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Feliz con poco

Félix Martín Santos
@FMSFelizconpoco

Efectos saludables del brécol: Prevención de cáncer de pulmón

El brécol es uno de los alimentos más saludables que existen porque su consumo regular se asocia a una reducción del riesgo de enfermar y morir por las patologías más prevalentes en los países desarrollados, como los procesos cardiovasculares y los tumores malignos, como el cáncer de pulmón, entre otras enfermedades.

Sus sobresalientes propiedades antiinflamatorias, antitumorales y desintoxicantes hacen que esta verdura de la familia de las crucíferas se coloque en el escalón más alto del pódium del selecto grupo de alimentos funcionales, aquellos cuyos beneficios no se limitan a subvenir las meras necesidades energéticas.

 

Origen y características botánicas

 

El brécol o brócoli (Brassica oleracea itálica) es, como decíamos antes, un miembro de las brasicáceas (Brassicaceae) o crucíferas (Cruciferae), una familia de angiospermas dicotiledóneas, al que también pertenecen la coliflor, la lombarda, el repollo o col, la mostaza, la rúcula, el nabo, las coles de bruselas, la berza y el berro, entre otras.

 

Lombarda

 

Brécol

 

Lo primero que llama la atención de este vegetal son sus sumidades floridas carnosas de color verde, que penden de ramas que, a su vez, nacen de un robusto tallo. Tales cabezuelas florales están rodeadas de hojas. Prácticamente todo es comestible salvo el grueso tronco, un tanto correoso.

 

Parece que las primeras variedades de brécol proceden de la época en que Roma dominó gran parte del mundo. No obstante, esta verdura no rebasó su patria italiana hasta el siglo XIX, momento en que empezó a distribuirse al resto del mundo.

 

Recomendaciones alimenticias

 

Si queremos beneficiarnos de los fantásticos efectos saludables del brécol será necesario consumirlo regularmente. Así pues, considerando que una ración de brócoli puede pesar, por ejemplo, 156 gramos, que aportan unas 55 kilocalorías, se recomienda ingerir diariamente una cantidad mínima de tres cuartos de ración, que equivalen a cinco raciones por semana. Un consumo óptimo vendría a oscilar entre una y una ración y media al día, esto es, unas diez raciones por semana. Al menos así es lo aconsejado por la prestigiosa Fundación George Mateljan, organización norteamericana sin ánimo de lucro, especializada en el estudio de los alimentos más saludables del mundo (The world´s healthiest foods), en la revisión actualizada dedicada al brócoli en septiembre de 2016. (1)

 

Tortilla de brócoli

 

Para no perder ninguno de sus componentes se aconseja hervirlo brevemente al vapor, sin sobrepasar los cinco minutos, o, en su defecto, saltearlo rápidamente en una sartén con aceite de oliva virgen extra, sin que se quemen las cabezuelas floridas. También se puede comer crudo, en ensalada. Mi forma predilecta de consumirlo es en tortilla de dos huevos, a los que añado una generosa ración de brécol, previamente expuesto durante un minuto al calor del microondas. Espero que en el futuro no se demuestre efecto adverso alguno por el empleo de este último sistema de cocinar (o más bien de calentar los alimentos y bebidas).

 

Brécol en panaché de verduras con huevo escalfado: Cortesía Ricardo Temiño, restaurante La Fábrica (Burgos)

 

Composición química

 

Los efectos saludables del brócoli son atribuibles a su riqueza en glucosinolatos, una familia de compuestos azufrados, de los que se derivan los isotiocianatos y los índoles. Aunque las otras brasicáceas también poseen estos fitoquímicos, el brécol es donde alcanzan sus más altas concentraciones. Vamos a dedicar unas líneas a los principales productos que resultan de la hidrólisis de estos compuestos azufrados:

 

  • Isotiocianatos: El producto estrella, al que se le atribuyen gran parte de los beneficios del brócoli es el sulforafano, el cual se encuentra en la planta como glucosinolato de sulforafano, más conocido como glucorafanina. Pero ¿cómo se transforma la glucorafanina en sulforafano? Pues de dos formas: una, mediante la acción de una enzima, denominada mirosinasa, que se libera en el momento de masticar o machacar el brécol; la otra, por la acción de las bacterias intestinales.

