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‘Entre hojas y huellas’

Javier Álvarez Fariña

De la crisis, la oportunidad

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El cambio climático no es rentable y Europa lo sabe. La rentabilidad es encontrar en una transformación necesaria, la abundancia y una posición pre­pon­derante. Con EEUU a un lado, se ha presentado la coyuntura perfecta para que la UE se ponga al mando de la lucha contra el calentamiento global.

38 años han caído desde Ginebra, 25 desde Río, y el tiempo ha seguido corriendo sin dejarnos espacio para repliegues. El calentamiento global está aquí, es real, y quien no esté dispuesto a sumarse al batallón que lo combate, debe echarse a un lado. Europa, adicta a cometer errores y aprender de ellos, parece tomar el mando de estas ope­raciones justo cuando EEUU vuelve a su aislacionismoLa UE afirma estar en el buen camino en pos de cumplir con sus objetivos climáticos y energéticos para 2020, y no solo eso, sus dirigentes también consideran que pueden liderar la batalla global contra el mal del planeta.

 

Las bravatas continuas de Donald Trump dan pistas a Bruselas acerca de los vacuos esfuerzos que los estadounidenses invertirán en atajar el cambio climático, al menos durante los próximos cuatro años, así que Europa se prepara para asumir dos retos: de un lado, el mando en este conflicto de afección masiva; y, de otro, la forma de obtener beneficio de ello estratégica, política y econó­mi­camente. Es la apuesta europea, que esta vez no solo es la opción más racional sino la única posible.

 

Ya que Balzac decía que la ignorancia es la madre de los crímenes, ¿debemos considerar el nuestro un crimen con agravante por llevarse a cabo contra la propia Madre? Posiblemente sí, pero para Bruselas no se trata de moralidad ni de ética, simplemente de rentabilidad; una crisis ambiental mundial no es rentable. La rentabilidad es encontrar en una transformación necesaria la abundancia y una posición pre­pon­derante. Con EEUU a un lado, se ha presentado la coyuntura perfecta para la oportunidad y Europa no piensa desapro­vecharla.

 

Si el cambio climático permite modernizar la economía y dirigir la revolución energética, y eso, además, posibilita alcanzar los objetivos climáticos de 2020, entonces el ejecutivo europeo se habrá anotado tres tantos en uno. Es cuestión de perspectiva. Los múltiples tirones de orejas con los que castigan los despachos de Bélgica a España instándonos a mejorar la fiscalidad ambiental o a disminuir nuestra dependencia de los combustibles fósiles, entre otras muchas cuestiones, son una declaración de in­tenciones. Al fin y al cabo, ¿qué ha hecho Europa en su vida más que adaptarse a los cambios?

Comentarios

luciano 27/02/2017 10:05 #1
nunca mejor dicho

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