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Sábado, 12 de mayo de 2012    21/5/2012
Blog David Monaguillo

Mucho se ha hablado estos últimos años del pelotazo del ladrillo, de la burbuja inmobiliaria, pero no son los únicos ejemplos – aunque a otro nivel claro está – de gente que hace al agosto a costa de algunas mentes incautas que duermen a pierna suelta, dejándose llevar por ídolos de barro a los que tienen que adoran a toda costa porque “son tendencia”, o más triste aún, porque su competencia se les adelantó y ellos no quieren ser menos - eso es llegar tarde y mal -. Estoy hablando del fenómeno blogger.


Antes de nada quiero tranquilizar a todos aquellos, que tras leer el titular hayan pensado que este blog se coloca dos rombos y da un giro hacia la temática erótica; en este caso estoy usando el verbo mojar de la más literal de las formas posible, porque si hay algo con lo que estoy sufriendo últimamente, es con no poder recrearme viendo como mis barquitos de pan naufragan en las salsas de los platos que me sirven.

Foto del ganador y algunos premiados unos minutos después

Hablando en Captcha...

Publicar los viernes fue una de las cosas que más me animó a crear este blog, por la sencilla razón de que la inmensa mayoría de los visitantes llegaría con el “buenrollismo” que otorga considerarlo el último día laborable; pero las cosas han cambiado, desde hace unas semanas los viernes son días de luto oficial y la noche antes ya nadie pega ojo pensando en qué coño nos reformarán esta vez; así que sacaros una sonrisa empieza a costar el triple, más aún cuando el tema a tratar “fue carne” de lunes, pero aun así me arriesgaré.


Hoy, para arrancar el post, tomo prestado este estribillo que cantaban 'Los Inhumanos' allá por los 80, y con el que aspiro a poder transmitiros los problemas que muchos sufrimos a la hora de encontrar en los locales de siempre -de barrio, castizos, no hablo de gastrobares o similar- los pinchos/platos por los que peregrinábamos hasta allí y que o bien porque poco a poco van cerrando, porque los nuevos dueños no le ponen el debido empeño y no miman el producto, porque ya no “están de moda” o porque a la gente todo le da igual con tal de que les llenen el “buche”. Pero cada día son más difíciles encontrar, y en ocasiones, uno pierde su tiempo y su dinero para localizar una buena ración de lo que sea servida por alguien que n te mire mal si haces barquitos de pan...

La semana pasada me invitaron a un curso de cocina sin gluten; mis sensaciones previas eran las de tener una idea bastante aproximada sobre este problema –hablo más bien de lo que lo rodea-, pero solamente con escuchar un par de las historias personales que allí se contaron, me di cuenta de que existe mucha más “tela que cortar” de la que pensaba en un principio y de que como en todo, siempre hay algunos que juegan con el sufrimiento ajeno.


Siempre he intentado que la temática de este blog estuviese salpicada con “goterones” de actualidad, aunque en algunas ocasiones mi especial debilidad por la caspa 'cañí' me lo ha impedido; por eso y porque durante estos siete días mi centralita no paraba de “escupir “ teletipos, hoy me voy a tomar la licencia de hacer un noticiero en toda regla, lo que en la España de provincias se conoció toda la vida como 'El parte'.


Mientras media España llora desconsoladamente por esas procesiones que no pueden salir, el resto lo hace al quedarse con las ganas de mojar sus culetes en la playa; pero cuando se les acerca una cámara de televisión, todos muestran su cara más falsa para afirmar que se alegran porque el campo lo necesitaba. Así que como el tiempo no piensa darnos una tregua para que disfrutemos de lo divino -o de lo humano- , en Gazpacho y Cilicio nos dedicaremos a analizar lo que siempre está asegurado, la vertiente gastronómica de estas fiestas, lo que vienen siendo “los placeres de la jamada”.


Esta semana en plena “operación cuaresma” han emitido Seven por nosecuanteava vez y eso ha propiciado que volviese a tener pesadillas con los pecados capitales; en concreto con el que se refiere de una forma más concreta a nuestro “gastromundo”, aunque hoy en día éste ya se haya quedado un tanto anticuado y la mayoría de la gente al escuchar la palabra “Gula”, piensa que le estás hablando de esos spaguetti de pescado triturado a los que hay que bañar en aceite con guindillas y ajos para que sepan a algo.


