Víctor Lapeña: "Me quedo con que esta selección ha llegado, ha hecho sentir a mucha gente"

Víctor Lapeña celebra eufórico el éxito de la selección junto a la jugadora Cristina Ouviña (Fotos: FEB)

Campeón de Liga y campeón de Europa de selecciones. En apenas tres meses ha tocado el cielo deportivo y Víctor Lapeña vive con entusiasmo este momento porque antes tuvo que sortear las dificultades para llegar a él. 

El entrenador de Perfumerías Avenida rememora con Tribuna de Salamanca el reciente éxito de la selección nacional, navega en esos recuerdos recientes que explican las claves de esta medalla de oro, la segunda en la historia del baloncesto femenino nacional. Perfecto lugarteniente para Lucas Mondelo, lo suyo ha sido el trabajo concienzudo desde la discrección aunque ha gozado como el que más de este campeonato. 

 

- ¿Cuánto tiempo has tardado en quitarte la medalla del cuello?

Bastante porque aparte de que el día que llegamos fuimos de aquí para allá con ella, llegas a casa con todos los nervios y ya te las quitas pero la sigues viendo y, como está todo todavía tan latente, te sigue emocionando y recordando muchas cosas.

 

- Allá por el mes de diciembre cuando suenan las campanas, ¿te atreviste a pedir que el baloncesto te diera tanto como en los últimos meses?

Para nada, ¡cómo iba a pensarlo! Entonces estaba en otra historia, en otra guerra con un equipo muy humilde que hoy ha desaparecido. Surgen cosas, la vida te ofrece cambios y qué voy a decir. Feliz porque el baloncesto me está dando muchas satisfacciones y muchos grandes momentos.

 

- La relevancia de esta medalla se ha visto reflejada en medios, en las reacciones de aficionados, pero una persona de baloncesto ¿cómo definiría hasta qué punto es importante?

Lo importante para mí es cómo llega. Me hace pensar mucho en qué ha hecho sentir a la gente. Personalmente no me pude sentir más contento que cuando la selección española de fútbol ganó el primer Europeo. Lo que transmitían esos jugadores y lo que unía a todo un país. Y ahora, por primera vez en la historia, tengo la sensación de que el baloncesto femenino ha unido a todo este deporte y a parte del país. Es lo que nos ha llegado, de gente del baloncesto pero también de gente que apenas lo conoce, amigos propios y de la familia que te hacen llegar que te han visto, que han disfrutado. Todo esto hace que sintamos que hemos hecho algo muy importante por este deporte y también dar una alegría a la sociedad.

 

- Unos los hemos visto y otros que seguro que no, ¿cuáles han sido para ti los momentos clave para llegar a este oro? 

Uno de los más importantes, aunque esté lejos, es el Preeuropeo del año pasado. Ahí nos dimos cuenta de lo realmente duro que es estar en esa competición en la que estuvimos a punto de quedarnos fuera. Esto nos hizo más fuertes, mirarnos a la cara y darnos cuenta de que había que prepararse más y había que unirse como grupo. A partir de ahí, entiendo que hay otro momento clave que es cuando Lucas vuelve de China con tiempo suficiente como para preparar en su cabeza y hacernos llegar todo lo que él había visualizado. Eso es vital porque nos transmite junto con la Federación un camino. Vemos que tiene todo claro, el camino que quiere seguir. Después ya el propio campeonato y ver cómo vamos creciendo y el buen rollo, el buen ambiente que hay en todos los niveles. Y, por último, el baloncesto que hemos hecho.

 

- ¿El cuerpo técnico ha tenido que hacer mucho trabajo de alquimista para lograr esa amalgama perfecta dentro de un grupo con jugadoras de 36 años y otras de apenas 20?