 

  • Índoles: De la hidrólisis de otro glucosinolato, la glucobrasicina, se obtienen el indol3-carbinol (I3c), el diindolilmetano (DIM) y el ascorbigeno (I3C unido a ácido ascórbico). Como veremos luego, estos índoles, al igual que los isotiocianatos se comportan como poderosos antioxidantes indirectos, dado que actúan sobre los sistemas enzimáticos de fase I y de fase II, bloqueando la producción de peligrosos tóxicos y carcinogénos (inhibición de los de fase I) y estimulando la síntesis de enzimas hepáticas de gran acción desintoxicante (inducción de los de fase II), que contribuyen a la eliminación de radicales libres netamente dañinos para nuestros intereses. Aunque gran parte de las investigaciones científicas sobre los índoles tienen que ver con su capacidad para intervenir en el metabolismo de los estrógenos y, en consecuencia, en el efecto preventivo de cánceres hormono dependientes, como los de próstata y mama. (2, 3)

 

El brécol es la crucífera con mayor riqueza en sustancias fitoquímicas de reconocidas propiedades preventivas y terapéuticas. Veamos algunas de las más relevantes:

 

  • Carotenoides con gran efecto antioxidante y protector de la mácula lútea, área retiniana de mayor agudeza visual, como la luteína y zeaxantina.

 

  • Gran riqueza en vitamina C, vitamina B6 y ácido fólico, así como en las vitaminas liposolubles E y K.

 

  • Abundancia de beta-caroteno (provitamina A).

 

  • Cabagina (S-metilmetionina), también denominada vitamina U, dotada de un gran efecto antiinflamatorio en la mucosas gástrica e intestinal.

 

  • Flavonoides, sobre todo el kaemferol y la quercitina.

 

  • Minerales como el manganeso, el zinc, gran riqueza de hierro.

 

  • El brécol contiene selenio metilado (Se-metilseleno cisteína), que se transforma en un buen anticancerígeno, el metil selenolato. (4)

 

  • Ácido clorogénico, reconocido antioxidante, muy abundante en el café.

 

  • Notables cantidades de fibra: un gramo de fibra por cada 30 gramos de brécol (10 kilocalorías).

 

  • D-glucarato, compuesto clave para la glucuronidación, proceso crucial de la desintoxicación fase II.

 

  • Potasio y magnesio, minerales de acción desacidificante.

 

 

EFECTOS SALUDABLES DEL BRÉCOL

 

Efectos anticarcinógenos o antitumorales

 

Son más de 300 los estudios científicos que han valorado el poder antitumoral del brécol, basado en su capacidad para desmontar los tres pilares del desarrollo tumoral en cualquier órgano humano o animal: uno, la inflamación crónica; dos, el estrés oxidativo; tres y último, deficiente desintoxicación. En el último lustro se han multiplicado los trabajos científicos que han revelado que la patogenia del cáncer se sustenta en esos tres pilares. Pues bien, el consumo regular de brócoli es capaz de modificar favorablemente tales bastiones tumorales.

 

En las siguientes líneas vamos a ver la vinculación entre el cáncer y sus tres pilares patogénicos.

 

Cáncer: convergencia de inflamación crónica, estrés oxidativo y deficiente desintoxicación

 

Es preciso mencionar en este momento que los mecanismos inflamatorios son necesarios para el buen funcionamiento de nuestros órganos y sistemas y, en definitiva, para mantener un buen estado de salud. De forma que cuando sufrimos agresiones químicas, físicas, microbiológicas, alérgicas o de cualquier otra índole, nuestros sistemas de vigilancia inmune tienden a detectarlas con cierta prontitud para inmediatamente responder con la cascada de la inflamación. Existe una molécula o compuesto clave en todo este proceso, es el denominado factor nuclear Kappa B (NF-kappa B), el cual se activa en el momento de detectar las citadas agresiones, para, luego, inducir la transcripción de genes implicados en la codificación y posterior síntesis de proteínas de neto carácter inflamatorio (IL-6, IL-beta, Factor de necrosis tumoral alfa, óxido nítrico, COX-2), que tenderán a neutralizar e incluso erradicar tales agentes agresores.

 

Mientras tales respuestas inflamatorias sean breves y no sobrepasen el tiempo justo para recuperar la estructura y función dañadas, podremos mantener nuestra salud. Sin embargo, cuando las amenazas citadas no ceden sino que se mantienen en el tiempo, a veces por un defecto o debilidad de nuestros sistemas de desintoxicación, el NF-Kappa B no dejará de funcionar y, por tanto, seguirá activando indefinidamente los procesos inflamatorios, pasando así a un pernicioso estado de inflamación crónica.