Son muchas la veces que en Gazpacho y Cilicio he hablado de cosas que me resulta muy difíciles de entender, pero siempre referidas a lo puramente “físico”; por eso hoy quiero ir un poco más lejos y la intención es ahondar –aunque sea en mi línea  de gastrohipérboles- en algo puramente mental, espiritual, casi religioso, lo que vendría a ser  "¿qué coño se le pasa a alguno por la cabeza para dañar así su imagen?"


Desde hace unos meses en los mentideros gastronómicos no se habla de otra cosa; los “moderados” optan por pasar la pelota, mirar para otro lado y seguir en la misma línea continuista, pero cada vez son más los que alzan la voz pidiendo alguna forma de regularlo, más allá del criterio del hostelero y del sentido común de los propios padres. Estoy hablando de los niños y su papel en los restaurantes.


Te sientas a comer en un restaurante y sin tiempo apenas para abrir la carta ,un escalofrío recorre tu cuerpo , sabes que te van a dar la comida y no vas a poder impedirlo; de vez en cuando y no se por que motivo, algunos restaurantes se empeñan en ponernos trabas a la hora de disfrutar de su cocina.


Un día te levantas, miras tu correo y encuentras un email con el asunto “propuesta que te puede resultar interesante”; después de esa primera impresión que normalmente te llevará a  pensar que están intentando venderte el alargador de pene –eleva glúteos si eres fémina-, el libro de la dieta Dukan que ha leído Urdangarín para quedarse así –mechón incluido-, o una masterclass de cupcakes para que tu muerte –aunque sea por un reventón arterial- sea bien dulce, empiezas a crecerte -principalmente porque te saludan por tu nombre- e incluso llegas a plantearte que pueda tratarse de algo serio.


La RAE nos define la palabra cultura como “el conjunto de conocimientos que permiten a alguien desarrollar su juicio crítico”; pero rápidamente, todo el mundo se pone a fumar en pipa, se calza la americana de coderas, asociándolo a la rama artística y presumiendo de saberse de memoria toda la discografía de Sabina o de tener toda la bibliográfica de Dan Brown, porque eso para la inmensa mayoría de la gente, si que es cultural.


Ayer tuvo lugar otro de esos eventos blogger en los que todos nos ponemos de acuerdo para cocinar un plato –esta vez filetes rusos- y publicarlo en nuestras bitácoras a la vez; eso que a algunos le puede sonar a movimiento friki –y en parte lo puedo entender- es en la mayoría de las ocasiones una forma de demostrar que este colectivo tiene muchas cosas que decir y mucho futuro por delante aunque algunos se empeñen en impedirlo.


En su momento ya os hablé de OGNIS, entendiendo por ellos todas esas  “gastrocosas”  extrañas  que nos solemos encontrar en muchos platos cuando salimos a comer fuera  (y aquí también se incluyen las casas de amigos y  familiares); pero por aquel entonces era verano y las reducciones de falso balsámico o Pedro Ximénez  campaban a sus anchas en ensaladas, gazpachos o cualquier alimento capaz de soportar el calor de una plancha, daba igual que fuese una presa de cerdo ibérico o un pez espada; pero creo que ha llegado la hora de retomar el tema y vestirlo de crudo invierno, porque en estas fechas también encontramos algunas lacras de las que difícilmente nos libraremos a no ser que nos encerremos en casa con 3 llaves.


Son ya 35 semanas las que llevo suelto, viviendo como un marqués a base de bellotas, de paseítos eternos hasta la charca y disfrutando del frío invierno castellano para que todos podáis gozar con mis carnes bien prietas; aún no tengo edad para que me sacrifiquen, así que mientras engordo mis 40 y tantos kilitos y llego a los 14 meses necesarios para ser un auténtico ibérico de bellota, voy a hablaros de la problemática que los de mi raza encontramos día tras día...


