Resiliencia efectiva

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El arte de vencer la adversidad no es enfrentarte al peligro bajo cualquier circunstancia o condición, sino hacer gala de una destreza emocional trabajada desde las más absurdas tareas hasta las más altas cotas de amenaza, desafío o intimidación.

Comentábamos en "La era del desarrollo" la idea de que el poder no corrompe, sino que potencia la decencia o indecencia de quien lo tiene. Pues con la resiliencia pasa algo parecido. Tú no tienes capacidad de no darte por vencido o eres indiferente a los resultados menos positivos de tu vida y por eso eres resiliente. Eres resiliente porque tu realidad se ampara en una transformación emocional contínua que afecta y fortalece todos los aspectos de tu vida, aunque estos sean negativos. Por tanto la resiliencia efectiva es la capacidad real de ser y sentir en cualquier situación, no sobre acontecimientos concretos. O eres resiliente o eres efectivo solventando problemas aislados. Podríamos discutir que alguien pueda serlo en unas áreas y no en otras, pero escapa al verdadero propósito del desarrollo personal cuyo fin es la construcción de un ser íntegro y veraz. Y aquí algunos se preguntarán, ¿y por qué veraz? Sigue leyendo y encontrarás la respuesta.

 

 

VERACIDAD

Las acciones siempre hablan más fuerte que las palabras y si te has fijado bien habrás distinguido dos grupos de personas. Por un lado las que hablan hasta la saciedad caracterizados algunos de ellos por un trabajadísimo estado de confianza irreal. Por otro, los que pasan a nuestro lado a veces si hacer ruido y que casi sin darnos cuenta, marcan el ritmo de todo lo que hacen dando pasos firmes. A golpe de eficacia, estos últimos tienen la humildad de no dilapidar a quienes empañan sus acciones con fuegos artificiales, pero no nos engañemos, tarde o temprano, el resultado solo acompaña a quien sabía lo que estaba haciendo y no a quien prometía averiguarlo por el camino. Y aquí viene el problema. La hora de la verdad suele ser algo incómoda para el que no se ha preparado para enfrentarla.

 

SER O NO SER

La adversidad solo motiva a una persona que realmente quiere mejorarse a sí misma. Es la única forma que tenemos de apreciar los beneficios de enfrentarnos al miedo que nos aguarda tras cada acción de riesgo. Cuando nos enfrentamos a una situación particularmente arriesgada solemos enfrentarala con ansiedad en lugar de hacerlo con confianza.

 

Todos los hombres se parecen por sus palabras; solamente las obras evidencian que no son iguales. Molìere.

 

Mantenerse fiel al proceso que va desde el bloqueo provocado por miedo hasta la entereza otorgada por resiliencia, solo es posible cuando mantenemos un deseo sincero de superar nuestras barreras emocionales impuestas y dejar a un lado las falsas suposiciones de éxito futuro por capacidades con las que todavía no contamos. Es decir, que mientras unas personas confían en la fe divina como resolución de problemas, otros preparan las herramientas emocionales necesarias para hacerlo. Es a lo que nos referimos cuando hablamos de integridad y resiliencia, a no depender de factores como la suerte de vernos envueltos en un evento para el que sí contamos con las armas suficientes para superarlo y por el contrario contar con una base emocional sólida y necesaria para desenvolvernos en cualquier situación.

 

Sucede a menudo, y esto es fácil de comprobar, solo hay que echarnos un vistazo a nosotros mismos de vez en cuando, que muchas pesonas ya poseen cualidades de resiliencia, pero que estas están adormecidas. La razón por la cual sucede esto es porque vivimos en una cultura que confunde el saber estar y la educación con madurez emocional. Solo cuando nos preparamos para arriesgar y afrontar lo desconocido y aprendemos de ello, desarrollamos las cualidades que necesitamos para salir indemnes las próximas veces. Y esto implica abandonar nuestros estándares de conducta y adoptar una postura de insatisfacción con el comportamiento actual y una búsqueda de nuevos horizontes en nuestra zona de confort. Esa fina línea que separa el crecimiento de la supuesta seguridad solo es atravesada por quienes desean de corazón marcar una diferencia en su vida. Por tanto, y lejos de seguir la infinidad de consejos y supuestos prácticos aplicados a adquirir resiliencia, de los cuales estoy muy encontra por ser claramente inservibles en situaciones reales de riesgo, la verdadera clave de la resiliencia radica en la comunicación con uno mismo.

