Viajar y "sentirse como en casa" ya no es sólo una frase publicitaria

Rosalina Colinas posa junto a uno de sus huéspedes

Rosalina Colinas es una de las miles de personas que han decidido ofrecer a su casa como alojamiento a turistas, ya sean nacionales o extranjeros. Esta salmantina, de 49 años, alquila cuatro habitaciones en su chalet, donde vive con su hijo y pareja, dentro de la ciudad.

La globalización, las nuevas tecnologías y el rápido acceso a la información vía internet a la hora de planificar un viaje ha dado lugar, en los últimos años, a una nueva tendencia en el alojamiento turístico: alojarse en la casa de un particular en lugar de en un hotelExisten muchas empresas que se dedican a este tipo de ofertas. Bajo el lema: “viajar como un local”, una de ellas, la empresa Wimdu, facilita el contacto entre huéspedes y anfitriones en todo el mundo.

Rosalina Colinas es una de las miles de personas que han decidido ofrecer a su casa como alojamiento. Esta salmantina, de 49 años, alquila cuatro habitaciones en su chalet, donde vive con su hijo y pareja, dentro de la ciudad. En pocos meses ha forjado  grandes amistades con los huéspedes que han pasado por su casa: “Es como tener familia en distintos países”, indica. A pesar del posible recelo que pueda ver entorno a iniciativas como ésta, Colinas asegura que nunca se ha sentido insegura ni ha tenido problemas con ninguno de los 30 viajeros que ha conocido desde que se dio de alta en la página este verano.

La empresa comenzó su andadura en marzo de 2011 en Berlín por iniciativa de dos jóvenes universitarios insatisfechos con el alojamiento “caro y frío” de los hoteles. En poco menos de dos años, el pequeño equipo internacional se ha convertido en una red de más de 350 empleados en todo el mundo que  ofrece unas  50.000 viviendas en más de 100 países. Desde la perspectiva de los viajeros, ofrece una manera más auténtica, barata y cercana de hacer turismo. Para el anfitrión representa la oportunidad de conocer a personas de otras partes del mundo, a la vez de recaudar unos ingresos extra.

“Todos han sido gente maravillosa”, cuenta Rosalina desde su experiencia personal. Desde músicos universitarios hasta parejas mayores, de Estados Unidos hasta Nueva Zelanda, Colinas ha conocido a personas de varias edades y rincones del mundo. “Es algo que enriquece culturalmente”, explica. La salmantina admite además que las visitas casi siempre acaban en amistades: “Les asesoro sobre las cosas que hay que ver en Salamanca, les llevo a ver pueblos cercanos, a veces salimos juntos de tapas…y al final queda la amistad”. 

Colinas, enfermera especialista en vacunas internacionales en una clínica privada, asegura que su actividad como ‘anfitriona’ no interfiere en su vida laboral. “Tengo las tardes y los fines de semana libres en mi trabajo y siempre acuerdo las visitas entorno a mi disponibilidad. No supone mucho trabajo.”, aclara. A pesar de que Rosalina opta por compartir actividades con los huéspedes, el grado de independencia del viajero varía dependiendo de la residencia.

Existen varias modalidades de vivienda a contratar: habitaciones en pisos compartidos, estudios, pisos enteros y chalets, en países variados del mundo. Wimdu pretende unir a los huéspedes y anfitriones más compatibles. Para ello, establece un contacto previo con el anfitrión antes del viaje y comparte los comentarios tanto de los turistas como los locales una vez terminada la estancia.

De esta manera, se intenta que el cliente “se sienta como en casa aun estando fuera” y que la experiencia sea igualmente positiva para el usuario como para quien presta su casa para este novedoso modo de alojamiento turístico.