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De todo un poco…

Vidal Holgado

Maltrato animal y como nos lo cuentan

Ya hace casi un mes de la emisión del escandaloso programa de Évole en la sexta sobre las condiciones de cebo del porcino en granja. Tarea prácticamente imposible luchar contra la aplastante fuerza de las imágenes emitidas, no en vano una imagen vale más que mil palabras, pero las formas y maneras en que parecen haberse obtenido ponen bajo sospecha las intenciones de Évole y la sexta.

Cierto que abundan los sinvergüenzas en el sector cárnico, probablemente tanto como entre el gremio de los constructores, pero por respeto a la gente honrada y buena trabajadora del sector, industria y ganaderos, que los hay, creo que podrían tratarse mejor algunos temas y contar también lo bueno, que existe, aunque no venda.

 

El impacto del programa ha sido terrible, ha hundido a los propietarios de la granja, probablemente haya pegado un buen palo a la cuenta de resultados de El Pozo, dañado a todo el sector en general, no digo que algunos no se lo merezcan, y probablemente a todos nosotros que al final también algo acabará repercutiendo en la cesta de la compra, no sé si algunos competidores de El Pozo habrán sacado algún provecho y no entro en temas políticos de actualidad, que también se ha insinuado que podría ser una venganza contra aquellos que defienden boicot.

 

Es sorprendente como afecta al ciudadano medio, corriente y moliente, el tratamiento que los medios dan a determinados temas, la indignación con la que algunos se manifiestan en contra de los ganaderos como resultado de las verdades a medias que nos cuentan, tratando a los ganaderos poco menos que de criminales. Hace unos días llamé la atención a alguien que se manifestaba en tales términos mientras se tomaba un vinito en la barra del bar, le dije que no hiciera caso de lo publicado, que le habían contado una verdad a medias y que además no se había enterado de nada como lo demostraba pidiendo en ese momento un pincho de costilla de cerdo, si se hubiera enterado y tanto le importara habría pedido unas aceitunas.

 

Un ejemplo más de cómo nos intoxican contándonos la mitad de la mitad. Hace unos días se dio la noticia de que un ganadero de Altamiros había dejado morir a sus animales de hambre, un caso más de los conocidos a lo largo del tiempo, la noticia adolece de desnudez, se comprende que por la necesidad de darla con urgencia, en un primer momento no se den detalles que se supone todavía no conocidos, pero en mi opinión, se debería seguir informando para evitar que los lectores saquen muchas veces conclusiones equivocadas. Con demasiada frecuencia las cosas no son como parecen y los medios no cumplen totalmente su función, son egoístas, cuando no cómplices, en cuanto los acontecimientos no se desarrollan como a ellos les conviene callan y nos dejan sumidos en la confusión. En este caso no son pocos los comentarios, como suele suceder, que porque un individuo haya cometido una salvajada, han criminalizado a todos los ganaderos sin haberse informado, creo yo, de las causas por las que alguien ha actuado con semejante crueldad, puede que efectivamente este ganadero sea un hijo de satán, pero más bien parece que esté totalmente trastornado, hacer daño sin obtener ningún provecho no parece una actuación razonable, pero si encima te perjudicas ya resulta incomprensible.

 

Volviendo al mismo caso, son varios los medios que han ilustrado la noticia con fotos de animales famélicos, debería ser obligatorio respetar la verdad y adjuntar fotos reales de lo informado, puede que fueran incluso más impactantes, aunque lo dudo, que las añadidas, pero al menos serían verdad, aunque a veces sería mejor no publicar ninguna.

 

Hace varios años y como ilustración a la noticia de la aparición de un caso de vacas locas, publicaron una foto, tomada veinte años antes, de un ganadero con un cubo, sentado en un taburete y ordeñando una vaca, siempre recurrían a la misma foto, parece que no tenían fotógrafo disponible que se pasara por una explotación moderna y nos mostrara la realidad de un sector, que con esa foto, ellos reflejaban como anclado in illo tempore y que no guardaba el más mínimo parecido con la realidad. Coincidí con el periodista que firmaba la noticia y le dije que no me parecía bien que hubieran empleado semejante foto y que además la vaca afectada era de raza cárnica y no una frisona, la respuesta me dejó descolocado, afirmó que la gente no se enteraba y que daba igual, mi contestación fue que en entonces cuando dieran la noticia del siguiente caso la acompañaran con la foto de un tractor, o mejor de una bicicleta, total si la gente no se enteraba, que más daba.

 

¿Vds. creen que la gente no se entera?, pues yo creo que sí que se entera, puede que muchas veces no de forma consciente, pero se entera y actúa en consecuencia, y no nos cuenten más mentiras porque lo saben muy bien, las verdades a medias son peores que las mentiras y abusar de ellas se llama manipulación.

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