"Yo no quiero tener las aptitudes de un hombre, quiero tener las mías y que se respeten"

Foto: Cristian Martín

Ascensión Iglesias es la presidenta de la Asociación de Ayuda a la Mujer ‘Plaza Mayor’ y también vicepresidenta Nacional de la Federación de Mujeres Progresistas. Hablamos con ella sobre el feminismo y la lucha contra el machismo.

Charlamos con Ascensión Iglesias sobre femenismo, toda una vida de activismo da para mucho, y sobre sus sensaciones tras caminar a la cabeza de la Marcha del 7N contra las Violencias Machistas el pasado sábado en Madrid.

 

-¿Qué supuso la marcha del pasado sábado para la lucha civil del feminismo contra la violencia machista?

 

- La marcha fue un enorme éxito y todos los movimientos feministas podemos estar satisfechos por la respuesta mayoritaria de la ciudadanía. Evidentemente, había más mujeres que hombres, pero ellos también estaban, a pesar de que a muchos todavía les sigue asustando que las asociaciones feministas sean las convocantes. Quiero... o espero... que sea esta la razón de que no hubiera más hombres en la marcha, y no porque no se sientan identificados con la lucha. Desde luego, yo creo que sí hicimos ver a la sociedad que es un enorme problema y de eso se trataba. Hay que tomárselo en serio, la violencia machista es un problema que tiene que formar parte de la letra A de cualquier agenda pública.

 

-¿Cuáles son los frentes que aún hay que movilizar?

 

- Lo que estamos haciendo actualmente es visibilizar la lacra de la violencia machista, que quizás no siempre se ha hecho. Por ejemplo, en los medios, los casos de violencia machista se hacen públicos, pero no siempre como creemos conveniente. No pueden ser un suceso sin más. Cuando había un problema con ETA, eso era primera página, un tema nacional, resaltable. Y cuando hay un asesinato de una mujer debe hacerse igual, es una noticia de primera, un problema nacional. Esto ya está ocurriendo, pero hasta ahora no ocurría, y ha hecho falta mucho trabajo. Por otro lado, no se tiene que hablar de mujeres muertas, porque, con la violencia de genero, lo que hay son mujeres asesinadas. Uno habla como piensa y, a través del lenguaje, expresamos, transmitimos mucho. Si decimos mujeres muertas, no estamos pensando en asesinato, que implica mucho más.

 

Por otro lado, jamás acabaremos con la violencia de genero si no se aborda también desde la Educación y, ahí, en la Ley integral contra la violencia de genero, un eje fundamental era la educación en igualdad.

 

Foto: Cristian Martín

 

 

-¿Y, educar en igualdad, no se hace ya?

 

- Este trabajo no se está haciendo con suficiente intensidad. Las instituciones públicas, por ejemplo en Salamanca, sí se interesan y ponen de su parte, pero esta educación no forma parte del ámbito curricular. Cuando nosotras vamos a hacer talleres, queremos que sea en horario lectivo, no como extraescolar. Aunque, lógicamente no se educa sólo en la escuela, también educa la sociedad, los medios de comunicación, la familia… Yo siempre abogo por hacer algo dentro de las Ampas, para educar en igualdad dentro del ámbito familiar, porque venimos de una sociedad patriarcal donde imperaba el machismo y la mujer estaba subordinada y esto es muy difícil eliminarlo de un plumazo. Requiere una revolución social, para que la igualdad no sea una teoría, si no una realidad. Hoy día, nadie o casi nadie dice que esté en contra de la igualdad entre hombres y mujeres, pero la realidad nos muestra que eso existe. La autonomía de la mujer, muchas veces, todavía sigue sin ser aceptada en el ámbito de la familia. Pero no hablo de la autonomía económica, si no la autonomía personal, que una mujer pueda hablar pensar o decir lo que le parece oportuno, sin que nadie se lo reproche por el hecho de ser mujer.

 

-¿El hombre y la mujer son iguales?

 

- Iguales no somos, pero debemos tener los mismos derechos. Eliminar las diferencias que tenemos no es la igualdad que reivindica el feminismo, si no la igualdad de trato dentro de las diferencias. Yo, por ejemplo, no quiero tener las aptitudes de un hombre, quiero tener las mías y que se respeten.

 

-La Real Academia define machismo como: Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres. ¿Qué le parece?

 

- Es demasiado simple, pero es que la Real Academia no se caracteriza precisamente por ser una institución a la cabeza de la igualdad de género.

 

 

Foto: Cristian Martín

 

 

-¿Qué es hoy, para usted, ser machista?

 

- Lo que es y ha sido siempre, creer en la supremacía del varón sobre la mujer en todos los sentidos , o dicho de otra forma defender la subordinación de la mujer al varón, solo por el hecho de ser mujer. Obviamente, subordinados hay en muchos otros aspectos que nada tienen que ver con este.

 

-Cuatro mujeres asesinadas por violencia machista en los dos días posteriores a la Marcha del 7N. ¿Desilusiona, desesperanza…?

 

- Pero si es que es el pan nuestro de cada día. Ha coincidido así, después del 7N, pero es que viene sucediendo con demasiada frecuencia.

 

-¿Cuánto tiempo lleva Ascensión Iglesias inmersa en los movimientos feministas?

 

- Prácticamente siempre he estado vinculada, pero dedicada cien por cien desde 2000, cuando empecé con la asociación Plaza Mayor.

 

-Desde entonces hasta ahora… 15 años, y ya hay 300 organizaciones en España. ¿Todo se ve distinto o no? ¿La sociedad entiende el feminismo?

 

- Todavía hay gente que no entiende lo que es el feminismo, es defender la igualdad frente a la subordinación que supone el machismo. Es que, durante mucho tiempo, se consideraba que ser feminista era ser poco femenina o que eramos todas lesbianas, que también las hay y con todo su derecho, y espero que eso haya cambiado. El feminismo es una teoría no un colectivo sin más. Las mujeres no somos un colectivo, somos la mitad de la sociedad o más. Queda mucho por hacer, fíjate que yo he oído a mujeres que se las dan de muy demócratas, y dicen: ‘yo soy muy femenina pero no feminista’, como si el feminismo fuera algo negativo.

 

-¿No siente entonces que haya habido cambios?

 

- Un poquito… un poquito… pero lo que hace falta no es más que educación, educación y educación. Sin un cambio de estructuras sociales, seguirá habiendo violencia de genero.

 

-¿La igualdad es entonces una utopía, un deseo, un sueño…?

 

- Yo espero que no, sería espantoso. El feminismo lleva muchos años luchando, viviendo momentos más y menos importantes, como el Guadiana. La tradición de este país no se puede borrar de un plumazo pero no creo que sea una utopía.