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De todo un poco…

Vidal Holgado

No ganamos para sustos

Hace unos días oía la radio mientras desayunaba y me llevé tal susto que hasta me tuve que poner otro café porque al que me había servido se le cortó la leche, hasta la tostada pegó un salto que se salió del plato, menos mal que todavía no la había puesto la mantequilla. Estaba escuchando y no podía ceer que hubiera gente pidiendo la canonización de Franco, manda huevos, pensé, dicen que el Cid ganó batallas después de muerto, pero fue a las pocas horas, que es eso comparado con lo del General que las gana cuarenta años después de palmarla, eso sí, con la ayuda de unos tarambanas a los que están saliendo más tiros por la culata que a un regimiento de fusileros con los arcabuces pochos.

 

Que barbaridad, me dije, pero luego reflexionando un poco no me pareció tan mala idea, por una parte, sería una ocasión para que la iglesia le agradeciera que muchos descendientes de curas ejercientes en tiempos revueltos le deban su existencia, además, puesto que todavía hay muchas probabilidades de que acabe en la cripta de La Almudena, lugar muy diminuto para tanto personaje, mejor le hacemos santo, le subimos un nivel y le colocamos directamente en la nave central de la catedral, en un sepulcro a la medida, delante del altar mayor y con los pies orientados al oficiante de misa, para que no se pierda ninguna.

 

Por otra, ya que en este país hace ya muchos años que la gente dejó de procurarse el sustento en el medio rural convirtiéndose el turismo en la primera industria nacional, no nos vendría mal convertir la Almudena en centro de visitas turísticas, de nostálgicos y curiosos y centro de peregrinación para seguidores y detractores recalcitrantes del dictador, que seguro serían mayoría entre los visitantes, eso sí cobrando una entrada en condiciones, por lo menos el doble que la del Museo del Prado, hay que rentabilizar la inversión; que para eso hay que expropiar la catedral a la iglesia, pues se hace, no andáis detrás de la Mezquita, pues ya de puestos, eso sí yo preferiría un contrato de alquiler, por un módico precio y a perpetuidad y seguir permitiendo el culto a la iglesia Católica, no por nada en especial, solo por pragmatismo, hay que reconocer que tener curas pululando por el monumento favorecería el negocio, y diréis lo que queráis, pero nos saldría más barato que los curas siguieran encargándose del orden y cuidado del monumento que si nos colocáis a una caterva de funcionarios, enchufados varios y amigos y parientes, para aprovecharse del momio, con un cajero, o un par, que controlaran la pasta sería suficiente.

 

No lo tenéis difícil, por favor no improviséis que la liamos, copiad de los franceses y fijaos en lo que han hecho con Los Inválidos, vale que la tumba de Napoleón se parezca a un butacón hecho de praliné, eso podíais cambiarlo por algo que se asemejara a un repollo con lazo ornamentado con manojos de alcachofas envueltos en celofán, lo digo porque me da que a vosotros os parecería mejor honrar de esa manera al General y de paso contentar a vuestros fan, además, los españoles somos como más de campo, hasta un poco paletos diría yo, por decirlo suavemente, y no podemos compararnos con los franceses en el arte de presumir. No nos hubiera venido mal contar a lo largo de nuestra historia con un Chauvin, al que ellos idolatran a pesar de que seguro era feo y narizotas, además de profesión soldado y le habían dado tantos tajazos que estaba más maltrecho que nuestro Blas de Lezo, anda que aquí iba a triunfar semejante personaje, con lo bien que se nos da arrancarnos el pellejo entre nosotros. Por cierto, que al tal Chauvin le proporcionaron la fama dos autores de teatro, hermanos y que se apellidaban Coñardo, parece coña marinera y rizo del rizo del cachondeo, eso lo coge aquí un Quevedo y ríete tú del soneto a la nariz de Góngora.

 

Como fuente de inspiración y material de desarrollo, el affaire de D. Francisco Franco da mas fruto que una parcela de melones, no tiene parangón y vale para todo, ¡oye tú!. Yo me sentía algo hastiado con el tema, pero ya me he acostumbrado y hasta lo llevo bien, me levanto por las mañanas preguntándome cual será la aportación hoy del Generalísimo, Caudillo que fue por la gracia de dios, me digo, seguro que hoy habrá alguien al que no le parecerá suficiente que le santifiquen y pedirá a la iglesia que interceda para que por sus méritos y por haber sido Caudillo de España por la gracia de dios, se le reserve lugar en la gloria a la diestra del padre celestial. Otros preferirían sacarle de la tumba, hacer la pira allí mismo y, una vez acabada la combustión, empaquetar las cenizas y enviarlas por SEUR URGENTE al infierno, aunque me parece que estos lo van a tener más jodido, me consta que ya hubo intentos anteriores y que Pedro Gotero se negó a admitirle argumentando que no fuera a ser que le diera por hacer pantanos y por accidente o desbordamiento le apagara el fuego de las calderas.

 

Vamos a ver botarates, ¿estáis seguros de que esta movida os beneficia?, ¿por qué no buscáis una salida, lo menos deshonrosa posible, al fregado que habéis montado y dejáis a Franco que descanse en paz?, mira que va a acabar liándonos a todos alguna gorda, pero si el otro día, un amigo que tengo, mas rojo que la Pasionaria, que solo había pisado el Valle de los Caídos una vez en su vida, hace más de cincuenta años y porque le llevaron de excursión los maestros del pueblo, me dice que viniendo de Madrid se había pasado a visitar la Basílica, pero hombre, le dije, ¿cómo se te ocurre?, tu visitando al caudillo, ¿no te das cuenta de que podían haberte salido salpullidos hasta en las uñas de los pies?, y no es el único caso que conozco, que abundan, así que miráoslo bien no sea que estéis escupiendo hacia arriba, si ya se que lo de lanzar lapos al vecino está de moda, pero hacerlo hacia arriba y sin viento que varié su trayectoria no parece muy conveniente.

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