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A mi juicio

Sergio Castro González @sergiocastro_3
El blog de Sergio Castro González en Tribuna

Cárceles: ¿Cuánto se cumple realmente de condena?

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Nadie es ajeno estos días al ingreso en prisión de Iñaki Urdangarin en la prisión de Brieva (Ávila) el pasado 18 de junio, después de que el Tribunal Supremo redujese a 5 años y 10 meses (70 meses) de prisión la condena impuesta inicialmente de 6 años y 3 meses por la Audiencia Provincial de Palma. Sin embargo, no es infrecuente escuchar la ya famosa creencia popular de que “a los 4 días está en la calle por buen comportamiento”, ¿es eso cierto?, ¿cuánto tiempo de condena se cumple realmente en la cárcel?, ¿de qué depende la concesión de la libertad condicional? Y sobre todo, ¿Cuánto tiempo cumplirá Iñaki Urdangarin en prisión realmente?

 

Bien, empecemos por el principio, cuando una persona condenada en Sentencia firme ingresa en prisión, lo primero que hace es pasar un reconocimiento médico, ya que se deberán tomar las medidas adecuadas en caso de padecer alguna enfermedad contagiosa. En segundo lugar, se lleva a cabo una calificación del grado del nuevo interno, llevada a cabo por una junta de tratamiento, un órgano interno de la prisión. El sistema penitenciario español se caracteriza por dividir el cumplimiento de la pena en grados: primer grado (régimen cerrado), segundo grado (régimen ordinario), tercer grado (régimen abierto) y libertad condicional.

 

Esta primera calificación del interno, dependerá del delito cometido, de las circunstancias personales y familiares, y de la condena impuesta. Más adelante se realiza una nueva calificación del interno cada seis meses, en la que se tendrán en cuenta la conducta y la naturaleza del delito realizado. De esta manera, el interno podrá avanzar en grado, hasta el tercer grado o la libertad condicional.

 

Pasemos ahora a analizar los distintos grados penitenciarios, el primer grado o régimen cerrado, es el régimen más duro de la prisión y el que mayor restricciones de derechos tiene, constituye una excepción, para casos excepcionales, atendiendo a hipótesis de peligrosidad extrema del recluso o la inadaptación al régimen abierto, y a los factores como: la naturaleza del delito cometido, la realización en prisión de hechos que atenten contra la vida, la integridad física y sexual de las personas o la propiedad en la prisión, la pertenencia a bandas armadas o grupos terroristas, y la infracción de disciplinaria grave dentro la prisión. Este régimen debe ser revisado cada tres meses. Los internos tienen una celda individual, y únicamente 4 o 3 horas de patio, encontrándose el resto del día, 20 o 21 horas en su celda. No es necesario pasar por este régimen, y la mayoría de los internos de nuevos son calificados en el siguiente grado.

 

El segundo grado o régimen ordinario, es el régimen más habitual dentro de la prisión, donde están la mayoría de los presos, y será el grado en el que más que previsiblemente se clasificará a Iñaki Urdangarin. En este grado los presos tienen más libertad, dentro del cumplimiento de un horario obligatorio, que en el régimen cerrado. Se deberán respetar 8 horas de descanso, 2 horas para asuntos propios, y garantizar el tiempo suficiente para la realización de actividades relacionadas con el exterior de la celda (deportes, cultura, terapeuta, etc.), siempre dentro de un horario establecido de antemano por la prisión (hora de ir a la cama, de comidas, etc.). Este grado cuenta como máximo con 36 días de permiso anuales, para poder disfrutar de ellos será necesario que haya cumplido ¼ de condena, es decir 17 meses y medio de cárcel.

 

El tercer grado o régimen abierto, implica un régimen de libertad más benigno para el recluso, con menor número de restricciones de derechos (menos cacheos, más comunicaciones con el exterior, más permisos, etc.), el supuesto más habitual de este grado penitenciario es el del interno que va al centro penitenciario a pernoctar, y pasa el día fuera de prisión. Sin embargo, para la concesión de este régimen es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

 

  • Una calificación favorable de la junta de tratamiento de la prisión, que tendrá en cuenta la situación personal del interno (familia, relación establece, domicilio fijo, trabajo), el delito cometido y la condena impuesta.
  • Haber satisfecho la responsabilidad civil del delito, es decir, haber pagado los daños causados a los que ha sido condenado por el delito.
  • Se tendrá en cuenta el potencial enriquecimiento por el delito, por ejemplo en el caso de narcotraficantes, para evitar que lo disfruten.
  • Será necesario que haya cumplido de la mitad de la condena para la concesión del tercer grado, es decir 35 meses de cárcel.

 

Hay una excepción, en el supuesto de enfermos muy graves con padecimientos incurables, no será necesario el cumplimiento de los anteriores requisitos para la concesión del tercer grado, únicamente bastará con la acreditación médica de que se padece una enfermedad muy grave y que se valore la escasa peligrosidad del interno.

 

El último grado penitenciario es el cuarto grado o libertad condicional, es el grado previo a la libertad e implica que el resto del cumplimiento de la pena no se va cumplir en prisión sino fuera en régimen de libertad. Para alcanzar este grado, se deben cumplir las siguientes condiciones:

 

  • Que el interno se encuentre en el tercer grado, no es posible acceder a la libertad condicional desde el primer o segundo grado.
  • Que se haya apreciado en el interno buena conducta y adaptación al exterior (lo que se aprecia en el buen cumplimiento del tercer grado).
  • Que haya satisfecho la responsabilidad civil del delito.
  • Que haya cumplido ¾ partes de la condena, es decir, deberá cumplir 52 meses y medio de prisión antes de obtener la libertad condicional.

 

Sin embargo, el cumplimiento de ¾ de la condena es la regla general, pero como tiene varias excepciones: el requisito se reducirá al cumplimiento de 2/3 de la condena, es decir poco más de 46 meses de prisión, cuando el recluso ha realizado continuamente actividades laborales, culturales u ocupacionales. Del mismo modo, el juez de vigilancia penitenciaria podrá acordar la libertad condicional siempre que se haya cumplido la mitad de la condena, 35 meses, y el recluso haya realizado continuamente actividades laborales, culturales u ocupacionales y además participe en programas de reparación a las víctimas y sobre todo en programas de desintoxicación.

 

También existen dos excepciones, en supuestos especiales, en caso de que el interno tenga más de 70 años o padezca una enfermedad grave con padecimientos incurables, se le concederá la libertad condicional, si está en el tercer grado, y se observe buena conducta y un pronóstico favorable individualizado.

 

En conclusión, la concesión del tercer grado o la libertad condicional están sujetos al análisis individualizado de la persona condenada, y al cumplimiento de unos requisitos mínimos de cumplimiento de la condena. Sea como fuere, Iñaki Urdangarin deberá cumplir 17 meses y medio de cárcel antes de que pueda obtener los primeros permisos penitenciarios. Igualmente, deberá permanecer en prisión 35 meses antes de acceder al tercer grado en un régimen de semi-reclusión, así como cumplir en total bien 52 o 46 meses, dependiendo de las circunstancias personales, para acceder a la libertad condicional.

Comentarios

Kira 05/07/2018 18:17 #1
Muy buen artículo! Un saludo.

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