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De todo un poco…

Vidal Holgado

Guerracivilismo, pues claro

No me atrevo a pronunciarme contundentemente sobre la exhumación de Franco. Hay gente que emplea argumentos y formas para justificarlo, también para lo contrario, merecedores de ser lanzados con honda a la cara de quien así se expresa, pero también abundan opiniones, a favor y en contra, muy razonables y dignas de respeto y de tener en cuenta.

 


Mi opinión es que no se le debería haber trasladado, mejor dejarle donde estaba e incentivar las visitas de escolares, a quienes se les explicara que allí yace un hombre que firmaba sentencias de muerte como quien moja churros en chocolate, sin acritud, sin mas objetivo que la información y la formación y sin alimentar resentimientos, a continuación se visitaría la tumba de algún personaje que hizo lo mismo en el bando contrario, puede que con una labor imparcial y bien realizada se contribuyera a paliar el sentimiento cainita arraigado en la piel de toro seguramente desde los tiempos del pasaje bíblico.

 


Puedo aceptar el traslado de los restos, en realidad me importa poco donde este el cadáver de Franco, lo que me parece ruin y lamentable es el espectáculo ofrecido, habían anunciado que se haría con respeto y discretamente, pero al final no se han resistido a hacer del acto un uso partidista descarado y rayano en la mezquindad. Lamentable comprobar que entre el público abundaban asistentes practicantes de la gran lanzada a moro muerto, vulgo “mata muertos”.


Causa vergüenza ajena escuchar las declaraciones de nuestro presidente y los miembros de su gobierno y partido, que, sin vergüenza, ahuecando la voz y con todo el énfasis y pompa que son capaces de expresar, hasta dar risa, hablan de un gran triunfo de la democracia. Gran triunfo de la democracia, dicen, desenterrar un muerto, el triunfo hubiera sido defenestrarle cuando estaba vivo. Triunfo de la democracia sería que aquellos que se pasan La Constitución por el arco del triunfo fueran condenados por rebelión a muchos años de cárcel y no por un delito menor y a un arresto domiciliario.

 

Triunfo de la democracia sería que cualquier ciudadano español pudiera pasear su bandera por todo el territorio sin que algún energúmeno le insulte o le parta la cara y le salga gratis. Triunfo sería que cualquier ciudadano español pudiera opositar u optar a un empleo público en todo el territorio, con los mismos derechos, baremo y trato, haya nacido en Basauri, Manresa o Pollales del Agujero. Triunfo sería que cualquier catalán pudiera hablar catalán con libertad y porque le diera la gana y no por obligación. Triunfo sería que en las escuelas se enseñara historia verdadera y con rigor y no una versión torticera y novelada a gusto de interesados y con el único objetivo de adoctrinar. Triunfo sería que quien ocupa una propiedad pública o privada fuera expulsado, a patadas si fuera necesario, entre la ocho y las doce de la mañana del primer día hábil y posteriormente analizar si merece la cárcel o la ayuda de un estado que tiene la obligación de prestársela, pero sin obligar a ningún propietario que pague religiosamente sus impuestos a soportar una carga que debe ser de todos. Podría llenar varios folios con ejemplos. Pero ya basta.

 


Ya puestos, total seguro que tampoco hubiera pasado nada, en lugar de llevar a Franco a Mingorrubio, podíais haber hecho una pira frente al KM. 0, y completando la labor que anunciáis, alimentarla también con los cadáveres de Mola, Queipo, Yagüe, el cardenal Pla y Deniel, etc... Justo sería que a la pira también fueran Indalecio Prieto, Largo Caballero, Companys, Lister, el Campesino, La Pasionaria, Carrillo, etc., pero semejante espectáculo ya pasaría de abominable, además vosotros no haríais tal cosa, quemar a todos no renta, solo produce cabreos.

 


Si os parece continuáis desenterrando y quemando cadáveres de fascistas y cuando acabéis con los muertos, alguien defenderá que se continúe con los vivos y cuando no quede un fascista, ni vivo ni muerto, empezáis con los fachas y los curas y verás, como resulta que entre el genero humano existen ejemplares que cuando ven amenazada gravemente su vida y la de sus allegados, tienen la costumbre de defenderse y liarla parda si pueden, como hicieron en el 36, que por cierto, los que fueron a por lana salieron trasquilados, bueno, los que fueron a por lana y todos los demás, porque en una guerra, y más en una guerra civil, puede haber vencedores y vencidos, pero raramente ganadores porque todos pierden, salvo las excepciones que confirman la regla y que no suele ser buena gente.

 


Hablo de guerracivilismo porque me da la gana y porque ya está bien de callar para que no te acusen de catastrofista por describir una realidad, lo que pasó una vez puede volver a pasar y aquí parece que estamos muy seguros de que no se repetirá. Lo digo porque hay que estar mas ciego que el amo del lazarillo o no querer verlo, que es ser el mayor ciego, para no darse cuenta del ambiente que vivimos y que va en aumento alimentado por personajes malvados y por insensatos que no se dan cuenta de lo que nos jugamos, entre ellos el partido socialista y su gobierno, que empezó con el ínclito Zapatero favoreciendo el odio entre españoles, una cosa es proporcionar digna sepultura a todos los muertos y otra a algunos querer negársela, difícilmente un país puede considerarse civilizado y no respetar a todos sus muertos, la labor continua con Pedro Sánchez.

 

En la mañana del viernes 25 y obedeciendo a la ansiedad patológica que les ha entrado a los socialistas por estar presentes en todos los medios y a todas horas, hay que transformar el éxito en votos, Pedro Sánchez era entrevistado por el “sextario” Ferreras, quien le preguntó si no le preocupaba el auge de VOX en las últimas encuestas, y sin inmutarse respondió que no, que total la extrema derecha existe en España desde los principios de la democracia, ahí estaba Blas Piñar con su Fuerza Nueva, hay que ser mezquino para hacer semejante comparación, si al menos hiciera comparación equivalente con aquellos con los que cuando le conviene se junta, parecería menos miserable.

 


Pedro, a poco que la historia haga justicia, pasarás, si es que pasas, como Pedro el Desenterrador, matamuertos y generador de odios. Existe una realidad social en España que debería ser convenientemente explicada y tenida en cuenta, y es que, aproximadamente, un 25% de los españoles piensan que Franco no lo hizo todo mal, incluso muchos que su régimen lo hizo bien y sacó al país del subdesarrollo convirtiéndole en una sociedad moderna que fue capaz de pasar de una dictadura a una democracia sin derramamiento de sangre, por otra parte, un 50% que no saben o no se quieren dar por enterados, no saben y no contestan y que son los que votan a San Tiburcio o a San Pancracio, según los vientos mediáticos que soplen y por último otro 25% donde se sitúan los que dicen que Franco lo hizo todo bien y los que dicen que lo hizo todo mal y que son los que continuamente nos tocan a todos los cojones.

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