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De todo un poco…

Vidal Holgado

Su primera manifestación y nunca más volvió

El autor nos da su visión sobre todos lo acontecido el pasado 8 de marzo con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer.

No voy a entrar en el fondo de la cuestión, estoy de acuerdo en que la mujer ha sido gravemente discriminada a lo largo de la historia y razones no le faltan para quejarse, aunque creo que hoy día las circunstancias han cambiado, afortunadamente para ellas y por qué no, también para los hombres, lo que no está bien no está bien y cuando el avance supone una mejora casi todos salimos ganando.

 

En cuanto al número al que asistimos el pasado día 8, teniendo en cuenta la cantidad de manifestantes, debe tomarse en serio y con respeto, no puede ser que todo obedeciera al efecto rebaño debidamente propiciado por los medios de comunicación, hay que comprenderlos, no seguir la corriente y no digamos llevar la contraria sobre ciertos asuntos supone que te caiga la intemerata, no abunda la vocación de mártir, seguro que había mucha gente convencida y bienintencionada a quien hay que respetar, pero no parece que fueran mayoría, reconociendo que tuvo aspectos positivos, mi valoración global es que fue un desatino que en muchos aspectos rozó el ridículo con la imagen y el comportamiento que dieron muchas de las asistentes, con ejemplares así, la mujer no necesita más enemigos.

 

Sobre la legitimidad de muchos de los asistentes no es que existan dudas, es que resulta inexplicable sino fuera porque sabemos a lo que van y desde luego que no son los derechos de la mujer su prioridad. El comportamiento y los gritos de algunas hacían pensar que se asistía a una carnavalada, anda que esas que gritaban que la treinta y ocho les aprieta el chocho, que derroche de portento, vamos a ver mamarrachos, pues compraros una cuarenta, que no hace falta que sean de Victoria’s Secret, en el zarapastra las venden por un euro y si no os la podéis permitir de seda y encajes, que lo dudo, más valen sencillas y de algodón a que se os quede chuchurrío. ¿A qué viene esa información sobre el estado de vuestra bragadura? ¿Qué coño le importa a la gente vuestro coño?, nunca mejor dicho, me da que muchos piensan que como si os lo queréis coser a doble pespunte y a perpetuidad, no te jode.


Me contó alguien en una ocasión que cuando era joven se presentó, con toda su buena intención y convencido, en una manifestación, miró a su alrededor y al comprobar con que gente se juntaba fue tal el sobresalto que sufrió que se marchó a casa y nunca más volvió, le dije que me parecía exagerada su actitud, que hay ocasiones en que no queda más remedio que apoyar y protestar, incluso tragando algún que otro carro y carreta, pero no le convencí. Hay a quien le cuesta superar algunos traumas.

Comentarios

Teresa 11/03/2018 15:18 #1
Yo, como mujer, hay veces que también siento vergüenza del comportamiento de otras mujeres. Y se denominan modernas, progresistas, libres....No, una de las mas adecuadas denominaciones es: "maleducadas".

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