Para nada ha sido cosa nuestra. A mí me recordaba mucho a la película aquella de ‘La familia y uno más’ en la que había como 15 hermanos y en la que la mayor ayudaba a la pequeña, la pequeña era revoltosa pero al final hacía lo que le decían, estaba el padre... y al final simplemente nosotros hemos sido como el padre de familia y ellas tenían claro que podían crecer ayudándose unas a otras. Ves a Amaya Valdemoro con 36 años que parecía la de 18 porque es increíble lo que ha disfrutado esa cría, o a Elisa Aguilar aportando en cada momento, cogiendo a Queralt y hablando con ella. Al final piensas que es normal que haya pasado esto.

 

"LA MARSELLESA A CAPELA ACOJONA, PERO NI AFECTÓ"

 

- Pero detrás de un oro hay algo más que buen rollo.

Claro, claro, mucho trabajo y también mucha concentración porque cuando había trabajar se hacía. Mira otro momento clave que es la final cuando estás escuchando la Marsellesa a capela y eso acojona pero te das cuenta de que ya lo esperábamos y ellas estaban tan concentradas que  ni afecta.

 

- ¿Es el principio de una era, de una selección llamada a copar podios?

No doy nada por supuesto. Creo que esto hay que saborearlo, disfrutarlo y no ir más allá. Tenemos un equipo muy ilusionante pero no hay que olvidar cosas que han pasado recientemente y que afectan muchos factores. Ahora hay que disfrutar esto al máximo porque aquí somos muchos de pensar rápidamente en lo siguiente y creo que hay que pasarlo bomba pensando que somos campeones de Europa. No olvidemos que perdemos a Amaya y a Elisa así que perdemos muchos valores dentro del grupo que tendremos que compensar de otra forma. Somos los campeones de Europa y nos tocará demostrarlo en cada partido y volver a empezar cuando toque desde la humildad.

 

“HABÍA ALGO DORMIDO EN XARGAY QUE HA DESPERTADO. ES UN LUJO”

 

- ¿Cómo calificarías el Europeo de Marta Xargay?

Espectacular. A todos los niveles. Esta niña ha adquirido una madurez fuera de lo normal. Había algo dormido dentro de Marta Xargay que ha salido, que ha despertado y no sólo por cómo ha jugado, cómo ha defendido sino la responsabilidad que ha tenido en cada entrenamiento, la madurez que ha tenido en los momentos más complicados del juego. Ella misma se exigía sumar para lograr lo que hemos ganado y está en un momento fantástico y ojalá lo alarguemos porque una jugadora como ella es un lujo e imprescindible. Tengo la sensación de va a ser junto a Alba la cabeza visible de esta selección porque tiene algo especial y ya lo demostró en categorías inferiores.

 

 

- Hombre de baloncesto y exentrenador de ese club, llegas a España con un oro y ves como un club como Obenasa desaparece. ¿Cuál es la realidad entonces del baloncesto femenino español?

Son dos realidades diferentes. Como selección todos los éxitos que se han generado sobre todo en masculino, aunque también en femenino, han hecho que la Federación con mucho trabajo haya conseguido que muchos patrocinadores hayan querido unirse a la selección. Es verdad que es una realidad que no se observa en los clubes, pero es un trabajo que se ha generado y que no ha llegado por casualidad. Existe una infraestructura impresionante que hace que todo funcione así y cuando entras en las dinámicas de clubes observas en muchos casos lo que ocurre en el país. Empresas como Obenasa, potente en construcción, al final tienen que dejar el patrocinio porque no tienen más remedio. Lo que creo es que este oro hay que aprovecharlo como una oportunidad para el baloncesto femenino. Hay que saber rentabilizarlo. 

 

- Y el baloncesto que no se acaba para Lapeña este verano, ¿también a por medalla en el Europeo sub 18?

Con mucha ilusión por otro campeonato de Europa a ver si somos capaces de subir al podio y redondear el círculo. Para mí sería un poco ¿y ahora qué hago? Aunque tengo claro lo que haré, regresar a Salamanca y ponerme a trabajar con mi club.