, Montserrat Fitó, Mònica Bulló, Ramon Estruch… Jordi Salas-Salvadó

 

 

17. Mediterranean diets and metabolic syndrome status in the PREDIMED randomized trial

Nancy Babio, Estefanía Toledo, Ramón Estruch, Emilio Ros,Miguel A. Martínez-González, Olga Castañer, Mònica Bulló, Dolores Corella,Fernando Arós, Enrique Gómez-Gracia, Valentina Ruiz-Gutiérrez,Miquel Fiol, José Lapetra, Rosa M. Lamuela-Raventos, Lluís Serra-Majem, Xavier Pintó, Josep Basora, José V. Sorlí, Jordi Salas-Salvadó, for the PREDIMED Study Investigators

 

18. Mediterranean Diet and Invasive Breast Cancer Risk Among Women at High Cardiovascular Risk in the PREDIMED Trial: A Randomized Clinical Trial.

Toledo E, Salas-Salvadó J, Donat-Vargas C, Buil-Cosiales P, Estruch R, Ros E, Corella D, Fitó M, Hu FB, Arós F, Gómez-Gracia E, Romaguera D, Ortega-Calvo M, Serra-Majem L, Pintó X, Schröder H, Basora J, Sorlí JV, Bulló M, Serra-Mir M, Martínez-González MA

JAMA Intern Med. 2015 Nov;175(11):1752-60. doi: 10.1001/jamainternmed.2015.4838

 

19. Egg consumption and cardiovascular disease according to diabetic status: The PREDIMED study.  Clinical Nutrition. 2016. J. Díez Espino, Basterra-Gortari, J. Salas Salvadó; P. Buil Cosiales, D. Corella, H.Schröder, R. Struch; E. Ros, E. Gómez Gracia, F. Arós, M. Fiol, J. Lapetra, L. Serra-Majem; X. Pintó, N. Babio, L. quiles, M. Fito, A. Martí, E. Toledo.

 

20. The effect of egg consumption in hyperlipidemic subjects during treatment with lipid-lowering drugs. Klangiareonchai T, Supanee Putadechakum, (…) and Chulapon Roongpisuthipong. J. Lipids 2012. 672-720.

 

21. Young, A. J. & Lowe, G. M. (2001) Antioxidant and prooxidant properties of carotenoids. Arch. Biochem. Biophys. 385: 20–27.

 

22. Goldberg, J., Flowerdew, J., Smith, E., Brody, J. A. & Tso, M.O.M. (1988) Factors associated with age-related macular degeneration: an analysis of data from the First National Health and Nutrition Examination survey. Am. J. Epidemiol. 128: 700–710.

 

23. Beatty, S., Murray, I. J., Henson, D. B., Caredn, D., Koh, H. H. & Boulton, M. E. (2001) Macular pigment and risk for age-related macular degeneration in subjects from a Northern European population. Invest. Opthamol. Vis. Sci. 42: 439–446

 

24. Martin, K. R., Wu, D. & Meydani M. (2000) The effect of carotenoids on the expression of cell surface adhesion molecules and binding of monocytes to human aortic endothelial cells. Atherosclerosis 150: 265–274.

 

25. Panasenko O., Sharov, V. S., Briviba, K. & Sies, H. (2000) Interaction of peroxynitirte with carotenoids in human low density lipoproteins. Arch. Biochem. Biophys. 373: 302–305

 

26. Dwyer, J. H., Navab, M., Dwyer, K. M., Hassan, K., Sun, P., Shircore, A., Hama-Levy, S., Hough, G., Wang, X., Drake, T., Mertz, C. N. & Fogelman, A. M. (2001) Oxygenated carotenoid lutein and the progression of early atherosclerosis: The Los Angeles atherosclerosis study. Circulation 103: 2922–2927.

 

27. Iribarren, C., Folsom, A. R., Jacobs, D. R., Gross, M. D., Belcher, J. D. & Eckfeldt, J. H. (1997) Associations of serum vitamin levels, LDL susceptability to oxidation, and autoantibodies against MDA-LDL with carotid atherosclerosis. Arterioscler. Thromb. Vasc. Biol. 17: 1171–1177

 

28. Seidman, M. D., Khan, M. J., Tang, W. X. & Quirk, W. S. (2002) Influence of lecithin on mitochondrial DNA and age-related hearing loss. Otolaryngol. Head Neck Surg. 127: 138–144.

 

 