 

Cuando se perpetúa la inflamación se dispara la producción de radicales oxidantes y de las moléculas ricas en oxígeno (estrés oxidativo), que son extraordinariamente dañinas no sólo para la integridad de nuestras estructuras celulares y tisulares sino también para el buen estado del material genético contenido en nuestro ADN (ácido desoxirribonucleico). En consecuencia, se abre la espita de la cuba o tonel por el que se derramarán las temibles enfermedades crónicas, como la arteriosclerosis y sus nefandas complicaciones (ictus y cardiopatía isquémica), enfermedades neurodegenerativas, gastritis y úlceras asociadas a Helicobacter pylori, esclerosis múltiple, entre otras muchas enfermedades. Pero el cúmulo de desgracias no acaba con estas enfermedades, pues la combinación de inflamación crónica, estrés oxidativo y deficiente desintoxicación también abona el terreno para el desarrollo de los tumores malignos.

 

En las siguientes líneas vamos a ver la capacidad del brécol para combatir tales amenazas, merced a su particular composición química.

       

Para entender mejor este contenido vamos a analizar por separado los efectos antiinflamatorios, antioxidantes y desintoxicantes vinculados al consumo regular de brécol.

 

Efecto antiinflamatorio del brócoli

 

Recientes investigaciones (2009) han probado la capacidad de isotiocianatos sintéticos para suprimir la actividad del factor nuclear kappa B (NF-kappa B), bloqueando los genes que codifican su síntesis y, en consecuencia, evitando la producción de las sustancias implicadas en la inflamación y en el daño del ADN.5

 

Más recientemente, en febrero de 2015, se pudo probar que el sulforafano era capaz de inhibir al NF-kappa B de monocitos obtenidos de donantes humanos y, por ende, la producción de todas las sustancias proinflamatorias anteriormente citadas (IL-6, IL-beta, TNF-alfa, INOS, COX-2…). (6)

 

Otro efecto antiinflamatorio asociado al consumo de brécol se debe al pequeño, pero significativo aporte de ácidos omega-3 (unos 100 miligramos por cada 300 gramos de brécol, equivalente a 100 kilocalorías). De esta forma contribuiría a reducir el déficit de estos ácidos grasos poliinsaturados y, por ello, sería más difícil que se activara el sistema inflamatorio, algo que sí acontecería en caso de plasmarse tal déficit. Cosa lógica, si tenemos en cuenta que una parte relevante de las moléculas antiinflamatorias se constituyen con ácidos omega-3.

 

El tercer efecto antiinflamatorio del brécol se debe a su riqueza en kaemferol, un flavonoide de reconocidas propiedades antialérgicas, disminuyendo la producción de los anticuerpos involucrados en las reacciones alérgicas, las inmunoglobulinas de tipo IgE. De esta forma aumentarían las posibilidades de reducir el daño derivado de la excesiva exposición a alérgenos, promovida por la inflamación crónica.

     

Efecto antioxidante del brécol

 

El brécol es la verdura crucífera que posee la mayor concentración de vitamina C, un antioxidante de primer orden, cuya efectividad se incrementa cuando está acompañada de flavonoides. Pues bien, el brécol también aporta notables cantidades de estas últimas sustancias, como la quercitina y el kaemferol.

 

Otros antioxidantes del brócoli son los carotenoides, luteína y zeaxantina, así como el beta-caroteno. Junto a ellos también exhiben una gran acción antioxidante la vitamina E y minerales como el manganeso y el zinc.

 

Estos compuestos antioxidantes hacen que el consumo regular de brécol se asocie a una reducción del riesgo de inflamación crónica y de cáncer.

 

Efecto desintoxicante del brécol

  

El sulforafano es la molécula responsable de la gran capacidad depurativa o desintoxicante del brécol, pues, como dijimos antes, es capaz de inhibir el sistema enzimático de fase I, no tanto como para perturbar el buen funcionamiento del organismo cuanto para evitar la proliferación de una serie de metabolitos intermedios, resultantes de su acción neutralizadora de tóxicos, medicamentos y otras moléculas, que si se acumularan nos ocasionarían graves problemas. Uno de ellos sería el de incidir en nuestro ADN, con el mal propósito de inducir mutaciones malignas. Pues bien, el sulforafano contribuye decisivamente a evitar tal disturbio.

