Votos 'cautivos' de mayores para asegurar el próximo sillón de Javier Iglesias

El edificio de Residencial Beleña, una de las tres residencias del pueblo.

La cantada elección de Beleña como reducto para el imputado presidente del PP encierra claves que pasan por la residencia, propiedad de la familia del alcalde, un censo inflado con los que están allí ingresados y las zonas 'en sombra' del ejercicio electoral.

Hace semanas que los partidos se devanan en el álgebra electoral de municipios, números, nombres y apellidos para intentar cuadrar las listas. Un ejercicio más complicado este que otros años por aquello del descrédito de la clase política. Sin embargo, siempre hay lugares con el privilegio de ser destinos muy solicitados. Lo curioso es que algunos no son precisamente capitales, sino pequeños reductos con un electorado exiguo, pero asegurado. La pregunta es, ¿qué puede convertir a una pequeña localidad en una plaza electoral codiciada? La respuesta está a 24 kilómetros de Salamanca, en Beleña, desde hace años refugio seguro de una pléyade de manadamáses provinciales del PP y ahora pregonado (pero no oficialmente confirmado) destino de Javier Iglesias.

 

Solo así, un feudo, se puede considerar una localidad en la que los 'populares' han barrido desde que se presentaron por primera vez en 1991. Hasta el 90% de los votos han sacado en algunas ocasiones. En las últimas municipales superaron el 82% de los sufragios emitidos, 120 papeletas por las 21 de las del PSOE y 5 de una tercera fuerza. Un resultado contundente en una localidad con poco más de 190 electores censados donde su único rival es la abstención, opción de 43 vecinos.

 

 

A primera vista, esta pequeña localidad no cuenta con características que la diferencien de otras de su entorno. Como muchas del mundo rural salmantino lucha por sobrevivir, y como tantas está perdiendo la batalla. Una mañana de cualquier semana sus calles están casi vacías y en los últimos días de lluvia eso le otorga un aire desangelado al que colabora el reducido número de casas, muchas con aspecto de llevar tiempo cerradas, otras plena ruina en fincas vacías. Calles poco o nada asfaltadas. Poco movimiento en el pueblo, menos si es lejos del bar. ¿Donde está el secreto de su éxito para atraer a los 'primus inter pares' del PP salmantino? Para descubrirlo hay que mirar unos metros por encima de la travesía que parte el pueblo en dos.

 

 

OBLIGADO EMPADRONARSE

 

Desde hace años Beleña acoge un floreciente negocio: el de las residencias de mayores. La visión la tuvieron los hermanos Rodríguez Boyero, que regentan un negocio que marcha bien. Entre los tres centros suman unas 185 plazas y pronto podrán ofertar más porque son visibles las obras en el edificio más grande, el que está en lo alto del pueblo, donde la construcción de más habitaciones incrementará su capacidad. Es la principal actividad en el pueblo y prácticamente todo gira en torno a ella, también en cuestiones políticas.

 

Extracto de un contrato de la residencia de Beleña.

 

El motivo es que la residencia insufla población a la localidad... y también votantes. Según ha podido comprobar TRIBUNA, el contrato para instalarse en la residencia incluye una cláusula muy clara: si pasados 60 días se va a seguir en el centro, la residencia empadronará a su cliente en Beleña, una exigencia poco corriente. Esto explica el 'boom' poblacional contra natura que vive la localidad. Con toda la provincia perdiendo población, ha pasado en 25 años de 134 a 212 vecinos. Según los últimos datos del padrón del INE, 120 de ellos son mayores de 65 años. Algo que también tiene su reflejo en el censo electoral.

 

El que más partido ha sabido sacarle al particular electorado local es el PP. Ha ganado todas las elecciones municipales desde que se presentó por primera vez en 1991 y, en todo este tiempo, el PSOE solo ha sacado un concejal. Actualmente no tiene ninguno porque hace cuatro años la lista 'popular' sumó el 82% de los votos y se hizo con los cinco concejales en juego. La candidatura la encabezaba Alberto Rodríguez Boyero, que suma varios mandatos como alcalde.

