Silueta alfredo original

Curiosidades y Anécdotas de la Historia

Alfredo Rodríguez Blázquez

El descubrimiento de las Cuevas de Altamira

 !Papá, mira, bueyes pintados!

 

Con este grito, cuenta el historiador y catedrático de prehistoria Moures, la niña María avisó a su padre de lo que veía, candil en mano, por el angosto y estrecho hueco que había encontrado en la ladera de un cerro. 

 

Marcelino Sanz de Sautuola, padre de María, excavaba en el verano de 1879 a la entrada de una cueva en la zona conocida por Altamira, en el pueblo de Santillana del Mar. La niña, con un candil en la mano, precedía a su padre cuando entró en una cavidad pequeña. Al avanzar, visualizó una especie de bóveda en un lateral de la cueva y unos dibujos que le hicieron gritar la frase mencionada. Era un hueco lateral  tan bajo que el intelectual y hombre de negocios montañés hubo de ponerse en cuclillas para contemplar lo que su hija le mostraba.

 

A partir de ese día, además de la gloria efímera por el extraordinario descubrimiento, le esperaban a Marcelino amargos años de lucha para demostrar que aquellas pinturas descubiertas por él, eran obra de los hombres prehistóricos que habían vivido en la cueva y no un trabajo hecho milenios después, o peor aún, un engaño dispuesto por el investigador para conseguir un momento de notoriedad, como algunos quisieron suponer entonces.

 

Tanto fue así, que Marcelino Sanz de Sautuola murió en 1888, nueve años después de su descubrimiento, sin haber visto reconocido internacionalmente la autenticidad e importancia de su hallazgo. En los años siguientes a la muerte de Marcelino, nuevos descubrimientos en varios yacimientos franceses vencieron las últimas reticencias al respecto. Definitivamente se publicó en 1902 el famoso Mea culpa de un escéptico (Cartailhac), la máxima autoridad francesa en asuntos prehistóricos, que confirmó la autenticidad del hallazgo. Tras la publicación de dicho texto, el autor se desplazó a Santillana del Mar para estudiar detenidamente Altamira.

 

Una de las razones por las que no se dio autenticidad al descubrimiento de las pinturas rupestres de Altamira era la ausencia de cualquier evidencia encontrada en Francia, país que llevaba trabajando algún tiempo en las excavaciones prehistóricas.

 

Los expertos extranjeros no concebían que se hubiera encontrado en la zona cántabra lo que no se había localizado allende de los Pirineos por los más afamados antropólogos. Posteriores descubrimientos, en circunstancias similares, en las cuevas de Chabot (Gard) y Les Combarelles (Les Eyzies), entre otras, lograron consolidar el peso de la prueba que condujo a Emile Cartailhac -que llevaba dos décadas negando la autenticidad de las pinturas de Altamira- al reconocimiento público de su error y a publicar el luego famoso Mea culpa.

 

Y sí, para aquellos que no lo sepan y el apellido Sanz de Sautuola les suene a conocido, Don Marcelino era el abuelo materno de Emilio Botín Sanz de Sautuola, el recientemente fallecido presidente del Banco de Santander.

Comentarios

Misael 18/07/2017 15:52 #1
Casi siempre se da esta negación cuando se trata de personas que no están relacionadas con la ciencia más aún si quie lo descubre es una menor de edad pero cuando se dan cuenta del error cometido recien ahi lo admiten y creen que con un lo siento arreglan las cosas. me parece que deverían retractarse y pedir disculpas y hacer un reconocimiento al verdadero descubridor.

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