 

Por otra parte, el sulforafano es capaz de activar a una sustancia implicada en la estimulación de genes protectores de nuestras células (citoprotectores), como los que codifican la síntesis de antioxidantes, proteínas que depuran metales pesados, enzimas que metabolizan drogas y tóxicos, enzimas regeneradoras (NADPH). Me estoy refiriendo al denominado factor nuclear eritroide 2 (Nrf2), el cual estimula a los genes responsables de optimizar la función celular. Siendo los más importantes los que codifican la síntesis de las enzimas principales de fase II: la glutatión-S-transferasa(GST), la uridinadilfosfato-glucuroniltransferasa(UGT) y, sobre todo, la quinona reductosa (QR). Una de las acciones de estas enzimas es la de reducir las toxinas implicadas en el inicio y en la progresión de un cáncer.

 

La investigación científica actual ha revelado la gran capacidad de activar al Nrf2 por parte del sulforafano, bastante superior a la exhibida por una serie de polifenoles, como la curcumina, la silymarina y el resveratrol

 

Recientemente se ha publicado una excelente revisión sobre el sulforafano y otros activadores del Nrf2, (7) firmada por Christine A. Houghton y colegas, en una revista de gran prestigio, Oxidative Medicine and Cellular Longevity. El que tenga interés en profundizar más en el tema, aconsejo su lectura.

    

Neutralización de los tres pilares cancerígenos

 

En los anteriores apartados hemos visto la gran capacidad del brécol para derruir los tres pilares en los que se asienta el desarrollo del cáncer: inflamación crónica, estrés oxidativo y escasa desintoxicación.

 

Quizá por todo ello se están multiplicando los trabajos científicos que demuestran las propiedades anticancerígenas del brécol, reduciendo el riesgo de desarrollar una serie de tumores malignos: colon, (8,9) próstata, (10,11) mama, (12,13) vejiga, (14,15,16), pulmón, (17,18) ovario, (19) leucemia linfática crónica, entre otros.

                    

Cáncer de pulmón: Efecto preventivo del brécol

   

Como neumólogo no he podido resistir la tentación de resumir algunos artículos científicos que revelan la capacidad del brécol para reducir el riesgo de cáncer de pulmón.

 

Empezaremos con el meta-análisis dirigido por Tram Kim Lam, miembro del Departamento de Prevención Oncológica del Instituto Nacional del Cáncer de USA, publicado en enero de 2009 en una revista de gran prestigio, Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention.20 Estos autores efectuaron una revisión sistemática de los artículos que valoraron la relación entre el cáncer de pulmón y consumo de crucíferas, como el brécol. Sólo treinta artículos superaron los exigentes criterios de selección: dieciocho valoraron la asociación entre el consumo de vegetales totales, incluyendo las brasicáceas, y el cáncer de pulmón (6 de cohorte y 11 de casos y controles); once se centraron en el consumo específico de crucíferas y el citado cáncer. Pues bien, sus resultados fueron muy elocuentes: en los estudios de casos y controles se observó una reducción del 22 % del riesgo de cáncer de pulmón entre las personas que consumieron más verduras crucíferas con respecto a los que consumieron menos, mientras que en los estudios de cohorte la disminución del riesgo fue del 17%, independientemente del hábito tabáquico. Además, comprobaron que la reducción del riesgo era sensiblemente mayor entre el colectivo de personas que tienen variantes genéticas anómalas de glutatión-S- transferasa (como GSTM1 y GSTT1), una enzima de fase II, antes mencionada. Parece lógico este último resultado, dada la gran capacidad de las crucíferas, sobre todo del brécol, de estimular los procesos de desintoxicación dependientes de enzimas de fase II, merced a su riqueza en sulforafano.

 

El año siguiente alumbró otra publicación de este mismo grupo (Tram Kim Lam y colegas), en la que valoraron la relación entre el consumo de crucíferas y el riesgo de cáncer de pulmón, mediante un estudio de casos y controles, con un control exhaustivo del tabaquismo como gran variable de confusión. En síntesis, compararon a 274 casos de cáncer broncopulmonar (incidentes entre 1990 y el 2005) con 1089 sujetos libres del citado cáncer. Sus resultados sobrepasaron las expectativas previas, pues la reducción del riesgo de cáncer pulmonar entre fumadores y exfumadores que consumieron más verduras de la familia de las brasicáceas o crucíferas fue de un 43%, cuando eran comparados con los que ingirieron menos. En cambio, entre los nunca fumadores no observaron tal reducción. (21)

 

