Vehículos en el casco histórico: la inusitada densidad de una circulación 'prohibida'

La carga y descarga de mercancías en la Plaza Mayor y el acceso a las calles peatonales del casco histórico está en solfa: en teoría está restringido, pero los vehículos campan casi a sus anchas. Expertos y oposición reclaman un nuevo modelo ante el daño que se hace al patrimonio.

Los rozones que presentan los arcos de entrada a la Plaza Mayor por Prior, Concejo y Toro son las señales más evidentes del difícil entendimiento entre la circulación de vehículos y la protección de una de las señas de identidad de Salamanca en el mundo. Los ha denunciado Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio, pero no son ni mucho menos el único signo de la presión que los vehículos, tanto de mercancías como de particulares, y otros usos del casco histórico ejercen sobre los monumentos

 

Pero, ¿no está prohibido circular en lugares como la Plaza Mayor y las calles peatonales del casco histórico? En teoría, sí, pero la realidad es una restricción de manga ancha que se traduce en un intenso tráfico. Cualquier día es posible ver todo tipo de vehículos en la plaza, sus calles aledañas, calles peatonales principales como Compañía... Fundamentalmente son vehículos comerciales que abastecen a los numerosos negocios de hostelería; pero no son los únicos, porque también hay vehículos particulares de vecinos y alojamientos hoteleros. Y una pléyade de coches que circulan sin miramientos sin ser profesionales ni vecinos.

 

 

PLAZA MAYOR

 

Los arañazos son una cicatriz más en la Plaza Mayor, que hace tiempo que evidencia un severo desgaste por una situación concreta: la circulación de vehículos en su interior. Teóricamente restringida a la carga y descarga y poco más, el caso es que con eso basta para someter al ágora al peso de camiones y furgonetas de todo tipo. La actual reglamentación fija horarios, sentido de circulación, puntos de entrada... pero no dice nada de tonelaje máximo, el volumen o los niveles de contaminación. Así que camiones de gran peso circulan cada día sobre un pavimento que lo nota: está muy deteriorado y a la espera de una rehabilitaicón anunciada. Y a ello se suma la relajada vigilancia, obligada por las reclamaciones de la oposición, que no impide que haya coches aparcados durante horas en plena Plaza o que se use para atajar.

 

Ahora la propuesta de Ciudadanos por la Defensa del Patrimonio plantea prohibir la circulación por completo. Esto obligaría a cambiar el modelo actual de carga y descarga, que permite llegar a la puerta de casi cada negocio. Adelantar el horario para evitar que furgonetas y peatones compartan el espacio sería el primer paso, pero si se quiere evitar toda circulación, habría que pensar en habilitar puntos cercanos, pero fuera del recinto. Ciudadades como Segovia ya han adoptado medidas. Una media que despertará, seguro, las críticas de los hosteleros.

 

 

CALLES PEATONALES

 

En cuanto a las calles del casco histórico, pasa algo parecido. Todas las del entorno de la Plaza Mayor sufren presión en cuanto que son usadas como punto de acceso para la carga y descarga o como punto de reunión de vehículos, caso del Corrillo o de la plaza Poeta Iglesias. Pero la invasión se extiende más allá, a sitios como la calle Compañía y cercanas, donde los vehículos circulan sin la debida precaución; o la Rúa Mayor, donde la mezcla de camiones, furgonetas, terrazas... convierte en peligroso ir andando.

 

En teoría, la circulación en las calles peatonales está restringida, pero de nuevo con facilidades para la carga y descarga, vecinos, clientes de negocios... El Ayuntamiento instaló hace dos años las cámaras para un sistema de control de matrículas que iba a organizar el desaguisado de los vehículos en calles peatonales. Sin embargo, a día de hoy el sistema no está operativo, pero lo más graves es que su planteamiento no va a solucionar el problema, porque pretende dar permisos a un perfil de usuarios que son el 95% del tráfico que ahora sufren estas calles.

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