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Andrés Seoane Fuente

Formación online contra la herida de la sobrecualificación

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El 22% de los trabajadores con formación universitaria desempeña un puesto de trabajo que podría desarrollar con un nivel de estudios inferior.

Un empleo por debajo del conocimiento y las competencias adquiridas durante la etapa de formación. Un problema tan real que afecta a uno de cada cinco trabajadores con estudios universitarios. Y una solución que pasa revisar la estructura del mercado, la orientación del sistema educativo y la especialización adaptada a las demandas de la empresa.

 

El 22% de los trabajadores con formación universitaria desempeña un puesto de trabajo que podría desarrollar con un nivel de estudios inferior. La cifra llega al 27% en los menores de 34 años. Y la sobrecualificación media en España dista mucho de los registros de Francia o Alemania (15%). El informe La formación y el empleo de los jóvenes españoles. Trayectoria reciente y escenarios futuros, de la Fundación BBVA, subraya que “las características de la estructura productiva y el tejido empresarial son muy relevantes en esta cuestión pues condicionan el tipo de ocupaciones a desempeñar”. Y en nuestro país, los directores y gerentes, técnicos y profesionales científicos, y técnicos y profesionales de apoyo suponen casi uno de cada tres trabajadores. Esto, sumado a un crecimiento mayor del grado de formación que de la demanda de estos perfiles, desemboca en estas situaciones de sobrecualificación.

 

Otro gran aspecto, comprendido por dos visiones, incide con fuerza en esta realidad: el desajuste educación-empresa. El 81% de los alumnos de FP y el 80% de los universitarios no tienen unas expectativas altas ni muy altas de ejercer su profesión en España, según los datos del Observatorio de Innovación en el Empleo (OIE). Y desde el otro lado, más de lo mismo. Sólo cuatro de cada diez empresas consideran que la formación de los estudiantes es completa, y la gran mayoría observa deficiencias en los conocimientos específicos, como el inglés, y otras más serias en competencias como la iniciativa, la capacidad de trabajar en equipo, de resolver conflictos o de hablar en público.

 

El resultado es una masa de universitarios ocupando puestos para los que están sobrecualificados, o lo que es lo mismo, un desaprovechamiento de la inversión realizada en capital humano, productividad, salario y satisfacción.

 

La formación online puede presentarse como una salida óptima para aliviar esta situación, al permitir que el alumno oriente sus estudios a los sectores con mayor demanda en el mercado, facilitando su especialización para empleos que requieran un perfil específico, y a través de un plan de estudios diseñado mucho más cerca de la empresa y sus necesidades cotidianas.

 

Además, otra de las quejas del mercado laboral reside en que los estudiantes no reciben una buena formación en las prácticas, según el 71% de las empresas, pero es una parte del aprendizaje que llevan a cabo el 71% de los universitarios y el 98% de los alumnos de FP. Si la orientación del marco y el contenido teóricos hacia su aplicación práctica ya es esencial, la ejecución de lo aprendido durante el periodo de prácticas no puede quedarse a la zaga. Es vital que la educación y la empresa vayan de la mano, tanto a la hora de impartir un aprendizaje que responda a las necesidades de la realidad laboral, como en el momento de preparar a los futuros trabajadores con unas prácticas que adelanten su día a día en el trabajo posterior. Y el modelo de formación online que se está imponiendo responde a estas demandas, haciendo que cada vez gane más peso como primera opción educativa.

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