Durante esta semana habréis estado leyendo un montón de titulares en los que se jugaba con “las puertas del futuro”; esta expresión un tanto “Gran Hermanesca” con la que se ha “rebautizado”  la décima edición de Madrid Fusión, me hizo entender que los organizadores intentarían dar paso a ese nuevo grupo de cocineros que deberá  asegurar la subsistencia de nuestro país como referente gastronómico en la era “post Ferrán”  y por eso me resultó bastante chocante que el tema más comentado durante la mañana de inauguración fuera si el “archiduque de Roses” vendría por sorpresa ese día...


Foto: http://www.cucharete.com

“Al Capone y Al momento...”

Una de esas premisas que casi todo el mundo da por hecha en esto del “gastrotapeo” es el hecho de que estén elaboradas al momento; se supone que si estás pagando por un servicio de cierta categoría, una de las cosas que puedes exigir es que el pincho que te sirvan se prepare sólo cuando tu lo has pedido y que te llegue en un estado de “celebrity en la alfombra roja”, para que tu también puedas sentirte especial mientras la disfrutas.

Ayer mismo se procedía al “alumbrao” oficial de una de esas “nuevas acciones” comerciales –en este caso amparada por la Asociación de Hostelería de Valladolid y bautizada como “Los jueves ¡de tapas!”-, que busca incentivar el consumo y ofrecer un aliciente extra para que toda esa clientela ávida de nuevas experiencias salga de su casa, rompa con la rutina y en definitiva se de cuenta de que otro concepto de negocio es posible.


Hoy por fin damos carpetazo a la temporada del roscón de reyes; los hogares con aprendices de panadero dejan atrás días de interminables amasados, levados y rezos a la virgen del abrigo de pana, para obtener roscos como volantes de camionero, que con un poco de suerte habrán salido tan secos como los del supermercado y sin ella , a la mañana siguiente tendrán en su lugar un bonito salvavidas de corcho , que estará encantado de "chuparse" media taza de tu café y si me apuráis hasta la mula de Juan Valdés....

Llegados a estas alturas de diciembre todo el mundo tiene más o menos preparada –a falta de alguna última chorrada para rizar el rizo- una lista de propósitos para el nuevo año, con la que el perro de Scottex podría empapelar toda la mansión de Ángela Channing; un listado de mamarrachadas con las que auto engañarse aunque sea por unos días, porque seamos serios y reconozcamos que muchas de ellas las incluimos en la lista sabiendo que están muertas antes de ni tan siquiera nacer.


Foto: http://www.ramoncestas.com/

Cenas y cestas en tiempos de crisis...

Cada día se cierran más bares/restaurantes y en su lugar abren clínicas de depilación láser, dicho en cristiano, en España faltan emprendedores hosteleros y sobra mucho pelo.


Dicen que la navidad hace que en nuestros corazones se desate la paz, la alegría y un montón de esas cosas “súperzen” que suelen explicarse en libros con tres piedras en la portada; pero me van a perdonar ustedes que prescinda de la parte bonita de las fiestas y me centre en el ansia con el que las administraciones intentan que vivamos estas fechas.


Hace un par de semanas me despertaba con la noticia de que “Mecano volvía” a los escenarios; antes de que salieran a desmentirlo oficialmente, se me vinieron a la cabeza la imagen del repartidor de Helio en la puerta de Ana Torroja ,la de Nacho Cano corriendo por El Retiro – para volver a pillar la forma - con la camiseta de tirantes del Bershka y la música de Rocky sonando de fondo y la de un estadio con 40.000 personas coreando el “ como el año que fue” ; gracias a dios la crisis no ha hecho – de momento - que sus fortunas se tambaleen tanto como para plantearse el regreso , pero esta falsa “amenaza” seguro que ha vuelto a poner en órbita esa dichosa canción y todo Dj que se precie la pinchará esta nochevieja justo entre el Tiburón y el megamix de Bonnie M.


Foto: http://www.vuelaviajes.com

1, dos y 3, pluma palillero y papel

El problema de “salir” los viernes es que llego tarde a muchas noticias y dar un enfoque nuevo a lo que ha pasado durante la semana se antoja complicado para cabezas como la mía; por eso sólo me queda recurrir a lo fácil, al sarcasmo puro y duro, al de perdidos al río y al “defensor de La Noria el último...”


