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De todo un poco…

Vidal Holgado

¿Pedir perdón a un capullo?

Se imaginan Vds. a Donald Trump demandando que los ingleses pidan perdón a Estados Unidos por las atrocidades cometidas por sus antepasados durante la gesta que unos y otros denominan como la conquista del Oeste, vamos, que, con ese pelo naranja alimonado, cardado cual algodón de Luisiana, coqueto que es el tío, y esas pecas, que, aunque él diga que es medio alemán, le delatan como descendiente de vikingos o de pobladores de norte las islas británicas. Le han tachado de todo, hasta de tonto, aunque yo no creo que lo sea y más bien esas salidas de tono, que tiene a veces, pueden obedecer a alguna estrategia, incluso, cuando el exabrupto roza los límites de lo correcto o los sobrepasan, seguro que siempre tiene alguien a su lado para decirle: a donde vas Nicolás que te la das, porque si algo debemos reconocer a la joven democracia USA, es que funciona bastante bien, dispone de mecanismos de control eficaces que la protegen de iluminados.

 

Está claro que ni López Obrador ni Méjico se parecen a Donald y a Estados Unidos, en este caso para mal, sino su presidente no se hubiera atrevido a solicitar a nuestro Rey carta de petición de perdón a Méjico por el comportamiento de Hernán Cortés y sus huestes durante la conquista de Méjico, basado en la falacia de la Leyenda Negra, que no es leyenda sino historia, y puede que no tan negra, con sus luces y sus sombras, pero historia.

 

No vamos a repetir lo que ya le han dicho ilustrados y autorizados personajes sobre quien, a quien, y porqué razones, debería pedir perdón, empezando por sí mismo, que con esos apellidos no puede negar quienes fueron sus antepasados y lo que hicieron con los indios, cuando se independizaron, mucho después de muerto Cortés. Por otorgarle algo de justificación, si es que tal atrevimiento puede tener alguna, hay quien dice que tal actuación obedece a la práctica, tan extendida entre los gobernantes, de desviar la atención de sus gobernados y que no les pidan cuentas por lo mal que lo hacen. En realidad, a la conclusión que se puede llegar es que este hombre debe ser un tonto del haba, un jeta y un sinvergüenza, ya se sabe que todo renegado suele ser mal bicho.

 

Lo bueno que tienen estas polémicas, es que te despiertan la curiosidad y te pones a indagar y leer sobre la cuestión, eso es bueno, porque culturiza, es lo que he hecho durante la semana transcurrida desde que se produjo la movida y me he dado cuenta de que la historia se parece bastante a la feria, que cada uno la cuenta según le va en ella, así que unos dicen que sí, otros que no y otros que lo contrario, pero yo saco mis conclusiones, seguramente como el que fue a la feria, pero son las mías.

 

Verá Vd., yo que no soy angloparlante, probablemente no soy muy preciso al apreciar la fonética del inglés, pero que quieren que les diga, a mi Mahóney, Maloney, O’hara, Mortimer, MacCahan, y equivalentes, me suenan como más contundentes que García o González, y los que portaban esos apellidos eran los parejos anglosajones a los pastores vascos y castellanos y a los porqueros extremeños. Entre los españoles también había algún Pizarro, que este si suena con contundencia, algún Cortés, algún Aguirre y algún Zalduendo, entre otros de enjundia, apellidos que solían abundar más entre los capitanes que entre la tropa, se ve que entonces ya era más fácil progresar llamándose Alejandro Montenegro de Bracamonte que Pepito Jiménez el de la Eufrasia. Seguramente por eso también los irlandeses fueron más bestias en el trato con los nativos, y además lo hicieron 300 años después, que algo se debería haber evolucionado en cuestión de derechos humanos, puede que la evolución no sea siempre para mejorar. Para demostrar que la liaron más parda, basta comprobar hoy cuantos habitantes del Yucatán presentan rasgos mayas en su fisonomía y cuantos se parecen a los sioux en Montana y es que entre los conquistadores españoles se daba la costumbre de trajinar con las indígenas y no trajinárselas, que hay una diferencia, mientras que a los anglosajones, trescientos años después, su puritanismo les prohibía fornicar con las indias, y en el caso de que alguna moza de buen ver excitara su concupiscencia y cayeran en la tentación, la costumbre era asesinarla después de cepillársela, a ella y a toda su familia, parientes, amigos y allegados que se encontraran a tiro, luego los malos de los peores fueron los españoles, y lo cuentan, en Europa los Ingleses, que también mandaron a América lo mejorcito de la huerta, y en USA los descendientes de Custer, que las liaba como un poseso cuando asaltaba un poblado indio, no dejando bicho viviente, incluidas mujeres, ancianos y niños, y al que las naciones indias, al mando de un Caballo Loco y un Toro Sentado, para más recochineo, le dieron matarile en Little Bighorn, seguramente porque se lo merecía, menos mal que los jefes indios no fueron un Caballo Cuerdo y un Toro Rampante, que sino hoy, en lugar de un Donald Trump, tendrían en la casa blanca a un Oso Gris. Dice el tal López Obrador que se cree la leyenda, debería haber pensado que tal vez descienda de un tal Jerónimo López de Peralta, de El Pedroso, que anduvo por aquellas tierras, iba y venía, tuvo varias mujeres y fue bastante prolífico. Parece ser que el Sr. presidente de Méjico tiene un abuelo cántabro, paisano de Revilla el de las anchoas, más le hubiera valido mantener la boca cerrada.

 

En fin, Majestad, que a este elemento ni el mínimo aprecio y en el caso de contestarle que sea para mandarle a escardar cebollinos, así que, en mi nombre, y creo que en el de la mayoría de españoles, nada de pedir perdón a un capullo, que el pueblo mejicano comprenderá la respuesta, no todos van a ser iguales, una mayoría sabe que, si los españoles dieron leña y cometieron abusos, también llevaron civilización y cultura, los indios también repartían a diestra y siniestra, no en vano, durante la conquista, muchos pueblos mejicanos se pusieron del lado de Cortés, por algo sería.

 

Ya está bien de ir por la vida asumiendo culpas cuando deberíamos sentirnos orgullosos por uno de los descubrimientos más importante realizado a lo largo de la historia, que hay que ser valiente para meterse en un cascarón a cruzar el Atlántico, arriesgándose a ser comida de peces, vale que muchos no fueran voluntariamente y que otros se embarcaran por las razones del torero, más cornadas da el hambre, ¿pero eso resta méritos?

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