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De todo un poco…

Vidal Holgado

Una salvajada siempre será una salvajada

Comienza el nuevo año y afortunadamente no se han cumplido los pronósticos de agoreros que pronosticaban que sería un reflejo del pasado a juzgar por lo sucedido los últimos días. Los Reyes, además de los correspondientes regalos e ilusiones, nos han traído la nieve, rompiendo así el mal augurio de que este sería un año tan seco como el anterior, esperemos que continúe la racha, que yo ya me estaba haciendo a la idea de que acabaríamos lavándonos con arena o con saliva como los gatos.


Esperemos también que se cumpla aquello de “año de nieves año de bienes”, a pesar de que la situación política no presagia nada bueno.


También se pronostica que este año nuevo será el del despelote y el despiporre, bienvenida sea la alegría, si bien yo creo que en eso ya llevamos una buena racha, lo que pasa es que parece que este fin de año se ha intensificado la costumbre de mostrar la carrocería entre los miembros del putiferio nacional, hasta tertulianos y presentadores se han apuntado al carro de enseñar chicha para seguir en candelero, alguno debería haberse retratado de frente en lugar de por la retaguardia, creo que más de una y algún que otro alguno o algune lo hubiera agradecido más, que sí Arturo, que sí, que así se hubiera despejado la duda de si el bagaje frontal guarda consonancia, pero bueno se comprende, una foto en la nieve es bonita, con el inconveniente de que el frio aprieta y encoge, y un trasero apretado queda bien, pero con una pinchila encogida se pierde categoría. Una lástima que valoremos más una exhibición de cuerpo que de mente, pero hay que comprender al personal, siempre es más placentero disfrutar de una pedrocha riquísima envuelta en transparencias cual regalo en celofán que embaularse un buen relato, un buen discurso o un buen poema.


Ojalá que este año nuevo no tuviéramos que soportar noticias, intensificadas en los últimos días del anterior, referentes a la comisión de crímenes y delitos que muchas veces se empeñan en mostrarnos como de violencia de género, definición que nunca he entendido o sí porque puede haber pasta y ventajas por medio, una salvajada siempre será una salvajada, la cometa un hombre, una mujer, un blanco, un negro, un amarillo, un obrero portuario, un académico o un pariente del sursuncorda. No estoy en absoluto de acuerdo con el tratamiento mediático que se da a esta clase de sucesos, abundan, desgraciadamente, los medios carroñeros que solo les importa el sensacionalismo que les permita medrar entre los consumidores de morbo, informar hay que informar, en eso no tengo ninguna duda, pero debería hacerse con más mesura y rigor, estoy convencido de que el sensacionalismo produce efecto llamada, no creo que sea casualidad que cuando aparece una mala noticia se reproduzcan con harta frecuencia hechos similares, claro que también puede ser por aquello de que “un mal nunca viene solo”, será por eso.


El último ejemplo de cómo tratan los medios determinados sucesos, lo hemos tenido con el caso de presunto abuso sexual cometido por los jugadores de Aranda, no sé por qué, pero me recuerda el del maltratador Francesco, que por cierto ya todos hemos olvidado, seguramente porque la maltratadora era ella o en todo caso los dos, entonces ya no interesa, ya no vende; me da igual si se vuelve a hablar de ellos o no, mejor que les dejen en paz, pero si me gustaría saber si una tal Francisca, la arpía mayor del caso, sigue a sueldo del Ayuntamiento y de la Universidad.


Volviendo a Aranda, se ha crucificado a unos jóvenes y además se les ha metido en la cárcel, el asunto es grave, porque puede que no se lo merezcan, o sí, aunque solo sea por
gilipuertas, aunque la verdad, todos somos muy listos cuando conocemos los resultados, tenemos clarísimo cómo no deberíamos haber actuado, puede que el único delito que hayan cometido haya sido correrse una juerga con una menor, algo que la ley castiga y las leyes están para cumplirse, no con una niña, como nos han dicho, en todo caso con una adolescente y hombre, que todos sabemos cómo se las gastan algunas, y en este caso ya ha empezado a aparecer información que hace tambalearse la versión inicial, todo apunta a que el caso explotó porque la madre se encontró un contenido en el teléfono que evidentemente no la hizo ninguna gracia y al encararse con la hija es probable que esta contase que la habían obligado para justificarse, cuando puede que lo hiciera voluntariamente, poniendo así en marcha un proceso que ya veremos como acaba, además parece ser que se habían borrado otros documentos donde se podía comprobar como esta ¿niña?, presumía de su pericia en materia de follaje, y que no se refería precisamente a su acepción botánica. Es lo que tiene cuando metes algo en la red, aunque se lo hayas enviado a tu amigo más discreto, eso ya no lo borra ni dios y alguien lo puede encontrar.

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