Suena el teléfono y sin darte apenas tiempo para reaccionar, una voz entrecortada, casi jadeante y a la que a duras penas entiendes -lo que vendría a ser Shakira-, te dice: “En mi casa a las 22.00 horas. No traigas nada”. No has podido defenderte, ni tan siquiera buscar una excusa, acaban de invitarte a una cena de amigos, esos parques de atracciones gastronómicos donde tradición e innovación van de la mano, aunque en ocasiones lleven años sin hablarse...

Están locos estos romanos, todas las empresas gastándose el oro y el moro en publicitar sus robots de cocina y no son capaces de dar con la tecla adecuada para que las amas de casa y hasta esos restaurantes michelín que presumen de tener en sus cocinas hasta 5 de esos aparatitos del diablo, cedan a los encantos de la competencia...

El primer día en el que una empresa sustituyó su pagina web por la dirección de un grupo Facebook en su spot televisivo, todo el mundo dio por hecho que las cosas habían cambiado, que ahora la gente prefiere pasar el tiempo libre –al menos el que dedica a Internet– , cotilleando en las “telarañas sociales”. Esos peces gordos que antes se gastaban el oro y el moro posicionando su web, comenzaron a entender que había una vida más allá del SEO, que se abría un nuevo canal de comunicación en el que interactuar y conseguir un feedbak a pie de "urna".

Ahora que el mayor “profeta de la cocina moderna” ha decidido tomarse un par de años para replantearse “sus métodos” y después de tanto dispendio y artificio innecesario, creo que en España nos encontramos en los “albores” de lo que podría ser la vuelta a una gastronomía más “tradicional”, al menos en lo que es el núcleo “duro” de la restauración se refiere.


Todos los que nos movemos por los “mentideros” gastronómicos de la red sabemos que hay unas fechas señaladísimas en las que si te consideras blogger tienes que hacer sí o sí las recetas típicas de ese día, so pena de “excomunión”, escarnio público y revocación de la licencia para “ejercer”.

Según nos cuentan en la tele, mañana tendremos el primer día de otoño propiamente dicho; frío, lluvioso, oscuro y melancólico, condiciones ideales para hacer el cambio de ropa en tu armario o para que Sergio Dalma se deje canas y venda discos como rosquillas. Pero yo no he venido aquí a hablar de música sino de comida, de productos de temporada, de estacionalidad y de esa nueva costumbre de querer ir siempre a contra pie.

No sé si mi coche tiene un don especial para los panfletos 'chorra' pero últimamente estoy pillando complejo de muñeca hinchable –entiéndase, por la cara– cada vez que tengo que retirar las enciclopedias del mal gusto que me dejan en el parabrisas; pero entre los kebabs como flautas traveseras, los que te enseñan a hablar inglés sin saber ellos castellano y la vidente que te quita el mal de ojo decapitando un pollo del Pryca al bies, siempre encontraremos “pequeñas verdades” que algunas veces rozan el dramatismo.

Atrás quedaron los tiempos en los que nos sobraba el dinero y no nos importaba gastarnos los cuartos cenando en el restaurante más caro de la ciudad; ahora lo que “mola” es hacerlo a base de tapas elaboradas, a ser posible de pie, poniendo la misma cara que Pitita Ridruejo cuando se le “apareció” la virgen y saboreando en “slow motion”, para que el resto del local se de cuenta de que sabemos disfrutar con la comida, aunque para nuestros adentros pensemos que aquello es una guarrada inmunda. Algunos a esto lo llama “ambiente distendido”, otros “desenfadado” y también existe la opción de catalogarlo como “snobismo supino”, pero Martirio lo definió mucho mejor en aquella canción... “… con chándal y tacones, arreglá pero informal”...


Hace unas semanas José Carlos Capel destapaba en sus gastronotas una de esos fusilamientos a la cocina española, que se cometen en el nombre del fast food; en este caso se trataba de una empresa que “perpetra” paellas en las calles de Londres, incluyendo entre sus ingredientes: soja, mostaza, arroz precodido y cebolla cruda una vez terminada. Ese artículo provoco una mezcla entre incredulidad y “calentones adolescentes”, porque somos de sangre caliente y por lo nuestro, nos partimos la cara como fans de Justin Bieber; pero donde la gente ve un ataque a la gastronomía española, yo solo acierto a divisar el intento de adaptar un plato al mayor numero de clientes posible, sin atender a otro criterio que no sea el puramente económico, consiguiendo así un producto “lowcost”, que se vende como las Macarena entre el publico “guiri”.


