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De todo un poco…

Vidal Holgado

Pedro el Desenterrador

Todavía no han sacado a Franco y ya quieren seguir desenterrando gente, ahora van a por Moscardó y  Milans del Bosch, pues anda que con la lista qué se puede hacer estos dejan la piel de toro como con más agujeros que el paisaje lunar de tanto sacar muertos de sus tumbas 
Los de podemos señalan las piezas y Pedro y los suyos ejecutan la faena, como material no les va a faltar pueden tener trabajo para rato y presumir de lo bien que lo hacen y como  refrescan la memoria los españoles, ¡que tíos! 


A Pedro le viene como dios,  así la historia le recordará más como Pedro el Desenterrador que como quien la lió tan gorda que casi se carga España con tal de mantenerse en el puesto, si, ya sé que esto no lo va a conseguir, no en vano ya dijo alguien hace mucho que es indestructible,  que 500 años llevamos intentándolo los españoles sin conseguirlo, pero este nos da algún disgusto serio. 


Más nos valdría que en lugar de llenar España de agujeros, desenterrando muertos, se dedicaron a taparlos, no agujeros, socavones y hasta simas, que es lo que tenemos, no digo yo que enterrando a nadie, pero si metiendo en vereda y en la cárcel a unos cuantos vivos que se quieren cargar el orden establecido. 
Desgraciadamente, esto no sucederá, lo que sí va a hacer es fastidiarnos pero bien, ya podemos convencernos de que del daño que nos está haciendo y del que nos hará, ya no nos libra ni la resurrección de San Judas Tadeo. 
A ver si pasa algo que le obligue a convocar elecciones, que por las buenas no lo hará ni atado, y que las pierda, porque si no ya podemos hinchar el pellejo, que nos lo va a sobar de lo lindo, y poner al buen tiempo buena cara mientras tanto. 


 Dicen que de toda crisis desgracia o desastre surgen oportunidades y en vista de que no tienen solucionado el traslado de Franco, todavía no sabe dónde le van a llevar, yo propongo que los abulenses pidamos que nos lo envíen aquí, con los gastos pagados y dotación suficiente para hacerle un monumento en concordancia con la palomilla y que colocaríamos al otro extremo del Grande, el monumento llevaría la siguiente inscripción: “Aquí yace D. Francisco Franco, que fue, para unos, quien gobernó España durante la época más próspera de su historia y para otros Paco el Rana”.  


Ya que no somos capaces de atraer industrias y empresas chupi pirulí como las del Valle  Silicón, al menos que nos traigan a Franco, no les quepa duda de que aportaría una buena afluencia de visitantes, unos para honrarle y otros para lo contrario, que, entre todos, potenciarían el sector turístico y contribuirían a que la proporción de recursos llegados a Ávila dependan de funcionarios y pensionistas por debajo del 95%.  


Vale, acepto que me digan que se me ocurren ideas descabelladas,  pero en uso de mi libertad de expresión, puedo tener y exponer las ideas que me dé la gana, al final y al cabo no supongo ningún peligro, la posibilidad que tengo de llevarlas a la práctica el cero, lo malo es cuando las tienen otros y las ejecutan, sin ir más lejos  tenemos el ejemplo a pocos metros de donde sugiero poner La Palomilla II, el edificio de  Moneo, que el día que lo construyeron pegaron una patada al cielo y todavía no ha pasado nada. 


Vale, también acepto que me digan que la idea para ganar méritos tiene sus contraindicaciones, pero como inversión igual es un acierto y más si nos la hacen gratis con tal de quitarse un muerto, nunca mejor dicho, hombre y si ponerla en El Grande resulta exagerado, quizá podíamos hacerle un panteón en el cementerio y publicitarlo en el folleto de las visitas organizadas al campo santo, que si ahora tienen éxito, imagínense si tuviéramos allí a D. Francisco.  


Anímese Sr. Alcalde, haga la propuesta en un pleno y si algunos de la oposición brincan hasta el techo del salón, que se aguanten, todo sea en beneficio de la ciudad, quien sabe, igual hay suerte, se consigue y una cosa lleva a la otra, con el aumento de viajeros nos ponen trenes más rápidos que las diligencias de caballos y rebajan el peaje de la autopista. Seguro que le seguirán criticando, dirán que ha subido unos cuantos grados en la escala del facherío, pero no le podrán decir que deja que la ciudad se muera.