 

 

EN LAS MISMAS MANOS

 

Según los datos públicos, el alcalde es, junto con otros cuatro hermanos, cargo de Amanecer Duero, la empresa que gestiona la residencia. Hasta julio de 2010 fue administrador único y ahora lo es solidario. En paralelo, ha ido y venido como candidato a alcalde, dejando sitio al 'primer espada' de turno cuando ha sido necesario, aunque también los ha llevado de escuderos: tal es la confianza del PP en esta plaza que ha puesto en el 'dos' a expresidentes y diputados renombrados. Alberto Rodríguez Boyero es un fijo desde 1991, no ha faltado en ninguna lista. Así que es el jefe de las dos grandes fuerzas del pueblo: el Ayuntamiento y la residencia.

 

Otra de las residencias de Beleña, La Atalaya, esta en la travesía.

 

La residencia es una palanca electoral nada desdeñable. La cláusula de obligado empadronamiento marcada por la residencia ha permitido que el censo electoral aumente de 115 en 1991 a 193 en las últimas municipales. Una inflación artificial que no guarda relación con la realidad del pueblo, donde su núcleo tiene cada vez menos habitantes, y que si gana enteros en el padrón se debe a los mayores que están ingresados en la residencia. Una tropa electoral capaz de volcar cualquier resultado cada vez que tocan comicios. Y así estaría ocurriendo.

 

Todo son voces quedas, de gente que "no quiere líos", pero descontenta con el sesgo feudal en el que está instalado el municipio. Los vecinos 'de siempre' (en minoría poblacional) lo saben... y lo denuncian: la residencia es una fuerza de choque sabiamente utilizada. Y los métodos son variados, quizá dentro de la legalidad, pero descorazonadores. El punto de partida es facilitar el voto a los muchos residentes con un alto nivel de dependencia. Un voto que vendría condicionado por la relación de necesidad entre la residencia y sus inquilinos.

 

 

POR CORREO O TRANSPORTADOS

 

Por un lado estaría el voto por correo. Para ejercer el sufragio postal la normativa obliga a acudir en persona e identificarse con DNI. Sin embargo, la reglamentación abre una segunda puerta: autorizar a alguien para que lo haga. En caso de enfermedad o incapacidad justificada que impida acudir a solicitar en persona el voto por correo, se puede autorizar a una persona por acta notarial para que lo tramite en nuestro nombre. Hace falta un certificado médico oficial y que un notario se pase a firmar la cesión, un trámite conciso y accesible a un centro residencial. Una situación que genera recelos por parte de algunos familiares consultados.

 

Según fuentes conocedoras de la jornada de votación en Beleña, el voto por correo lo ejercen unas 50 personas. Con las características del censo del pueblo, los residentes dan el perfil de usuarios de este sistema. Muchos de ellos cercanos a la incapacidad y que están ejerciendo habitualmente el voto.

 

El interés por que los residentes ejerzan su derecho al voto en cada comicio queda en evidencia con otra práctica. Según varios vecinos, es habitual que desde la propia residencia, bien en vehículos de transporte o particulares, se traslade a residentes con menores dificultades de movilidad para que depositen su papeleta. Son, según las fuentes consultadas, otras 40-50 personas las que hacen el paseíllo cada vez que el calendario electoral lo requiere. Una situación confirmada por familiares de residentes, que transigen con el proceso aferrados al temor por el bienestar de sus seres queridos.

 

Es precisamente el miedo lo que engrasa este mecanismo. Miedo a perder el poder, miedo a perder el favor de quienes te cuidan. Un miedo poderoso, tanto, que puede llevar a todo un presidente del partido mayoritario en la provincia a buscar el refugio de contar con una fuerza electoral medida y calculada más allá de lo convencional. 

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