Ya lo cantaba Maria Ostiz: “ Un pueblo es, un pueblo es, abrir una ventana en la mañana y respirar, la sonrisa del aire en cada esquina...", pero la parte gastronómica no debía rimarle, así que pasó de incluirla y es ahora cuando empezamos a sufrir los daños colaterales de ese “lapsus”, porque una vez que estamos “inoculados” con todas las bondades del “venenillo rural” y llegamos allí para pasar un fin de semana de naturaleza y atracones, nos encontramos con auténticas “crisis de identidad” en algunos restaurantes de esas zonas...


Siempre intento – a pesar de que muchos en Salamanca se lo tomen como ataques directos hacia ellos - que mis artículos de opinión tengan un enfoque global y que puedan servir tanto al que me lee desde aquí, como al emigrante en el Congo Belga ; pero en esta ocasión la actualidad manda y no me queda más remedio que tratar un tema puramente local – aunque quizá alguno de vosotros lo sufra también en sus “propias carnes” - . Se trata de las 92 casetas que pueblan las calles de mi ciudad durante sus fiestas y del autentico “charrajevo” que se vive en estos días.


Hace un par de semanas me pedían que explicase, a que podía deberse el 'boom' de los blogs en este país -especialmente los gastronómicos- y por “esas cosas de la radio”, no tuve el tiempo necesario para “desahogarme”; así que, una vez encendida la mecha, ¿para que demorarlo? ¿Por qué no aprovechar Gazpacho y Cilicio para hacer públicos una serie de pensamientos que últimamente me afligen? Aunque dada la complejidad del tema, aviso de que el post tendrá varias entregas y cuento con perder unos cuantos seguidores por la “rajada”, pero alguien tiene que hacerlo. :)


En el trabajo, como en todos los aspectos de la vida, se necesita tener y demostrar cierta pasión por lo que haces, para que todo el mundo salga frotándose las manos después de la 'experiencia vivida'. Tradicionalmente, se ha relacionado el sector de la hostelería con un recoveco donde algunos -¿hace falta recalcar que no hablo de TODOS?- se refugiaban cuando no sabían muy bien qué hacer con sus vidas; y aunque en menor medida, hoy en día creo que sigue siendo una realidad más que palpable.


A los 18 años llega ese momento en el que, por circunstancias de la vida, tienes que volar del nido y cambiar a tu familia por unos compañeros de piso, que vendrían a ser a la cocina lo mismo que Jarabe de Palo a la música; tristes, aburridos y repetitivos hasta la saciedad.


Los artículos anteriores han servido para que algunos de vosotros penséis que soy un auténtico 'talibán' gastronómico, que no tengo manga ancha con las 'cosas del comer' y que mi rol de castigador incansable no se toma un respiro, ni tan siquiera en verano y con el Papa entre nosotros; pues estáis en lo cierto y hoy no va a ser menos, porque después de pasar la mitad de mis vacaciones 'espatarrado' en las playas de Cadiz, me ha dado por reflexionar sobre los 'atentados' gastronómicos que se cometen allí mismo, aprovechando la buena fe y el apetito insaciable de turistas, familiares y amigos.


Llevo algún tiempo dándole vueltas a este tema, y aún no se muy bien si el enfoque es el correcto; de vez en cuando, en ciertos 'ambientes' relacionados directamente con la alimentación , me encuentro cosas que no tienen ninguna razón objetiva para estar allí y que por lo tanto , podrían ser considerados como Objetos Gastronómicos No Identificados; por eso hoy quiero 'desclasificar' para vosotros algunos 'expedientes', para ver si entre todos, arrojamos un poco de luz en estos misterios...


Aunque el tiempo todavía no haya tenido el valor suficiente como para decírnoslo a la cara, estamos en verano. Algunos de vosotros habréis estado haciendo los deberes -lease cuidar la alimentación y hacer ejercicio físico- todo el año y ahora el resto de los mortales, tendremos que 'sufrir' los efectos de vuestros fornidos abdominales, tipo suelo de pavés, cuando poséis la toalla al lado de la nuestra o corráis por la playa en 'slow motion' rollo 'Carros de fuego'...


