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De todo un poco…

Vidal Holgado

No es lo que parece, ¿o sí?

Les voy a contar lo que me sucedió hace unos años en una de mis visitas a la Delegación de Hacienda:
En la entrada, como es norma de general aplicación, antes de pasar por el detector vacié mi bolsillo en la mesa adyacente de los cachivaches que solemos llevar, es decir, el teléfono, las llaves, las monedas, etc., y entonces el señor de seguridad me dice:
- Con la navaja no puede Vd. pasar.
- ¿Que navaja?, si yo no uso de eso.

 

El buen hombre había confundido un pincho de ordenador, bien es cierto que estaba forrado de cuero y tenía cierre, un modelo más de los miles existentes, con una navajita, se pueden Vds. imaginar cual sería el tamaño de semejante arma, probablemente no serviría ni para abrir piñones, pensé, anda que si vengo con un bastón, este hombre por lo menos llama a la policía para que me detengan.
Claro que si mi intención hubiera sido entrar con un bastón a asentarle las costillas al inspector que me había levantado un acta para rascarme el bolsillo, injustamente, porque me la levantó a mí, hubiera simulado una cojera y aparecido renqueando del lado izquierdo, apoyándome en el bastón, y entonces ese mismo empleado no me hubiera puesto la más mínima objeción, probablemente hasta me hubiera facilitado la entrada abriéndome cortésmente la puerta, incluso aunque el bastón fuera de esos vaina que esconden la hoja de un florete en su interior.

 

Pues resulta que 200 alcaldes catalanes han fletado un avión, parece que algunos pagándose el viaje de su bolsillo, para ir a Bruselas a apoyar a Puchimón, se han llevado los bastones y solamente la compañía aérea ha actuado con cierta cordura al obligarles a su facturación y no consentir que los llevaran en cabina, como era su intención, sin embargo, en Bruselas los han exhibido sin ningún pudor y, que yo sepa, un bastón tiene dos usos principales, para sustentarse y para dar palos y yo allí vi pocos tullidos. El Gobierno Belga debería haberlo impedido, claro que por qué nos vamos a extrañar, si aquí 400 los blandieron ante el Tribunal Supremo Catalán y tampoco les pasó nada. Hay quien no lo ve así, que no lo entendemos, que el bastón es el símbolo de su autoridad, pues coño, que se hubieran llevado el carné o el acta de nombramiento para agitarlas en el aire, que eso es como si mi vecino de plaza de garaje, que es policía y al que yo fastidio colocando mal mi coche para que el abra la puerta del suyo con dificultad, se presenta un día en mi casa a quejarse, creo que no debería tomármelo a mal, claro que si cuando abro la puerta me le encuentro empuñando la pistola, pues no me gustaría mucho, la verdad.

 

Tampoco parece que Bélgica se esté portando en este asunto, creo que deberían haber metido a Puchimón y acompañantes en la cárcel mientras se resuelven los asuntos judiciales, como hubiera sucedido en España, ahora que parece que hay jueces dispuestos a hacer justicia, así probarían las cárceles belgas, que, según se oye, no gozan de las comodidades de Estremera, para que cuando vuelvan, si es que vuelven, se lo cuenten a sus compinches. Es por lo que parece, aunque no lo sea, que la CEEE no puede tener un futuro halagüeño cuando un delincuente de un país de la comunidad y más teniendo en cuenta el delito cometido, recibe un trato de favor de otro, que además tiene en su capital la sede de las instituciones comunitarias. Que se vayan a Osetia del Sur y no vuelvan, que monten allí sus zapatiestas, aunque sospecho que allí no iban a consentirles ni la intención de la primera.

 

La consentida actuación de los piquetes el pasado miércoles en Cataluña tampoco demuestra una falta de autoridad del Gobierno y el abandono de sus obligaciones en defensa de los derechos de una mayoría de ciudadanos, que no secundaban la huelga y no pudieron acudir a su trabajo o a su cita con el médico, tampoco cobardía, pero, ¿a qué lo parece?

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