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Con la verdad por delante

Gabriel De la Mora
Blog de Gabriel de la Mora en Tribuna de Salamanca.

El odioso discurso secesionista, que no extraño

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Los discursos que emplean los neofascistas contra las personas extranjeras son los mismos que el PP y CiU han venido utilizando años para desviar la atención de su corrupción y sus políticas antisociales, con el fin de obtener más votos entre los incautos. Y de aquellos polvos vienen estos lodos.

En otros artículos he reflexionado sobre las razones del aumento del  independentismo catalán en los últimos años, recordando el despertar democrático de la primavera de 2011 y su correlativa transposición política en el “derecho a decidir”, que actualmente defiende la inmensa mayoría de la sociedad catalana y los jóvenes de todo el país.

 

Sin embargo, una buena parte de ese crecimiento no se debe a las mayores ansías por decidir sobre lo que nos afecta, incluidas nuevas reglas constitucionales. Otra buena parte procede del odio al extranjero que se ha ido instalando poco a poco en nuestros barrios, en los que cada vez es más frecuente escuchar insultos racistas y xenófobos, combinados con esas mentiras que la extrema derecha lleva repitiendo años sobre las personas extranjeras y que han ido calando como la lluvia fina sobre los ignorantes del común, cómodos de no contrastar cual tontería les llega a los oídos, si concuerda con ideas preconcebidas.

 

Al poder siempre le ha venido bien esta deriva, pues de este modo la reacción popular contra la corrupción y la desigualdad se desvía de los verdaderos responsables hacia otros, quienes además ni siquiera votan. Otros que son más débiles y que, por tanto, tienen más difícil defenderse. Es un discurso similar al del “enemigo externo”, practicado ampliamente por tiranos de todo pelaje, incluidos los de nuestras latitudes.

 

En su versión neofascista promueve una guerra entre pobres, por las migajas que los ricos dejan en el plato tras su copiosa cena. En vez de exigir justicia social, se reclama preferencia nacional. Como si eso resolviera algo, cuando las personas extranjeras representan un ínfima parte de la sociedad española y resulta que aportan más de impuestos que lo que reciben de prestaciones sociales.

 

Sin embargo, la realidad es otra bien distinta. La pobreza y los recortes de derechos sociales provienen de las políticas neoliberales de austeridad, utilizadas tras la caída de los ingresos, derivada del crash financiero y la crisis económica, que ahogó la capacidad económica pública, distorsionada por un modelo de crecimiento basado en una burbuja. En España una burbuja crediticia e inmobiliaria a la que ningún gobierno puso freno, y gracias a la cual se enriquecieron financieros, empresarios y políticos corruptos, pero que también dejo muchas migajas en buena parte de la sociedad española.

 

El Estado y sus elites, ya sean socialistas o populares, no se han preocupado de la desigualdad y de la pobreza, más bien todo lo contrario, pues el aumento de la misma ha sido espectacular. Los gobiernos se han preocupado más de tranquilizar a los grandes millonarios y fondos financieros, incluyendo rescates millonarios a la banca, que de los salarios de la clase media y trabajadora, sobre la que ha recaído todo el peso de la crisis. El método ha sido la reducción sistemática y calculada de sus derechos individuales, económicos y sociales, impidiendo incluso la libertad de expresión en las calles y en las redes, reduciendo a cenizas a los sindicatos y aprobando represivas leyes mordaza.

 

Es en Catalunya, precisamente, donde primero se aplicaron los recortes sociales más drásticos en 2011 y donde se practicó la corrupción hasta límites insospechados. Fue el gobierno de Artur Mas quien inició la senda de las “reformas”, responsabilizando de forma inmediata al gobierno español, azuzando el discurso del odio recordando el supuesto déficit de la balanza fiscal para justificar una mejor financiación autonómica, el “Pacto Fiscal”. Cuán lejos nos encontramos de aquello, ahora que se usa el mismo argumento para pedir la independencia. Aunque es cierto que los gobierno catalanes no han venido pidiendo más de lo que siempre han disfrutado las comunidades privilegiadas de Navarra y Euskadi, quienes son profundamente insolidarias, por acuerdo constitucional. Sólo basta recordar el último acuerdo entre el PNV y el PP para la aprobación de los presupuestos, apenas hace unos meses y por valor de miles de millones de euros para Euskadi.

 

Sin embargo, resulta evidente que también se trata del mismo discurso que han practicado el PP y el PSOE con el fin de obtener más votos, por ejemplo en las últimas elecciones generales, impulsando el odio hacia Podemos por una supuesta afinidad con los secesionistas, pero que ha sido recurrente desde hace muchos años, sobre todo desde las filas populares, haciendo gala de su origen franquista.

 

Todavía se encuentra vivo en el recuerdo la más que agotada polémica de la “Unidad del Archivo” de Salamanca. Una manipulación evidente del PP para fomentar el odio anticatalán entre los salmantinos y todo “buen español”, con el único fin de obtener más votos en las elecciones correspondientes.

 

Miserables. Pues de aquellos polvos vienen estos lodos, y no aprendemos. Que les zurzan a todos. Ni Dios, ni Patria, ni Rey. Cuánto mejor nos iría.

Comentarios

Gabriel 16/09/2017 21:32 #2
El Tribunal Supremo ha amparado la devolución de los papeles a las familias, (http://www.publico.es/politica/supremo-ordena-devolucion-familia-reparaz.html), y nunca he observado semejante irracionalidad. La documentación sólo es importante para los investigadores. ¿Qué importancia tiene dónde estén los documentos originales? Ninguna. Sí, perdón. El orgullo de los salmantinos/as de mantener en su ciudad unos papeles arrancados por las fuerzas fascistas y militares a familias e instituciones catalanas. Y el orgullo de los catalanes de recuperar lo que consideraron robado. Penita, mucha penita. Y que el sr. Policarpo Sánchez, le de premios al grupo neofascista de esta ciudad, pues ya supone traspasar la línea de lo tolerable y refuerza la tesis expuesta. Los nacionalismos españoles y catalanes han practicado el mismo discurso del odio.
Luis de Salamanca 07/09/2017 00:27 #1
De acuerdo contigo, Gabriel, en el uso partidista del PP sobre el Archivo de Salamanca. En desacuerdo contigo en que ese sea tema ya agotado. El Archivo representa la mejor metáfora de lo que ahora sucede en Cataluña: vulneración de la Ley, incumplimiento de las Sentencias judiciales y falta de respeto a la democracia. La lucha de Policarpo Sánchez representa la defensa de la legalidad democrática. Plena vigencia

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