Los tiempos cambian, en nuestras vidas no hay ni un solo segundo de respiro y necesitamos nuevos alicientes casi a diario; los publicistas –en este caso gastronómicos– se han dado cuenta de que ellos tampoco son una excepción y de que la fecha de caducidad de sus “obras” es muy limitada. Quien más y quien menos habrá notado que las marcas “pudientes” cambian su carta de credenciales con la misma asiduidad que su ropa interior; sin embargo en ocasiones me recuerdan a los hamster cuando dan vueltas en su ruleta -la velocidad es muy alta, pero no se mueven del mismo sitio-. Con esto me refiero a los intentos de captar a ese público de gustos “refinados” a cualquier precio y sin rasgarse las vestiduras a la hora de utilizar adjetivos, que en teoría deberían estar reservados para ocasiones más “especiales”.


Suena el teléfono y sin darte apenas tiempo para reaccionar, una voz entrecortada, casi jadeante y a la que apenas entiendes -lo que vendría a ser Shakira-, te dice: “En mi casa a las 22.00 horas. No traigas nada”. No has podido defenderte, ni tan siquiera buscar una excusa, acaban de invitarte a una cena de amigos, esos parques de atracciones gastronómicos donde tradición e innovación van de la mano, aunque en ocasiones lleven años sin hablarse...


Ahora que he pillado carrerilla con el anterior post -al que podemos considerar mi primera incursión en el apasionante mundo del 'timo profesional'- no pienso parar y en éste, voy a seguir poniendo nombre, apellidos y 'mote' a esos lugares donde estas prácticas suelen llevarse a cabo con cierta asiduidad/ impunidad. Yo los he agrupado bajo la denominación de origen 'Epicentros del timo', aunque como cada zona tiene sus peculiaridades, es mejor estudiarlas por separado, ¡vamos a por ello!


Ahora que estamos sufriendo los rigores del verano en nuestras propias carnes, creo que es el momento oportuno para abordar el tema de las ensaladas; son muchos los que han 'predicado' acerca de la necesidad de consumir este tipo de preparaciones prácticamente a diario, pero la mayoría han sido 'en el desierto' y para media España, durante 8 meses al año, las ensaladas siguen siendo 'eso verde' que ponen al lado del cochinillo asado; pero con la llegada de la primavera el panorama cambia y en las cartas de los restaurantes vuelven a renacer de sus cenizas a modo de trilogía, en lo que yo he denominado 'la mixta, la niña y la Santa María'.


Hoy para abrir el post , me pongo el palillo en la boca , la gorra de 'Caja Rural' y os transmito una de esas frases que escuché hace algunos años en mi Cadiz querido: "Desde que se inventaron el cortafiambres y el bidé, ni el jamón sabe a jamón, ni ná sabe a ná ...".


Serrat ya nos “susurró” -en 'slow motion' todo sea dicho- aquello de “Niño deja de joder con la pelota, eso no se dice, eso no se hace , eso no se toca ...”; pero a muchos se le está olvidando y en la educación de sus hijos las concesiones son continuas, aunque dada la temática de este blog , aquí simplemente vamos a centrarnos en esos nuevos “hábitos alimenticios” .


Ni yo me llamo Moisés, ni últimamente he hecho cumbre en el monte Sinaí, pero hace unos días mientras paseaba por el centro, sufrí una especie de aparición mariana -al más puro estilo Pitita Ridruejo- en la que se me confió el "Décalogo del perfecto hostelero acomodado"; y como es algo que me quema por dentro, quiero haceros partícipes de estos mandamientos, "apostillarle" mis reflexiones y pedir vuestra siempre sabia opinión como potenciales clientes.


Llevo bastante tiempo reclamándole a las "autoridades" correspondientes un 'Debate sobre el Estado de la Tapa', pero después de formar parte del jurado en la X edición del concurso provincial de Salamanca, creo que lo realmente necesario es un 15-M del pincho. Yo, como ciudadano, no me siento representado por más del 50 % de los candidatos que allí se presentaron y me niego a creer que los locales en los que se apueste por la creatividad se puedan contar con los dedos de los pies...


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