Villalar: La conmemoración de una batalla perdida por los comuneros

Actualmente la fiesta ya es un referente cultural que ha unido a los castellanos y leoneses en una campa neutral.

La festividad que se celebra en Villalar nació bajo un sentimiento reivindicativo y regionalista de Castilla y León, sin embargo ha pasado por una serie de avatares que ensombrecieron la fiesta de la Comunidad antes de convertirse en una fiesta popular sin incidentes. Actualmente cada partido político tiene su hueco en la celebración, por lo que Villalar se ha convertido en un referente cultural que ha unido a los castellanos y leoneses en una campa neutral.

 

La historia cuenta que la batalla de Villalar fue el episodio decisivo de la Guerra de las Comunidades en la que se enfrentaron las fuerzas imperiales de Carlos V y las de la Junta Comunera capitaneadas por Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado. La batalla tuvo lugar el 23 de abril de 1521 en Villalar (hoy Villalar de los Comuneros) y en ella vencieron las fuerzas imperiales y los tres capitanes comuneros fueron decapitados el 24 de abril.

 

En recuerdo a esta batalla de Villalar se eligió el 23 de abril para celebrar el Día de Castilla y León, ya que fue ese día en 1521 cuando Padilla eligió esa localidad vallisoletana como lugar para plantar batalla a las tropas imperiales.

 

El ejército comunero, en clara inferioridad respecto a las tropas de Carlos V, intentó que la batalla se produjera dentro del pueblo. Para ello, instalaron los cañones y demás piezas de artillería en las calles del mismo. Muchos de los combatientes aprovecharon la incertidumbre inicial para huir a sus localidades de origen u otras cercanas a Villalar. La contienda fue una auténtica masacre y al anochecer en el pueblo tan sólo se oía el gritar de los comuneros heridos que yacían en los campos mientras eran rematados.

 

Los principales capitanes comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado, fueron apresados con vida, recluidos y puestos en espera de ser juzgados. Los soldados del ejército comunero que lograron huir, lo hicieron en su mayoría a Toro y una parte del maltrecho ejército pasó a Portugal por la frontera de Fermoselle.

 

La batalla se saldó finalmente con la muerte de 500 a 1.000 soldados comuneros y la captura de otros 6.000 prisioneros.

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