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De todo un poco…

Vidal Holgado

Señores taxistas, así no

De todos es sabido que cuando se emplea la razón de la fuerza se mata la fuerza de la razón. Habrá opiniones que mantengan que el uso de la fuerza nunca está justificado y otras que digan que no queda otra cuando la fuerza de la razón no sirve, en fin, allá cada cual, también se mantiene que la guerra es la continuación de la diplomacia, por posturas que no quede. En su caso concreto, señores taxistas, a mí me parece que, aunque no les falte razón para protestar tampoco la tienen toda y desde luego que así no, una cosa es una huelga y otra la privación por la fuerza de derechos a los demás.

 

Invertimos un dineral en un evento con el fin de promocionar nuestra principal industria y atraer a profesionales del sector que la potencien y cuando vienen les tratamos así, estoy seguro que a muchos de los visitantes les quedaran pocas ganas de volver. ¿Saben Vds. cuál es mi conclusión?, que como siempre será el ciudadano que con sus impuestos contribuye al mantenimiento del país, el que acabará pagando los platos rotos, y no solo el daño que han causado a la feria, sino otros, probablemente mayores, que también se han producido por su incívico comportamiento, que se apuestan a que esto acaba con una subida de precios, un aumento de las ayudas tanto a taxis como a VTCS y en una reducción de tasas, ¿y quién va a compensar la diferencia?, lo dicho.

 

Miren Vds., mejor es que se hubieran concentrado ante el Congreso, el Senado, la Moncloa, las sedes y Parlamentos de Comunidades y de Ayuntamientos, que se han dedicado a pasarse la patata de unos a otros y ninguno ha hecho su trabajo, impidiéndoles moverse y pidiendo que se aplicara a todos los políticos y funcionarios, con responsabilidades sobre la solución del conflicto, una reducción en sus sueldos y prebendas equivalente al menos al doble del perjuicio que por su ineficiencia sufrimos todos, seguro que no les iba a servir de mucho, eso ya se lo digo yo, pero una cosa es segura, en este caso contarían con la simpatía de la mayoría de los ciudadanos, no como ahora, que se están ganando un odio mortal.

 

Al final lo que pasa es que, entre los unos y los otros y no excluyo a los Ubers y Cabifys, con su forma de actuar, hacen que los ciudadanos contemplemos atónitos una guerra en la que continuamente nos bombardean por todas partes con un montón de mentiras y verdades a medias pretendiendo que, como se atribuye a Göbbels y jerarcas del comunismo , una mentira repetida mil veces se convierta en verdad y saben lo que consiguen, convertirlo todo en un maremágnum de mierda del que huimos aunque solamente sea por el tufo que despide.

 

 

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