Vuelta al cerocerismo

NOVENO EMPATE. Con la igualada de ayer, el Guijuelo suma nueve en trece partidos. DESCENSO. Los hombres de Cazalilla se mantienen, una semana más, en puestos de descenso directo a Tercera División, aunque tienen la salvación a dos puntos
ADRIÁN A. GARCÍA
Tras unas jornadas de ausencia, el cero a cero volvió a alojarse en el marcador del Municipal. Un empate que fue fiel reflejo de lo que se vio en el campo, ya que ambos equipos apenas mostraron un juego vistoso y dio la impresión de que firmaban sumar un punto antes de salir de los vestuarios. Este encuentro recordó a los vistos a principio de la temporada, con excesivos balones altos, juego demasiado directo y sin una gran presencia en el área rival, tanto por parte del Guijuelo como del Real Oviedo, que no demostró ser “un equipo hecho para ascender”, como afirmaba Antonio Cazalilla a lo largo de la semana. Los carbayones fueron un conjunto timorato, sin apenas presencia en el campo rival y con un entrenador excesivamente conservador, que terminó el partido con seis defensas sobre el terreno de juego. En cambio, los locales, que sí buscaron un poco más la portería rival, no tuvieron el acierto necesario durante la primera mitad, mientras que en la segunda no hubo noticias suyas.

En los primeros 45 minutos fue superior el Guijuelo, que sin tener una excesiva posesión de balón, sí supo emplearla mejor, o por lo menos tenían las ideas más claras que el Real Oviedo, que apenas se dejó ver por el área de Montero. Vinuesa volvió a ser la referencia del equipo en ataque y continuamente los centrales le buscaban por alto para aprovechar la segunda jugada. Cuando más fluía el juego, el balón llegaba hasta la banda y desde allí Chema o Txoperena lanzaban centros con la cabeza del delantero catalán como objetivo. Centros, centros y más centros hacen que el juego ofensivo del Guijuelo sea más que previsible.

De esa manera llegó la primera ocasión de peligro para los locales. Barrena sacó fuerte de banda, Vinuesa peinó en el área y Koeman se encontró el balón a sus pies, pero su remate, flojo, lo atajó sin problemas Aulestia. El propio Barrena se convirtió en uno de los protagonistas de esta primera mitad, al sumarse continuamente con peligro al campo rival. Sin ir más lejos, el lateral se encontró dos veces con el esférico suelto en la frontal del área, pero en ambos su disparo no encontró el camino a la red.

El Real Oviedo tardó casi media hora en dar señales de vida. Un rebote entre los centrales llegó a Perona, pero se entretuvo demasiado y le dio tiempo a Jonathan a encimar al delantero rival para que su disparo ante Montero saliera flojo y centrado. El Guijuelo, por su parte, seguía en su empeño de buscar a Jordi Vinuesa, que en el 40 tuvo en su cabeza el uno a cero, pero no acertó a dirigir bien su remate, que salió demasiado centrado, sin problemas para Aulestia. Ya en la última jugada, Koeman, también en su cabeza, pudo abrir el marcador tras un buen centro de Chema, pero al igual que ocurrió cinco minutos antes con Vinuesa, su testarazo fue directo a las manos del guardameta ovetense.

Con esa jugada se terminó la primera mitad y se puede decir que también el partido. La segunda parte no exisitó. Si los equipos hubieran salido al campo sin porteros no se hubiera notado en absoluto, ya que ni Montero ni Aulestia tuvieron que realizar ninguna intervención más allá de los saques de puerta.

El Guijuelo lo intentaba con más corazón que cabeza, pero el cambio de Pedrito no ayudó a que el balón transitara por el centro del campo con algún tipo de sentido. Más bien su sustitución contribuyó a que los tanto los centrales como Iturralde buscaran con más ahínco a Vinuesa. El excesivo envío balón al cielo de Guijuelo y que el catalán no lograba quedarse con casi ninguno hizo que Koeman pasara casi inadvertido en el encuentro. Mala noticia la desaparición del hombre gol de los chacineros si quieren tener algo que decir en esta liga.

Este nuevo empate hace que el Guijuelo termine la jornada con doce puntos en trece jornadas y siga sin sumar su segunda victoria de la temporada. La buena noticia es que la salvación la tiene a tiro de piedra, ya que Sporting B, Caudal, Logroñés y Oviedo –estos dos últimos fuera del descenso y la promoción– están a dos puntos de diferencia. Aunque teniendo en cuenta el ritmo de puntuación que llevan los chacineros a lo largo de la temporada, estarían a dos partidos, que sería igual a dos empates, ya que parece el sino de los de Antonio Cazalilla.