El tercer trabajo que deseo comentar es el dirigido por Q. J. Wu y B. Xiang (primer y último firmante del artículo), quienes comprobaron la asociación entre el consumo de verduras crucíferas y el riesgo de cáncer de pulmón entre mujeres chinas de Shangai, mediante un estudio prospectivo y un meta-análisis. Sus conclusiones las publicaron en una revista norteamericana de prestigio, Annals of Oncology (abril de 2013). 22 En esencia, lo que hicieron fue estudiar a 74.914 mujeres de 40 a 70 años, participantes del Estudio de Salud en Mujeres de Shangai, a las que siguieron durante una media de 11 años, al cabo de los cuales 417 desarrollaron cáncer de pulmón. Cuando compararon a las que consumieron más crucíferas con las que ingirieron menos, observaron que las primeras se beneficiaban de una reducción del 27% del riesgo de cáncer de pulmón. Además, la disminución del riesgo era sensiblemente mayor entre las mujeres que nunca fumaron tabaco: 41% de reducción (HR 0,59; 95% CI 0,40-0,87). 22 Estas conclusiones fueron refrendadas por el meta-análisis efectuado por este mismo grupo. La prevalencia de tabaquismo en China parece ser bastante menor que en Occidente.

 

Finalmente, existe un estudio que sugirió que el consumo regular de crucíferas es capaz de reducir significativamente el riesgo de cáncer de pulmón entre fumadores. Se trata del publicado en abril de 2010 en otra revista de prestigio de EEUU (Bio Med Central), que fue dirigido por Li Tang y Kirsten B Moysich. Estos autores compararon a 948 casos de cáncer de pulmón con 1.743 sanos (casos y controles), con el objeto de comprobar una supuesta asociación entre la ingesta regular de frutas, verduras, en general, y crucíferas, en particular, con el riesgo de cáncer de pulmón. Estratificaron escrupulosamente el hábito tabáquico de los participantes, clasificándolos en nunca fumadores, fumadores actuales o activos y exfumadores. Pues bien, observaron que la ingesta regular de frutas y verduras, en general, se asociaba a una significativa reducción del riesgo de cáncer de pulmón entre nunca fumadores. Sin embargo, la ingesta específica de crucíferas (el brécol como gran estrella por su riqueza en sulforafano) se acompañaba de una significativa disminución del riesgo de desarrollar cáncer broncopulmonar entre el colectivo de fumadores, sobre todo de exfumadores.

 

Estos mismos autores, cuando evaluaron la intensidad y la duración del hábito tabáquico observaron que los fumadores intensos (más de 20 cigarrillos al día) fueron los que más se beneficiaron del consumo de vegetales totales y de crucíferas: de un 32% a un 48% de reducción del riesgo de cáncer de pulmón por parte de los mayores consumidores de estas verduras con respecto a los que las consumían menos. Con respecto a la duración del hábito tabáquico, los que más se beneficiaron del consumo de crucíferas fueron los que fumaron no más de 30 años.

 

También comprobaron que los que ingerían estas verduras crudas obtenían los mejores resultados. Además, sus resultados se incrementaban con la dosis consumida, pues los que consumían 4,5 raciones mensuales de crucíferas sin cocinar experimentaban una reducción del 55% del riesgo de desarrollar este cáncer, con respecto a los que sólo consumían 2,5 raciones de crucíferas crudas.

 

Por otra parte, cuando evaluaron los cuatro tipos histopatológicos de cáncer de pulmón, comprobaron que la reducción del riesgo de sufrir este cáncer era sensiblemente mayor entre los que sufrieron carcinomas epidermoides y carcinomas de células pequeñas, que son los dos tipos que se asocian íntimamente al consumo tabáquico.

 

Bueno, no quiero concluir este apartado sin dejar de recordar que la primera causa de cáncer de pulmón es el tabaquismo, por lo que la mejor medida de prevención primaria siempre será reducir la incidencia del hábito tabáquico. Para los fumadores, no hay otra opción que dejar de fumar inmediatamente, antes de que se cumpla el periodo de inducción de este temible cáncer. Luego no valdrá lamentarse. Como siempre digo, la mejor inversión en salud para un fumador activo es dejar de fumar. Sin duda.

 

 

¿Qué cantidad de brécol hay que consumir para reducir el riesgo de cáncer?

 

Aunque al principio de este artículo ya tratamos este punto, me voy a centrar en este apartado en el consumo aconsejado de brécol para reducir el riesgo de cáncer. No parece haber muchas diferencias, como veremos a continuación.

