Y al séptimo día resucitó

PRIMERA VICTORIA. El Guijuelo consiguió su primer triunfo de la temporada en un día con la climatología muy adversa. KOEMAN. El delantero salmantino fue el protagonista del partido con su estreno goleador como chacinero y su expulsión
Adrián. A. García.

Por fin. Siete jornadas después el Guijuelo consiguió su primera victoria de la temporada por 2 a 0 ante la UD Logroñés en un partido en el que fue superior a su rival, tanto con once, como con diez hombres sobre el campo. El viento fue un mal compañero de viaje para los dos conjuntos e impidió en muchas fases del partido observar un juego más vistoso.

El encuentro no pudo comenzar mejor para los de Cazalilla, ya que en el primer minuto de juego Koeman aprovechaba un balón suelto en el área tras una falta mal colgada por Michael Thiago para poner el 1 a 0 en el marcador con la colaboración de la defensa riojana, que desvió lo suficiente el balón para despistar a Rubio. Este tanto nada más comenzar sosegó los nervios de los chacineros, si es que los tenían, para afrontar el encuentro ante uno de los equipos llamados a hacer algo importante en la Liga.

Con el resultado a favor, el Guijuelo supo controlar el juego y fue claro dominador en los primeros veinte minutos, donde gozó de varias ocasiones consecutivas para aumentar la ventaja. La primera llegó tras un centro por la parte derecha, que se paseó por el área pequeña y a punto estuvo de introducirla Izquierdo en su propia portería. La segunda, tras el saque de esquina posterior, donde el viento hizo de las suyas al despistar a Rubio y casi introduce el balón en la meta riojana, pero el larguero lo salvó.

A partir de entonces, el Logroñés estiró líneas, pero sin apenas crear peligro a Montero, que fue un espectador de lujo en los primeros 45 minutos.

La segunda parte comenzó con el mismo guión que la primera. El Guijuelo seguía atacando en busca del gol de la tranquilidad, pero lo que se encontró fue la expulsión de Koeman, su mejor jugador en el día de ayer. En un balón dividido, el delantero dejó la pierna ante la salida del portero, pero sin llegar a impactar de lleno. El árbitro, muy riguroso en todo el encuentro, le mostró la segunda tarjeta amarilla y el camino de los vestuarios.

A pesar de la inferioridad numérica, los de Cazalilla continuaron siendo superiores y fruto de ese domino es que en el minuto 63 Iturralde ponía el 2-0 final. José Romero protege con el cuerpo un balón dentro del área y el defensa le aparta con un agarrón. Penalti, gol y dos a cero final.

Desde el segundo tanto chacinero, los riojanos se echaron hacia adelante a la desesperada y provocó que los de Cazalilla encontraran más espacios en ataque. José Romero pudo matar el encuentro, pero su vaselina después de la pared con Iturralde se marchó desviada por encima del larguero.