Ya depende de sí misma

MERECIDA. España, muy superior a Honduras, gana con dos tantos de Villa pero genera ocasiones para una goleada de escándalo. España 2 - 0 Honduras
R. Morales (EFE) / Johannesburgo
Los goles de David Villa levantaron a España de su decepcionante estreno en el Mundial, y mandaron para prácticamente para casa a Honduras, en un partido que deja a la Roja dependiendo de sí misma ante Chile para estar en octavos después de recuperar moral con un partido firme en el que perdonó numerosas ocasiones.

El resultado está por encima del estilo, pero el estilo es la base para el éxito. Y España lo tiene bien definido. España recuperó sensaciones perdidas en un estadio repleto de historia. Del Bosque sentó a Iniesta, justo físicamente, y a Silva. Dio entrada a Navas para abrir el campo y a Fernando Torres como referencia ofensiva. Fue Villa quien asumió el liderazgo. Se había citado con el gol. El travesaño impidió que fuese a los seis minutos, cuando soltó un derechazo desde 30 metros. No había tiempo para las lamentaciones. España destila calidad. Una acción individual de Villa comenzó a decantar el partido. En un palmo se marchó de dos rivales y se adentró en el área. Tenía el gol dibujado en su mente. Recortó hacia la derecha y encontró la escuadra. El primer gol en el Mundial era una realidad.

El ímpetu de Navas volcó el juego hacia la derecha. Le faltó el desdoble de Ramos para brillar más. Sus centros no encontraron rematador. Villa desbordaba en el otro costado con más pegada. Su conexión con Torres no encontró el premio del gol.

Le faltan minutos al delantero madrileño, el ritmo que le convierte en uno de los arietes más temidos. Desperdició dos ocasiones clarísimas en el minuto 33 que le habrían dado confianza.

Lo intentó Honduras en la reanudación adelantando unos metros la defensa, intentando dominar, pero recibió un duro golpe a su atrevimiento. Con espacios España mató el duelo. Aprovechó la velocidad de Navas, un amague en el desmarque de Villa que se descolgó al borde del área y al recibir el balón su disparo a puerta rebotó en Osman Chávez para acabar en la red.

Se tambaleó Honduras y llegó un vendaval de ocasiones de la Roja desaprovechadas. Sergio Ramos, que jugó infiltrado por un golpe en el costado, no se cansó de buscar el gol. Su disparo potente a los 53 minutos rozó el palo. El partido era de España que dejó escapar una oportunidad de oro de sumar goles a su favor para cubrirse las espaldas en caso de un triple empate. Navas desequilibró de nuevo por la derecha. Izagüirre se comió su amago y le derribó dentro del área. Penalti claro. Lo chutó Villa con tan ajustado que se marchó fuera. Era la hora de los cambios. El carácter que mostró el equipo para levantarse, la madurez de un grupo instalado en el éxito, no estuvo acompañado por la pegada. El triunfo fue corto para las innumerables ocasiones. El futuro en el Mundial de Sudáfrica se jugará al todo o nada.