 

Parece que las investigaciones más recientes están revelando que podría bastar con ingerir una media ración por día de brécol, esto es, unos 80 gramos, equivalentes a tan solo 22 kilocalorías, para reducir significativamente el riesgo de cáncer. Si no deseamos consumir diariamente esta verdura, podríamos hacerlo en dos días de la semana, pero comiendo dos raciones (150 gramos por ración)

 

Parece que el efecto es mayor a medida que incrementamos el consumo de esta brasicácea, pues con la ingesta diaria de unos 250 gramos por día (1,6 raciones) se ha observado una significativa eliminación urinaria de potenciales carcinógenos. Otros estudios abogan por ingerir cantidades más generosas, como unas tres raciones diarias.

 

Sin ánimo de liar mucho al personal, en España hay expertos que creen que con 200 gramos diarios de brécol sería suficiente para prevenir el cáncer de mama, próstata, colon y pulmón. Así lo atestiguaron, en septiembre de 2016, investigadores del Laboratorio de Fitoquímica del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de CEBAS-CSIC (Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura-Centro Superior de Investigaciones Científicas), que colaboran con + Brócoli, asociación sin ánimo de lucro que tiene como objetivos incrementar el consumo de esta verdura y dar a conocer los efectos saludables inherentes a su consumo. Estos investigadores aconsejan ingerir al menos tres raciones semanales de brécol.

 

Lo que sí parece evidente es que el brécol es el alimento más rico en glucosinolatos, como la glucorafanina, el gluconastartium y la glucobrasacina, muy superior al resto. Por ello, su consumo regular servirá, sin duda, para prevenir situaciones de deficiente desintoxicación de sustancias peligrosas para la supervivencia y buen funcionamiento de nuestras células.

 

El resto de efectos saludables del brécol (cardiovasculares, digestivos, respiratorios, metabólicos…) los analizaremos en el artículo del próximo mes.

                                        

Dr. Félix Martín Santos

 

Bibliografía:

 

1. The world´s healthiest foods. htpp://www.whfoods.org/

 

2. Minich DM, Bland JS. A review of the clinical efficacy and safety of cruciferous vegetable phytochemicals. Nutr Rev. 2007; 65 (6 Pt 1): 259-67

 

3. Weng JR, Tsai CH, Kulp SK, et al. Indole-3-carbinol as a chemoppreventive and anticancer agent. Cancer Lett. 2008; 262 (2): 153-63

 

4. Keck AS, Finley JW. Cruciferous vegetables: cáncer protective mechanisms of glucosinolate hydrolysis products and selenium. Integr Cancer Ther. 2004; 3 (1): 5-12.

 

5. Prawan A, Saw CL, Khor TO, et al. Anti-NF-kappaB and anti-inflammatory activities of synthetic isothiocyanates: effect of chemical structures and cellular signaling. Chem Biol Interact. 2009 May 15;179(2-3):202-11. 2009.

 

6. Sulforaphane and its methylcarbonyl analogs inhibit the LPS-stimulated inflammatory response in human monocytes through modulating cytokine production, suppressing chemotactic migration and phagocytosis in a NF-κB- and MAPK-dependent manner. Reddy SA, Shelar SB, Dang TM, Lee BN, Yang H, Ong SM, Ng HL, Chui WK, Wong SC, Chew EH. Int Immunopharmacol. 2015 Feb;24(2):440-50. doi: 10.1016/j.intimp.2014.12.037. Epub 2015 Jan 10.

 

7. Oxidative Medicine and Cellular Longevity. Volume 2016 (2016), Article ID 7857186, 17 http://dx.doi.org/10.1155/2016/7857186. Review Article. Sulforaphane and Other Nutrigenomic Nrf2 Activators: Can the Clinician’s Expectation Be Matched by the Reality? Christine A. Houghton, Robert G. Fassett, and Jeff S. Coombes

 

8. Yang G, Gao YT, Shu XO et al. Isothiocyanate exposure, glutathione S-transferase polymorphisms, and colorectal cancer risk. Am J Clin Nutr. 2010 Mar;91(3):704-11. 2010

 

9. Nakamura Y, Yogosawa S, Izutani Y et al. A combination of indol-3-carbinol and genistein synergistically induces apoptosis in human colon cancer HT-29 cells by inhibiting Akt phosphorylation and progression of autophagy. Mol Cancer. 2009 Nov 12;8:100. 2009

 

10. Traka M, Gasper AV, Melchini A et al. Broccoli consumption interacts with GSTM1 to perturb oncogenic signalling pathways in the prostate. PLoS One. 2008 Jul 2;3(7):e2568. 2008

