¡Ya están AQUI!

Sus Majestados los Reyes Magos de Oriente ya están en Salamanca y pasean por sus calles a la espera de que llegue la noche y comience su trabajo repartiendo regalos por todos los hogares. 

La cabalgata de los Reye Magos ha arrancado poco después de las 19.00 horas, desde La Alamedilla para llenar las calles de Salamanca de luz, color e ilusión. Miles de niños, acompañados por sus padres, esperaban su llegada desde primera hora de la tarde.

 

A la espera de la llegada de Sus Majestades de Oriente, las primeras carrozas empezaron a desfilar por la avenida Mirat, rumbo a la puerta Zamora, en un recorrido más amplio que otros años que tiene en la Plaza Mayor su momento culmen. Gigantes, un tren lleno de pajes, el pastor con sus ovejas caminando tras la estrella de Oriente, numerosos pajes y tres elefantes cargados de regalos preceden en el desfile a Melchor, Gaspar y Baltasar. Cada carroza desata a su paso el delirio de los pequeños.

 

Miles de personas de todas las edades siguen un desfile en el que un año más los asistentes dejan claro que la ilusión no tiene edad: niños, adolescentes, padres y abuelos disfrutan de la esperada cabalgata de Reyes.

 

A ambos lados de la calzada, calles abarrotadas de rostros en los que se lee la ilusión. Por fin llega el día más mágico del año, la cabalgata de Reyes. Jerseys, paraguas y miles de bolsas para recoger caramelos y que forman parte del 'atrezzo 'de los que se sitúan por las calles escoltando el desfile. Como cada años, los niños se afanan en por conseguir los dulces que se lanzan desde las carrozas. Confeti y golosinas que tiñen el cielo de Salamanca al paso de las carrozas.

 

Pese a llevan algunas horas esperando el comienzo de la cabalgata, ninguno muestra cansancio, sólo nervios e ilusión. Marta, de 6 años, esperaba emocionada a su favorito, el rey Melchor, al que le ha pedido la caravana de la ‘Barbie’ y un libro de cuentos para dormir por la noche. Lucas, con sólo tres años, tiene muy claro que quiere un pony ‘de mentira’. Al paso de las carrozas gritos entusiasmados, siempre con el rey favorito en la boca mientras sus Majestades lanzan besos y saludos a todos los presentes desde sus carrozas.

 

Melchor desde su trono mira emocionado a los ojos de los niños; detrás Gaspar que, con mucho salero y mostrando que igual el Papa tiene razón y sus Majestades vienen de Andalucía, mostraba su cariño a todos los niños desde una carroza y, cerrando la comitiva, Baltasar, recibido entre gritos y rostros emocionados. 

 

Llegada a la Plaza y palabras del Rey Melchor

 

En su recorrido los Reyes pasan por la Plaza Mayor donde se encontrarán por fin el Belén que llevan tanto tiempo buscando. Sus Majestades de Oriente llegan a su primer destino pero les queda una noche llena de trabajo, aunque antes el Rey Melchor se dirigió a todos desde el balcón de la Plaza con estas palabras:

"En primer lugar, queremos dar las gracias a vuestro alcalde por abrirnos la casa de todos los salmantinos, y permitirnos descansar y poder saludar a los verdaderos protagonistas de esta noche: VOSOTROS NIÑOS !


Hoy es un día muy especial, tanto para vosotros como para nosotros.
Para vosotros, porque esta noche todos vuestros deseos se van a hacer realidad, porque sabemos que habéis sido muy buenos.
Y para nosotros, porque llevamos 365 días esperando que llegue este día para poder veros, y concederos todas vuestras peticiones .


Sed buenos con vuestros padres, hermanos, abuelos y con toda vuestra familia.
Sed generosos con vuestros amigos y con todos los que os rodean, y por favor, no dejéis de trabajar y estudiar duro en el colegio.

 

Gaspar, Baltasar y yo, lo que más deseamos, es que el brillo de alegría que estamos viendo en vuestros ojos, perdure durante todo el año.


Os aseguro que nunca, nunca, nunca olvidaremos esta noche .
Os queremos mucho.
Hasta el año que viene".

Acaba un atardecer lleno de nervios y expectación, antesala de una noche de pesadilla, vela y ensueño para unos niños que ya esperan la llegada a sus casa de unos Magos que, después de degustar los dulces y licores que les dejan puestos junto al zapato, dejarán los esperados juguetes y, claro, algún trozo de carbón para los que no se han portado todo lo bien que debieran.