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CEO Digital

Andrés Macario
Blog sobre transformación digital de Andrés Macario

Imprescindible presentar el móvil

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­­Uno de los grandes progresos de la era moderna es la identificación única de los ciudadanos. Gracias a la misma, se pueden ejercer los derechos que asisten a cada uno y ser sujeto de obligaciones.

Con una correcta identificación de las personas que residen en un país, cabe establecer las políticas de forma segmentada, se facilita conocer los movimientos poblacionales, se pueden depurar responsabilidades, existe una mayor eficacia en la persecución de los infractores y, en definitiva, existe una mayor seguridad jurídica y ciudadana. Ante esta circunstancia incontestable, me surge una pregunta: ¿de verdad es necesario llevar un documento físico en la era digital?

 

Con el DNI hasta que la muerte no nos separe

 

Nuestro actual Documento Nacional de Identidad tiene su origen en un decreto del franquismo en los años cuarenta. El objetivo de aquel decreto era tener identificada a toda la población. Desde el siglo XIX existía una cédula de identidad pero hacía más complicada la identificación porque no llevaba foto y era fácilmente falsificable, y además su tenencia no era universal. El DNI ha ido cambiando de tamaño, material y colores desde entonces. Ahora el documento tiene una aplicación electrónica pero, en su parte física, sigue casi inalterable, al igual que la obligatoriedad de llevarlo consigo.

 

El número del DNI está compuesto por ocho dígitos y una letra. La letra tiene el objetivo de comprobar que el número es correcto, responde a un sencillo algoritmo y es posible calcularla fácilmente. El número es único y, en contra de lo que dice la leyenda urbana, los números de los difuntos no se vuelven a asignar. Se calcula que se han asignado algo más de sesenta millones de documentos de identidad desde su creación por lo que quedarían casi cuarenta con la numeración actual. En realidad hay otras formas de identificarse de forma inequívoca, como el carnet de conducir y el pasaporte. ¿Y alguna más moderna y adaptada a los tiempos?

 

China: ¿identificados o controlados?

 

Recientemente, la red social estadounidense LinkedIn ha solicitado a sus más de 36 millones de usuarios en China -o sea, una red relativamente pequeña en ese país- que se identifiquen con nombres reales y con su número de teléfono. Este requisito responde a la Ley de Ciberseguridad China, que cumplirá un año próximamente. Dicha ley obliga a los servicios de internet a tener identificados a sus usuarios mediante el número de teléfono. Lo mismo ocurre con otros servicios como Baidu -el buscador líder en China- o WeChat. Esta solicitud por parte de los proveedores servicios en internet tiene un sentido que va más allá: En China el número de teléfono está ligado por ley al número de documento de identidad. Un requisito que se aplica cuando los usuarios adquieren una tarjeta SIM. De esta forma podría decirse que el número de teléfono móvil tiene un carácter de número de identificación, aunque faltaría regular el procedimiento para hacerlo oficial.

 

La regulación en China restringe en exceso el uso de internet, aplica la censura y dicen que se utiliza incluso para el espionaje. El gobierno del partido único comunista, sin embargo, defiende que es una ley de seguridad nacional para proteger el ciberespacio soberano. Un concepto con el que aún no estamos muy familiarizados. Internet abre un espacio global y ahí está su mayor potencial pero, ¿cómo protegernos de ciberataques internacionales? Si no permitimos que las personas vayan por las calles sin identificarse, ¿podemos permitir que naveguen de forma anónima por la red de redes? No comparto los métodos totalitaristas ni el uso ideológico de los controles. Sin embargo, quizá podamos aprender algo de las metodologías del gigante asiático –una vez que el propósito sea lícito-. Aunque sólo sea porque es un país que ya ha sobrepasado los mil millones de usuarios conectados.

 

El móvil para todo y la identidad móvil

 

Estoy convencido de que lo que entendemos como teléfono móvil o inteligente va a cambiar radicalmente en los próximos años. El smartphone ya se está convirtiendo en un centro de mando desde el que podemos realizar gestiones y controlar otros dispositivos. Si unimos esta tendencia a que las aplicaciones y los datos se encuentran en su mayoría en la nube, nos vamos aproximando a la idea de que el número de móvil nos identifica como usuarios capacitados para realizar una serie de operaciones. Algunas de ellas, como las financieras o las relacionadas con la administración pública, de mucha importancia. De ahí a identificarnos como sujetos de derechos y obligaciones a través del número del móvil sólo hay un paso regulatorio. A partir de entonces, el móvil podrá ser nuestro documento de identidad siempre que se pueda probar que su portador es quien dice ser. Y esto será fácil gracias a la biometría.

 

Sobre el autor

 

Andrés Macario Gañán es el director general de Vacolba, partner de negocio orientado a la venta en el entorno digital. La clave de su éxito es el foco en resultados, la excelencia en el desempeño y la flexibilidad en la implementación. Ofrece una solución llave en mano, acercándose al usuario final a través de profesionales especialistas en ventas de calidad.

 

Vacolba nació para ayudar a las empresas a impulsar sus ventas en el nuevo entorno digital y se ha consolidado como partner de importantes marcas como Movistar, Vodafone, Adeslas, Sanitas y Tyco.

 

Andrés está muy presente en el mundo digital a través de su blog andresmacario.com y su cuenta en Twitter @andresmacariog donde ofrece consejos para la transformación digital de las organizaciones y pautas para ser CEO digital. Además escribe en blogs como CEO digital en Tribuna, ‘Con Tu Negocio’, ‘TICs y Formación’ o ‘PuroMarketing’.

 

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