 

11. Prospective Study of Fruit and Vegetable Intake and Risk of Prostate Cancer. Victoria A. Kirsh, Ulrike Peters, Susan T. Mayne, Amy F. Subar, Nilanjan Chatterjee, Christine C. Johnson, Richard B. Hayes and on behalf of the Prostate, Lung, Colorectal and ovarian cancer screening trial. JNCI. 2007. 1200-1209

 

12. Breast Cancer Risk in Premenopausal Women Is Inversely Associated with Consumption of Broccoli, a Source of Isothiocyanates, but Is Not Modified by GST Genotype . 2004 The American Society for Nutritional Sciences. Christine B. Ambrosone, Susan E. McCann, Jo L. Freudenheim, James R. Marshall, Yueshang Zhang, and Peter G. Shields

 

13. Dietary flavonols and flavonol-rich foods intake and the risk of breast cancer. IJC International Journal of Cancer. Volume 114, Issue 4. 20 April 2005 .Pages 628–633 Clement A. Adebamowo...Michelle D. Holmes 

 

14. Larsson SC, Andersson SO, Johansson JE, et al. Fruit and vegetable consumption and risk of bladder cancer: a prospective cohort study. Cancer Epidemiol Biomarkers Prev. 2008 Sep;17(9):2519-22. 2008

 

15. Silberstein JL, Parsons JK. Evidence-based principles of bladder cancer and diet. Urology. 2010 Feb;75(2):340-6. 2010.

 

16. Tang L, Zirpoli GR, Guru K et al. Consumption of Raw Cruciferous Vegetables is Inversely Associated with Bladder Cancer Risk. Cancer Res. 2007 Apr 15;67(8):3569-73. 2007

 

17. Isothiocyanates, glutathione S-transferase M1 and T1 polymorphisms, and lung-cancer risk: a prospective study of men in Shanghai, China.  Dr Stephanie J London, MDa, b, , Jian-Min Yuan, MDa, Fung-Lung Chung, PhDc, Yu-Tang Gao, MDd, Gerhard A Coetzee, PhDa, Ronald K Ross, MDa, Mimi C Yu. THE LANCET. Volume 356. Issue 9231, 26 August 2000, pages 724-729

 

18. Cruciferous vegetable intake is inversely associated with lung cáncer risk among smokers: a case control study. Bio Med Central Cancer 2010. Li Tang, Gary R Zirpoli…Kirsten B Moysich.

 

19. A prospective study of dietary flavonoid intake and incidence of epithelial ovarian cancer. Margaret A. Gates... Susan E. Hankinson. International Journal of Cancer. Volume 121, Issue 10. 15 November 2007. Pages 2225–2232

 

20. Cruciferous Vegetable Consumption and Lung Cancer Risk: A Systematic Review. Tram Kim Lam , Lisa Gallicchio, Kristina Lindsley, Meredith Shiels,Edward Hammond, Xuguang (Grant) Tao, Liwei Chen, Karen A. Robinson ,Laura E. Caulfield, James G. Herman, Eliseo Guallar and Anthony J. Alberg

 

21. Cruciferous Vegetable Intake and Lung Cancer Risk: A Nested Case-Control Study Matched on Cigarette Smoking. Tram Kim Lam , Ingo Ruczinski, Kathy J. Helzlsouer, Yin Yao Shugart,Laura E. Caulfield and Anthony J. Alberg. Cancer Epidemiology Biomarkers & Prevention. October 2010., 19, 2534.

 

22. Cruciferous vegetables consumption and the risk of female lung cancer: a prospective study and a meta-analysis. Q. J. Wu1 , L. Xie , W. Zheng, E. Vogtmann, H. L. Li, , G. Yang, B. T. Ji,Y. T. Gao, X. O. Shu and Y. B. Xiang. Oxford Journals. Medicine & Health. Annals of Oncology. Volume 24, Issue 7. Pp. 1918-1924.

 

23. Cruciferous vegetable intake is inversely associated with lung cáncer risk among smokers: a case-control study. Li Tang, Gari R Zirpoli…Kirsten B Moysich. Bio Med Central.27 april 2010.

