Viejos errores

AL REVÉS. Fue el Elche el que jugó como Sito quiere que juegue su Salamanca
D. G.

No fue un buen día para el Salamanca. Principalmente porque no supo leer el partido. Se ahogó en la presión asfixiante de un Elche que jugó, precisamente, como Sito quiere que lo haga su UDS, es decir, con las líneas adelantadas y robando los balones entre el centro del campo y la línea de tres cuartos del rival.

Bordalás dejó la referencia de Perera en el banquillo y apostó por la movilidad de Juli y Trejo y le salió a la perfección, porque al Salamanca se le taponaron todas las vías de salida y sólo Salva Sevilla parecía ver algún camino libre. Cuando el almeriense se retiró, al Salamanca se le fundieron los plomos. Quique trató de echarse el equipo a la espalda, pero cuando se incrustaba entre los dos pivotes, demasiado pegados a los centrales, el equipo perdía chispa y picardía en ataque y tardaba mucho en sacar el trasero de su propia área. Lentitud de ideas que contrastaba con la rapidez con la que el Elche movía el balón. Cuando los ilicitanos lograron mantener la posesión, que fue en el tramo final de la primera parte, el Salamanca sufrió demasiado, corrió tras el balón más de lo habitual y quedó totalmente desdibujado. En la segunda parte volvieron a aparecer los viejos defectos: demasiados errores en entregas fáciles, ataque atropellado, sin orden, ansiedad, los pies moviéndose a un ritmo superior al de la cabeza. Y Oliva, en su casa.