Comentarios

María Jesús Hernández 28/02/2017 15:56 #10
Félix enhorabuena por tu artículo. Has expuesto de forma espléndida los efectos saludables del consumo del huevo tan denostado por los profesionales. Nos has recordado sus buenos nutrientes biológicos como los aminoácidos esenciales, los carotenoides ..., además de destacar el ser fuente de colina. Nuestras abuelas eran sabias, ya conocían sus propiedades y consumían huevos como remedios caseros en determinadas ocasiones p.e. si tenías fiebre te preparaban de cena una tortilla francesa, si estabas inapetente, te ofrecían una yema batida con azúcar, regada, si venía al caso, con un chorrito de Sta Catalina, de manera que sus nietos crecían sanos. Félix muchas gracias por tu sorprendente y generoso trabajo.
Javier Gallego 13/02/2017 17:50 #9
Extraordinario artículo basado en el conocimiento empírico de los estudios referidos con rigor científico. Félix, tu aportación magnífica para la rehabilitación del denostado huevo de gallina, es una gran noticia. Siempre había procurado controlar este alimento por su supuesto efecto negativo para los que somos proclives a la hipercolesterolemia. Hace ya algún tiempo que recuperé su consumo, nunca excesivo, porque disfrutar comiendo es también un placer deseable. Gracias Félix por abrirnos los ojos. Mañana, huevos fritos para desayunar!! Un abrazo, Javier
Marina Pérez Ruiz 08/02/2017 10:05 #8
Un artículo con tanto rigor, amenidad y accesible a su comprensión es lo que siempre busco. Aquí lo he obtenido. No dejaré de visitar esta web. Pocas veces he visto un tema tan bien abordado. Conviertes lo referente a un alimento de consumo habitual en una verdadera obra maestra. Enhorabuena.
Inmaculada Hernández Rodríguez 03/02/2017 22:01 #7
Félix nos explicas con tanto detalle y precisión todas y cada una de las propiedades de la ingesta de huevos, que te agradecemos el que podamos degustar, sin ningún temor, este deliciosos manjar. Claro que nos has sorprendido favorablemente su efecto beneficioso en el desarrollo cerebral, su acción positiva sobre la maculopatía o su influencia en la elevación de los niveles del HDL-colesterol, apodado popularmente como el bueno. A esto tenemos que añadir que tus conclusiones vienen avaladas por prestigiosos trabajos de investigación, lo que las hace más creíbles. ¡ Qué bonita la fotografía de las gallinas camperas de Rafa y la de las flamantes yemas! Te felicitamos y te damos las gracias
Anuska 03/02/2017 18:21 #6
Estimado Félix Un articulo muy interesante , me alegra comprobar que el huevo además de ser un manjar es un alimento saludable ,tan defenestrado en las dietas y siempre evitándolo en pacientes mayores . Sigamos disfrutando de las virtudes de los huevos y que no nos falten unos "buenos huevos fritos " a poder ser de esas gallinas felices . Un abrazo
Jesús Mª Martinez Sáiz 03/02/2017 07:19 #5
Estimado Felix, me has quitado un gran peso emocional que tenía cada semana cuando me tomaba un par de huevos fritos con aceite virgen extra. Siempre tenía la duda si lo que estaba comiendo era algo "nocivo" para mi organismo, por lo cual no podía disfrutar de esa mezcla de sensaciones al saborear este económico y suculento plato. Ahora podre disfrutar de ello, e incluso repetir un día más a la semana. Te agradezco esta serie de artículos, con los cuales nos vas aleccionando sobre la dieta y la salud. Son muy interesante y reveladores, desmontando falsos mitos.Enhorabuena por tu nueva Clase Magistral.
Pedro Artola 02/02/2017 21:31 #4
Apreciado Félix: Como bien dices ¡ Sorprendamonos ! Los efectos saludables del huevo. -Reconozco estar sorprendido de las conclusiones del mismo, y como nos tienes acostumbrados con un estudio exhaustivo. -Suelo comerlos a menudo, por ejemplo, cuando tengo un largo camino de regreso a casa, después de una mañana de trabajo. Seguiré consumiendo este manjar, pero ahora sabiendo que es beneficioso para mi salud. Un abrazo y Gracias.
Tortilla de patatas 02/02/2017 20:05 #3
Si leyera este post el Sr. Trillo Figueroa estoy seguro de que no se resistiría a solicitar una buena remesa de los mismos y no podría por menos que decir aquello de: "manda huevos"..
Claudia Ledesma Hoyos 02/02/2017 14:04 #2
He vuelto a disfrutar mucho leyendo un nuevo artículo tuyo. Me resultan muy interesantes todos los que escribes, pero éste de las propiedades del huevo me resulta especialmente práctico. Me alegra comprobar que un alimento que consumo frecuentemente pueda ser tan saludable. Como lo avalas con datos rigurosos y precisos me parece absolutamente creíble. Ya nos tienes acostumbradas. Al final pones unas fotos de gallinas camperas que bien reflejan lo que debe hacerse y muchas veces no se hace. Demasiadas gallinas en jaulones, alimentadas con piensos y no sé que otros alimentos. Será mejor que correteen por los corrales y por el campo. Sus huevos son más seguros y exquisitos. Sigue así, no dejes de escribir tus artículos, pues son un verdadero y preciado obsequio que nos ofreces cada mes. También muchas gracias al periódico que te publica estos textos, Tribuna de Salamanca.
Feli Arévalo Gutiérrez 02/02/2017 13:27 #1
¡Qué artículo más interesante! ¡Me ha gustado mucho! ya lo estaba esperando.Tu nuevo artículo mensual siempre lo espero con ganas.Con éste vuelves a sorprenderme muy agradablemente. Has explicado muy atinadamente todas las virtudes de los huevos, las conocidas y las que no conocíamos. Como siempre, te apoyas en sólidas bases científicas que añades al final. Todo ello, más tu pedagógica forma de explicar y narrar tus textos siguen acrecentando la credibilidad y la confianza que inspiras. Algo al alcance de pocos, que más que orientar lo que hacen es despistar y confundir. Enhorabuena y muchas gracias por todo.

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