Venancio Blanco y Antonio Carnicero, protagonistas de una exposición que conmemora los 60 años del Bolsín de Ciudad Rodrigo

El Palacio de los Águila de la localidad salmantina acoge una selección de las más importantes piezas de estos dos grandes creadores.

 

Venancio Blanco y Antonio Carnicero son los protagonistas indiscutibles de una exposición que el viernes 15 de julio vio la luz  en el Palacio de los Águila de la localidad salmantina de Ciudad Rodrigo y que conmemora el LX aniversario del Bolsín Taurino Mirobrigense.

 

El escultor Venancio Blanco; el presidente de Iberdrola, Ignacio Galán; el alcalde de Ciudad Rodrigo, Juan Tomás Muñoz; el presidente de la Fundación Duques de Soria, Rafael Benjumea; y el patriarca del Bolsín, Miguel Cid, han inaugurado esta tarde la muestra, que bajo el título Venancio Blanco y Antonio Carnicero: Toros y caballos de dos artistas salmantinos, permitirá contemplar la representación artística de la tauromaquia.

 

Al evento han acudido también, entre otras personalidades, el deán de la catedral de Ciudad Rodrigo, Ángel Olivera; el torero Santiago Martín ‘El Viti’, el escritor Gonzalo Santonja, la también escritora y poeta Isabel Bernardo y Pío García Escudero, presidente del Senado.

 

venancio blanco bolsin ciudad rodrigo

 

La exposición, que podrá visitarse desde hoy hasta el próximo 31 de agosto, ha sido organizada por la Fundación Venancio Blanco, el Bolsín Taurino Mirobrigense e Iberdrola y cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, la Fundación Duques de Soria y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

 

Las obras de esta muestra, comisariada por Nuria Urbano, José Ramón Cid y José Manuel Sánchez, de carácter plástico en diferentes materiales -setenta esculturas de Blanco y veintitrés estampas de Carnicero-, descubren la dedicación y vinculación de estos dos creadores al mundo del toro y los caballos, siendo esta exposición buena prueba del amor y dedicación hacia el mundo taurino, siendo el toro, el caballo y el toreo los protagonistas que buscan una faena perfecta, pero sin dejar de lado el riesgo que ello conlleva.

 

Ambos son dos grandes artistas que se dan cita en el mundo plástico para remarcar el sentido de uno de los hechos más tradicionales de la cultura española, viviéndolo desde el interior de la fiesta taurina.

 

Antonio Carnicero nos ofrece la primera tauromaquia gráfica de la historia, que va a ser copiada, imitada y desarrollada por diferentes artistas posteriores. Hasta entonces se habían realizado algunas representaciones sueltas de suertes o escenas de tauromaquia, principalmente por dibujantes extranjeros. Con la «Colección de las principales suertes de una corrida de toros» (1790-1795), Carnicero describe la lidia completa. Las láminas de cada escena son correlativas y ofrecen una sensación de movimiento en el transcurrir de la corrida, tal y como si estuviéramos ante los fotogramas de una película de cine mudo.

 

“Las láminas de la serie taurina de Carnicero, en las que por primera vez aparecen completos y ordenados los distintos momentos de la lidia, están concebidas con una finalidad informativa y didáctica, destinada principalmente al público extranjero. En esa labor de divulgación existe, además, una voluntad explícita por parte del artista de vincular la función de toros con “el verdadero carácter español”. Los especialistas no dudan de la influencia que la obra de Carnicero ejerció en Goya para componer su Tauromaquia un cuarto de siglo después, quien, a su vez, sería fuente de inspiración para la presencia constante de los toros en la obra de Picasso”, señala Ignacio Galán, presidente de Iberdrola.

 

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Venancio Blanco nació y se crio en la dehesa junto al toro bravo. Con el tiempo, Venancio se dedicó a hacer otras tareas toreras sirviéndose de un lápiz, un pincel, una espátula o un puñado de arcilla al que daría forma antes de llevar a la fundición ese magistral arte de la tauromaquia que tanto identifica su obra.

 

Estudioso del acercamiento de ambos genios a la belleza del toro y la plasticidad del toreo, subraya Galán que “las esculturas en bronce de Venancio Blanco nos ofrecen su visión inseparable de su propia biografía, de su niñez y juventud en el campo charro y su contacto cotidiano con el toro bravo y con el caballo vaquero. Si en Carnicero son protagonistas el costumbrismo y la minuciosidad del dibujo, la materia prima de la inspiración de Venancio es la bravura del ganado, el movimiento, el riesgo y la tensión de la figura mítica que componen toro y torero y que sabe plasmar de manera tan magistral. Como ha explicado el artista ‘en captar estos momentos, donde la gracia y el drama se acarician’, radica mi interés por la escultura.”

 

El apoyo de Iberdrola a la realización de esta muestra forma parte del compromiso de la compañía con la difusión del arte y la cultura de los territorios en los que está presente.