La renuncia es lo que te salva

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La renuncia a apegarse a la fortuna, la fama o cualquier bien material es uno de los conceptos más utilizados de la actual psicología cognitiva. El término "mentalidad de abundancia" nace de ser libres para necesitar poco y así poder disfrutar de mucho.

Todo en la vida tiene un límite y la indiferencia al resultado no es menos. No necesitar ganar se puede convertir en un arma de doble filo si no se tienen las herramientas emocionales suficientes para gestionar una situación que nos puede dar lo mejor o lo peor de sí misma.

 

No obstante, conviene saber diferenciar indiferencia ante el resultado de motivación intrínseca a la hora de llevar dicha abundancia a nuestras vidas. Ambas se parecen en algo, y es que en las dos el resultado final de nuestras acciones nunca es el fin perseguido y anhelado, sin embargo, si las analizamos un poco más veremos algunas diferencias. En las dos hacemos las cosas porque nos apetece, nos gustan o simplemente nos apasionan, sin esperar ningún resultado concreto que no sea el de disfrutar de lo que estamos haciendo. Porque no estamos vinculados al resultado. Es la vinculación con cualquier tipo de resultado lo que nos vuelve vulnerables.

 

Analicemos estos dos conceptos.

 

Motivación intrínseca. Representa las razones por las que queremos hacer algo, por el simple hecho de disfrutarlo, sin importar lo que consigamos. Podríamos pensar que sería lo mismo que la indiferencia, pero hay un matíz fundamental, en este caso sí necesitamos actuar y disfrutar de lo que estamos haciendo para seguir con ello, terminarlo y volverlo a repetir. Si yo voy a jugar un partido de fútbol con mis amigos quizás no me importe el resultado de si ganamos o no el partido, pero sí necesito pasarlo bien con ellos para querer volver otro día a jugar. Porque me divierto. En cierto modo, podría decirse que estoy vinculado a ese resultado. También puede pasar que no me importe si gano o pierdo el partido y a la vez que no me divierta con mis compañeros de equipo por que son demasiado malos y apenas tocamos el balón durante el partido y solo perseguimos la pelota por todo el campo. Soy indiferente al resultado porque no me importa ganar, pero sí necesito divertirme. Disfrutar de lo que hacemos es la pieza fundamental de la motivación intrínseca sin llegar a ser indiferentes a todo.

 

Indiferencia al resultado. La indiferencia al resultado va más allá de la motivación. No necesitamos actuar en el sentido de ir buscando el disfrute o la aventura, simplemente es un estado mental de confianza y paz que nos permite no apegarnos a nada y sacar el máximo partido a cada situación. Es decir, mientras en la motivación necesitamos disfrutar de lo que hacemos como reclamo para su repetición, con la indiferencia no ocurre lo mismo. No necesitamos ni tarea ni contexto porque nuestra sola presencia ya es suficiente para que lo pasemos en grande en cualquier situación. Simplemente no dependemos de ningún factor externo. En esto consiste la autosugestión, en ser capaces de crearnos a nosotros mismos constantemente emociones positivas y crear un contexto a nuestra medida.

 

Ser indiferentes y estar motivados intrínsecamente es lo que da abundancia a nuestras vidas. Cuando no necesitamos ganar para estar bien, no sufrimos al perder. Es la diferencia básica entre deseo y necesidad. Esto no significa necesariamente no sentirnos apasionados por lo que hacemos y felices por conseguir resultados. Significa no creer que lo necesitamos para sentirnos bien. La desvinculación o renuncia al resultado nos pone en posición ventajosa al permitirnos actuar sin miedo a nada y saber, pase lo que pase, que podemos volver a estar felices e intentarlo de nuevo siempre que queramos.

 

La vinculación al resultado destruye nuestra autoestima. Cada vez que fracasas te das más motivos para no actuar. Cada vez que fallas, disfrutas menos de lo que haces. La renuncia trae abundancia porque no nos permite venirnos abajo pase lo que pase y sí actuar con todo lo que tenemos en cada momento.

Comentarios

Roberto Serna 14/05/2018 12:26 #7
Gracias por los comentarios! La idea principal siempre es la misma, no necesitar ganar. Elegir en qué nos implicamos y trabajar en esa dirección. Muchas gracias de nuevo y un saludo
Gonzalo José 10/05/2018 21:04 #3
Lo leí el lunes, lo vuelvo a leer hoy con más tranquilidad, como hay que leer estos artículos, y no va a ser la última. Cómo nos complicados a veces nosotros solos la vida, con lo fácil que sería decir esta frase , para nosotros mismos, no en alto, no hace falta: " Va, da igual"....No una sola vez, sino varias a lo largo del día.Y no calentarnos la cabeza por tonterías, cual batidora... Qué forma más económica y útil (sencilla , no me atrevo a calificarla) pues anda que no somos tercos..y cuánto nos cuesta alcanzar la felicidad.gracias.
Danivic 08/05/2018 13:38 #2
Cierto, hay que estar motivados sin estar pendiente del resultado, y disfrutar. Lo complicado es mentalizarnos para que asi sea. Enhorabuena por el articulo!
Antonio 08/05/2018 08:20 #1
Como siempre un gran post!! Enhorabuena y a seguir así!!

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