 

 

        

Comentarios

Javier Gallego 11/08/2018 13:28 #8
Conocía el brócoli, pero creo haberlo consumido en muy escasas ocasiones. Una vez leído tu artículo, excelente y muy didáctico, como siempre, empezaré a buscar ese alimento para tomarlo en tortilla o en ensalada. Ambas formas propuestas en tu texto. Muchísimas gracias Félix por ilustrarnos acerca de este, para mí, casi desconocido anticancerígeno natural. Ah, por cierto, ya llevaré casi 25 años sin fumar, me costó, pero lo dejé.
Joaquín 08/08/2018 10:24 #7
Estos artículos como este son como pequeñas clases que nos ayudan a comprender mejor los beneficios saludables que proporcionan determinados hábitos. Seguiremos comiendo verduras y hortalizas, pero ahora con más ahíco si cabe que lo que ya lo veníamos haciendo en la confianza de que no enfermemos de cáncer. Ciertamente, se puede ser "feliz con poco", pero con mucha salud.
María Jesús Hernández 07/08/2018 17:12 #6
Enhorabuena Félix por tu riguroso estudio científico sobre esta conocida verdura tan rica en glucosinalatos o tioglicósidos. Trataremos de consumir brócoli casi a diario, así como otras hortalizas de partes de verdes, por ser grandes aliadas para combatir los signos de la edad provocados por la oxidación natural del organismo, ya que estas crucíferas aportan gran cantidad de vitaminas, flavonoides, betacarotenos o isotiocianatos, todos ellos componentes destacados como buenos antioxidantes y agentes desintoxicantes. También tendremos presentes los efectos antiproliferativos y antiinflamatorios. Muchas gracias por tu generosidad y ahora a disfrutar de lo que queda de verano.
Jesús María Martínez Saiz 07/08/2018 11:32 #5
Estimado amigo Félix enhorabuena por este artículo. He disfrutado mucho leyendo y aprendiendo los beneficios de tomar brócoli. me animaré a partir de ahora a tomarlo dos veces por semana, antes solía tomarlo un día pero viendo que los beneficios es a partir de una determinada cantidad y un determinado periodo de tiempo pues probaremos. Gracias por tanta valiosa información.
Jesús María Martínez Saiz 07/08/2018 11:32 #4
Estimado amigo Félix enhorabuena por este artículo. He disfrutado mucho leyendo y aprendiendo los beneficios de tomar brócoli. me animaré a partir de ahora a tomarlo dos veces por semana, antes solía tomarlo un día pero viendo que los beneficios es a partir de una determinada cantidad y un determinado periodo de tiempo pues probaremos. Gracias por tanta valiosa información.
Inmaculada Hernández Rodríguez 04/08/2018 12:02 #3
Félix magnífico artículo lleno de conocimiento científico, claridad expositiva y deseo de que, por nosotros mismos, lleguemos al convencimiento de lo que es bueno para nuestra salud y para mejorar nuestra calidad de vida. Nos has dejado muy claro los efectos antitumorales del brócoli, nos has indicado las cantidades recomendables de su consumo, y has expuesto, con gran maestría, la lucha que entabla esta crucífera frente a los tres pilares fundamentales que sustentan el crecimiento de los tumores. Espléndida tu labor de estudio, recopilación y síntesis que, como neumólogo, nos has expuesto al final de tu artículo. Muchas gracias por tu labor infatigable y por lo que aprendemos leyendo lo que con tanta sabiduría escribes.
Pedro Gómez Piedrahita 02/08/2018 13:39 #2
Con tus artículos estás destacando y divulgando las virtudes de una serie de alimentos, considerados muy comunes por muchos, que, en cambio, se comportan como superalimentos: antes el huevo, el kéfir, los frutos secos; ahora lo del brécol, todavía más extraordinario. A pesar de aportar mucho componente científico, datos técnicos de composición química, de mecanismos de acción, logras hacer que lo entienda, aunque me tengo que concentrar para ello. Pero ha merecido la pena, pues ahora sé lo que desconocía y empezaré a comer brécol (antes no lo tomaba), como esa apetecible tortilla que has mostrado. Tu fuerte rigor científico, tus variadas y grandes fuentes científicas dotan todos tus escritos de una gran credibilidad, la que tú tienes y aportas. Muchas gracias.
Carolina Hoyos Peralta 02/08/2018 13:29 #1
A partir de ahora voy a intentar comer mucho más brécol. Me has dejado las ideas muy claras. Desconocía los grandes efectos saludables de este vegetal. Con tu exhaustivo, técnico y a la vez comprensible artículo, he logrado entender su forma de actuar y sus efectos antioxidantes, antiinflamatorios y limpiador de los tóxicos en el hígado. Tus excelentes dotes didácticas y tu logrado lenguaje lo facilitan. Enhorabuena.

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