 

La dirección de nuestras vidas personal y profesional requiere de nuevas y mejoradas habilidades y de la superación de resistencias que arrastramos. Quien quiera contar como arma con la resiliencia no debe echarse a la magia o a la suerte o al valor o a lo que se le ocurra para salvar la situación concreta en la que se encuentra. Adecuando un poco la pirámide de la resistencia de Nieder y Zimmerman, yo propongo trabajar la resiliencia bajo estros cuatro factores: auto-conocimiento, conocimientos, habilidades y deseo de cambio. Primero deberíamos realizar un auto-estudio de nuestras emociones, conocer nuestros puntos fuertes y débiles y averiguar si nuestras flaquezas vienen por parte de la falta de valor aún contando con las capacidades necesarias o si realmente nos atrevemos a cambiar pero no contamos con las habilidades requeridas. En segundo lugar necesitamos conocimiento. Debemos conocer todo acerca del terreno en el que nos movemos y aprender todo aquello que nos pueda resultar útil y provechoso. Después necesitamos las habilidades necesarias para poner todos esos conocimientos en práctica. Y para eso necesitamos precisamente eso, práctica y no oponerse al fracaso y entregarnos al aprendizaje. Y el cuarto y más importante de todos, el deseo de cambio debe ser genuino, auténtico. Quien se resiste a realizar el esfuerzo de introducir mejoras en su vida sencillamente quedará bloqueado. La motivación para introducir cualquier cambio en nuestras vidas parte de la propia persona. Es imposible conseguir nada si la persona a la que pretendemos motivar o nosotros mismos si somos los que queremos cambiar no contamos con la volunad y la motivación necesarias.

 

Existe un último factor que lo puede cambiar literalmente todo, y es la diferencia entre los que evitan las situaciones que suponen un riesgo aunque traigan recompensa y aquellos que acumulan la experiencia de situaciones pasadas y forjan esa emoción de capacidad allí donde van. Es lo que Tony Robbins llama "factores desencadenantes". Los cambios reales en las personas solo se producen cuando nuestra vida recibe impactos emocionales significativos. Los marcos emocionales más sólidos son aquellos marcados por experiencias más grandes, valiosas y constantes.

 

La idea es que cuando realizamos un trabajo de auto-conocimiento le abrimos la puerta a nuestra propia retroalimentación y al aprendizaje de nuevas habilidades y destrezas y, al hacerlo así, nos damos permiso para abandonar comportamientos que nos resultan inútiles y crear un nuevo marco emocional firme y acorde a nuestros deseos. Es por esto por lo que estoy en desacuerdo de trabajar únicamente a partir de las fortalezas de cada persona. Si descubrimos dónde está el problema y realizamos los cambios necesarios, podremos mantener el equilibrio emocional tan deseado ante situaciones adversas.

 

Para la imagen me he decantado por Cassius Marcellus Clay, Jr, más conocido como Muhammad Ali. Un claro ejemplo del por qué gustan tanto las personas que nunca se dan por vencidas. Aún con todo en contra, un buen púgil saca fuerzas de flaqueza para continuar un asalto más. No tira la toalla. El boxeo está plagado de personas resilientes.

 

 

 

 

 

 

Comentarios

Roberto Serna 21/06/2018 15:46 #6
A ti Monica por leerme. Casi todos los problemas de carácter vienen por falta de voluntad de aprender o de aplicar. Un saludo!!
Roberto Serna 21/06/2018 15:42 #3
Cierto Dani. De hecho parece que únicamente cuando nuesrra vida se ve sacudida y nuestra aparente seguridad desaparece es cuando estamos dispuestos a dar el salto al siguiente nivel de calidad en nuestras vidas. Estoy completemente de acuerdo en que este tipo de conceptos se deberían conocer e interiorizar lo antes posible. Por desgracia la resiliencia brilla únicamente en unos pocos.
Moni 18/06/2018 17:54 #2
Ójala todos fuéramos más resilentes en nuestras vidas!! Porque al final todos tenemos la capacidad... sólo nos falta el deseo.. gracias Rober
Dani 18/06/2018 16:08 #1
Una capacidad poco conocida y obviada la resiliencia. Lo trágico es que parece que tienen que pasar grandes acontecimientos en nuestra vida para hacernos abrir los ojos y ponerla en práctica, ver con perspectiva, cuando podemos hacerlo con los pequeños cambios. Enhorabuena por el artículo!

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