Vuelta a las andadas

IMPOTENCIA UNIONISTA. Frente al ‘farolillo’, que jugó todo el segundo tiempo en inferioridad, el equipo salmantino apenas ofreció juego y careció de ocasiones.
TERESA SÁNCHEZ

A la primera, tropezón. La UDS falló en el primero de los tres encuentros, y probablemente el más sencillo, que tiene en el estadio Helmántico. Defraudó por el resultado y también por el juego porque el equipo blanquinegro volvió a las andadas. De nuevo se vio a una escuadra insegura, que desapareció en sus propios errores cuando lo tenía todo a su favor.

El arranque del encuentro fue eléctrico con tres aproximaciones unionistas al área rival en apenas minuto y medio. Cierto es que tan sólo Salva Sevilla probó a disparar, y desde muy lejos, pero la intención local de meter presión a su rival desde el primer momento quedó en evidencia. Tan en evidencia como que el conjunto salmantino es el peor enemigo de sí mismo a veces y dio vida a su rival en un par de cesiones muy peligrosas.

El encuentro navegaba sin un dominador claro, con la UDS gozando de mayor posesión y aprovechando las recuperaciones para tratar de montar llegadas rápidas. Una buena apertura de Endika hacia la incorporación de Rossato dejó al lateral con todas las opciones dentro del área, pero eligió la peor y cruzó en exceso el esférico. Con continuos movimientos en la zona de ataque, los unionistas buscaban descolocar a la zaga del Castellón pero los visitantes no encontraban problemas para defenderse. Los nervios por el dominio infructuoso comenzaban a surgir y más cuando tras una falta botada por Diego Reyes a la altura del banquillo de la Unión, Ulloa cabeceó y estuvo a punto de sorprender a Biel. Por arriba ‘el ciclón’ argentino se convertía en el mayor peligro del Castellón.

Los dos toques de atención del Castellón crearon dudas al Salamanca, que perdió el control, sin conseguir jugar juntso, demasiado aislado el hombre más en punta y con problemas para sacar el balón desde atrás. De hecho las pérdidas se sucedían en los intentos por jugar en largo y encima, tras un choque entre César y Goiko en el área que acabó con los dos lesionados, el duelo se enrareció con faltas, pérdidas de tiempo y desapareció el poco fútbol que había. El descontrol era absoluto y tuvo que dar las gracias la UDS a la aparición providencial de Murillo bajo palos para repeler un disparo de Páez justo en el minuto 45.

La expulsión de Zamora por doble amonestación marcó el inicio de la segunda mitad. La UDS volvía a tener mucho tiempo por delante con la posibilidad de jugar con uno más, aunque con la certeza de que su rival iba a perder todo el tiempo del mundo y a encerrarse lo más cerca posible de su área. De hecho el centro del campo del Castellón dio un paso atrás situándose más de un metro por detrás de donde lo había hecho en el primer tiempo y eso le daba demasiado terreno a la UDS como para desaprovecharlo. En una acción sin aparente peligro, la pillería y la ambición de Kike le permitió hacerse con un balón en el área y, aunque ligeramente escorado, acertó a cruzar lo justo para batir de Lledó.

Un gol que dio tranquilidad a los locales y obligó a abrirse un poco al Castellón y fruto de esos espacios sólo cuatro minutos después Salva tuvo la ocasión de sentenciar tras una gran jugada personal de Toti. Ahora sí parecía que el partido podía ir rodado pero el conjunto de La Plana sorprendió con una llegada por banda de Palanca que centró y encontró a Pendín totalmente sólo en el segundo palo para rematar al fondo de la portería. Empate con diez y más dudas. Más incluso que en el primer tiempo porque jugando como local y con un rival en inferioridad, la UDS ofreció aun menos.

La oportunidad se la ofreció el colegiado a los unionistas cuando en apenas dos minutos expulsó a Pendín primero, por doble amonestación, y después y a Palanca, por roja directa tras entrada a Kike, al que también echó justo un minuto después. Diez contra ocho con diez minutos por delante y Lledó sacando en una gran parada un disparo de Linares. El colegiado anuló un tanto de Salva por fuera de juego y el Castellón defendió como gato panza arriba el punto que arrebata muchas esperanzas en el Helmántico.