Creer para crecer

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Lanzando un guiño a la popular serie de los 90 "Expediente X", "Quiero creer" ( I want to believe ) es el slogan que lucía el poster de Mulder en su despacho. La frase refleja a la perfección lo que tanto para él como para el resto del mundo se hace indispensable para dejarle una puerta abierta a nuestros sueños: la capacidad de creer en lo que somos y en lo que hacemos.

Normalmente la pasión convierte a los cínicos, porque les demuestra que si verdaderamente amas lo que haces y persistes, al final, encontrarás un camino. Pero la vida a veces pone las cosas del revés. Hay situaciones que resultan difíciles de soportar y la pasión no es suficiente para mantenerte. ¿Qué es lo que sostiene a las personas en las épocas difíciles? ¿Qué es lo que les da fuerzas para seguir adelante, para vencer la adversidad? Que nunca dejaron de creer en sí mismas.

 

Cuando sufrimos un impacto emocional negativo y fuerte, sufre nuestra autoestima. Cuando sufre nuestra autoestima nuestra confianza decrece y el resultado es que dejamos de creer en lo que estamos haciendo. Perdemos la fe en nosotros mismos. Existe una infinidad de fórmulas sobre cómo transformar los desafíos o las propias derrotas en victorias, pero a menudo sucede que al ser aplicadas estas no parecen surtir el efecto deseado o tardan demasiado en hacerlo y que para cuando resulten útiles ya será demasiado tarde. Perdemos la confianza en el proceso y esto definitivamente, afecta al resultado. El problema no es que las fórmulas sean malas o las circunstancias insalvables, lo que ocurre es que si quien las aplica no está convencido de lo que hace, no obtendrá lo que se propone, por muy efectivas y prometedoras que pudieran mostrarse dichas fórmulas al principio o éxito tenga la persona que las enunció. Da igual lo que te propongas, si al final no crees en lo que haces, estás perdido.

 

Esto es cosa de fe. Y no hablamos de religión. Hablo de creer en nosotros cuando nadie más lo hace. De avanzar a oscuras en lo que sea que queramos hacer y atravesar lo que Pilar Jericó denominó como "Desierto emocional" y persistir hasta encontrar una salida, un camino. Creer se vuelve fácil cuando contamos con el apoyo necesario o cuando lo que pretendemos ya se ha conseguido tantas veces que los caminos quedan marcados esperando a que quien lo desee siga los mismos pasos. Sin arriesgar. Sin innovar. Sin brillar. La verdadera fe en uno mismo consiste en caminar hacia lo que deseemos aunque todavía no podamos verlo y confiar en que, de un modo u otro, lo conseguiremos. Aún sin referencias, sin apoyos.

 

Como dice Dale Dauten: "Si quieres más en tu vida, en tu carrera, debes dar el siguiente paso...el que te lleva más allá". No podemos tomar la ruta del menor esfuerzo y lograr nuestro sueño. Debemos hacer más. Dar más de nosotros. Debemos hacer lo que sea necesario.

 

Las personas de éxito hacen lo correcto sin importar sus sentimientos, y al hacer lo correcto, se sienten bien. John C. Maxwell

 

Más allá de toda sombra de duda las personas intuitivamente comprendemos la importancia de dar nuestros propios pasos. El valor de aquello que conseguimos no es otro que aquello en lo que nos hemos convertido al hacerlo. Las crisis de identidad o las dudas por emociones nuevas no reconocidas a menudo nos apartan del camino a seguir. Y las travesías por el desierto son difíciles de soportar. Reconocer el dolor latente que subyace a las perdidas de referencia que nos ayudan a encontrar o seguir nuestro camino ayudará a seguir adelante. Después, una disciplina diaria de crecimiento por acción en el que el instinto y la intuición cobren relevancia para auto-mostrarnos lo que verdaderamente importa en la vida.

 

Si necesitamos salir de lo que es normal para perseguir nuestros sueños, entonces debemos hacer eso exactamente. De ese modo nada nos influenciará.

 

Nuestro mayor error es seguir una moda en lugar de crear nuestro propio estilo. Escuchar los consejos de otros y no los de nuestro corazón. Admitir la derrota cuando aún no hemos caído. Cuando comprendamos que la excelencia no es un acto, sino un hábito, lograremos desarrollar esa disciplina de actuación.

 

El orador motivacional Robert J. Ringer, en su libro "Million dollar habits", recalca la importancia de una disciplina marcada por un seguimiento contínuo de pensamientos y acciones consideradas positivas para nosotros, con indiferencia de todo lo demás. Robert dice: "El mundo está saturado de gente inteligente, educada y realmente hábil, que experimenta una frustración contínua por la falta de éxito. Otros millones de personas trabajan muy duro demasiadas horas para morir pobres". La solución pasa por cultivar hábitos de conducta positivos y propios, los cuales desembocan en acciones nuevas que nos conducen a nuevos resultados vinculados a nuestros propios deseos.

 

"La vida es la suma de muchos años de éxito; un año de éxito es la suma de muchos meses de éxito; un mes de éxito es la suma de muchos días de éxito. Por eso nuestros hábitos de éxito cultivados, son la forma más segura de ganar a largo plazo". Robert Ringer.

Comentarios

Roberto Serna 07/07/2018 10:06 #6
Espero que las hayas disfrutado Gonzalo! Lo realmente atractivo no es huir a una isla paradisíaca sino llegar con las ideas frescas, objetivos nuevos en la cabeza y valor para llevarlos a cabo. Así cada día cuenta, indiferentemente de donde estés. Buen finde Gonzalo!
Roberto Serna 07/07/2018 10:04 #5
Ana gracias por tu comentario. Exactamente, además el optimismo va con inercia, al final impregna todo. Lo que no están claras son las puertas que se dejan abiertas y no se terminan de cruzar por los miedos interiorizados. Me gusta lo de las opotunidades que llegan de forma inconsciente. Hay que estar bien atentos porque llegan y se van a veces sin darte cuenta. Un saludo Ana!
Gonzalo José 05/07/2018 14:33 #4
Vuelvo de unos días de vacaciones relajado, y me gusta leer un nuevo artículo tuyo, que me da la energía que no traigo, que parece que la he dejado toda por ahí. Será la vuelta, que es dura...gracias, voy a empezar a crecer. Sin duda.
Ana 05/07/2018 14:22 #3
Yo siempre dejo una puerta abierta a los sueños, pero ya que me haces reflexionar un poco más con tus artículos, creo que esa puerta se abre conscientemente unas veces, y otras en cambio, es inconsciente. Será que es así por naturaleza? porque lo necesitamos??es posible que un poco de las dos cosas. Lo que sí es cierto es que si educamos un poco cada día a nuestra mente, a ser más optimistas y positivos, las ventajas son inestimables. Crecemos, y con nosotros crecen los demás, sin ninguna duda.
Roberto Serna 05/07/2018 09:44 #2
Gracias Dani. Estoy de acuerdo. Se habla mucho de la motivación y el apoyo como motores de acción y poco o nada de las etapas a oscuras en las que solo avanzas por fe en ti mismo y en lo que haces. Llegue el apoyo o no, nunca se debe parar de ir tras lo que queremos. Un saludo!
Dani 04/07/2018 17:09 #1
El último párrafo ilustra muy bien lo que se ha transmitido en el artículo. Cierto es que cuando no se ven resultados y hay poco apoyo exterior es complicado. Y ese apoyo llega muchas cuando menos se necesita, paradojas de la vida.

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