Vega Terrón, una historia de fracasos e incumplimientos

Un centro de turistas en el que se gastaron 400.000 euros y que casi no ha llegado a abrir o que la empresa que tenía que explotar el muelle de carga haya estado 18 años sin pagar su canon son los dos últimos ejemplos de la fallida trayectoria del muelle fluvial.

La del muelle de Vega Terrón es, en su etapa más reciente, una historia de fracasos. El último, sin duda, es el del centro de recepción de turistas inaugurado en marzo de 2011 y que, a día de hoy, está infrautilizado y casi sin estrenar porque la propia Diputación de Salamanca, la institución que lo promovió, renunció a abrir sus puertas casi desde el primer día en que se hizo la foto protocolaria.

 

Asentado en una zona con necesidad de oportunidades de desarrollo, en las últimas décadas ha sido un lugar común para las administraciones de todos los colores que casi siempre que han necesitado presumir de una inversión millonaria para una zona históricamente deprimida han puesto sobre la mesa el muelle de Vega Terrón. Pero a la postre ninguna ha cuajado a pesar de que las promesas han sido de todos los colores políticos.

 

El nuevo muelle de Vega Terrón ocupa el lugar del histórico, que vivió su etapa de auge a finales del siglo XIX, cuando tuvo un importante tráfico de mercancías, aunque acabó en desuso. A pesar de ello, a finales de los 80 del siglo XX se planteó repetir la idea y construir un nuevo muelle con la idea de que sirviese de puerto de entrada para la llegada de mercancías. Finalmente, se invirtieron unos 3 millones de euros en su construcción.

 

En 1997 la Diputación de Salamanca adjudicó su explotación a la empresa VegaTer, formada por la consultora Inzamac y otras tres empresas. La sociedad zamorana, única que se presentó al concurso, firmó un contrato por 25 años para desarrollar el transporte de mercancías aprovechando que el cauce fluvial es una salida directa al mar como uno de los pocos puertos interiores de España. Sin embargo, pronto surgieron problemas con la navegabilidad del Duero hasta Portugal y las exclusas que regulan el cauce. Y ahora, 18 años después, sabemos que la empresa ni siquiera ha abonado el canon que tenía que pagar. Aunque lo más grave es que el muelle tiene un uso casi testimonial y que no llegan mercancías, sino algunos barcos turísticos.

 

Sin embargo, todavía en 2004 se hablaba de potenciar el desarrollo económico con la cooperación entre España y Portugal para  transformar el muelle de Vega Terrón en “un gran puerto” para mercancías.

 

En 2005 se decidió dar un giro al enfoque del muelle y la Junta y la Diputación de Salamanca anunciaban que iban a construir un centro de recepción de visitantes con el objetivo de potenciar el desarrollo económico de la comarca a partir del turismo internacional. Incluso se llegó a plantear el establecimiento de relaciones comerciales con los grupos mayoristas que en estos momentos venden sus paquetes turísticos en los barcos que navegan por el Duero.

 

En febrero de 2007 se firmó el protocolo del plan de dinamización turística de Arribes del Duero. Se trataba de un convenio a tres bandas entre el Gobierno central (PSOE), Junta de Castilla y León y Diputación de Salamanca (PP) con el compromiso de invertir 2,3 millones de euros a partes iguales entre 2006 y 2010 para desarrollar oportunidades económicas en esta comarca. Ese plan fue calificado por los responsables socialistas del Gobierno central como una "iniciativa histórica" que iba a convertir Arribes en "eje del nuevo turismo".

 

Los retrasos sirvieron para que el muelle y las iniciativas en su entorno se convirtieran en objeto de controversia y reproches entre los dos grandes partidos políticos, que se atribuían por igual incumpimientos.

 

También el actual alcalde, entonces consejero de la Junta, quiso ligar su nombre al de Vega Terrón como oportunidad de desarrollo. En 2007 se refirió a la infraestructura como a un elemento de dinamización vinculado a la logística del transporte de mercancías a través del río Duero que, desde su punto de vista, tiene “todas” las posibilidades de viabilidad. Entonces las instituciones salmantinas intentaban capitalizar la ocasión que constituía Vega Terrón y Fernández Mañueco se subió también al carro con la celebración de encuentros logísticos con Portugal para el posible desarrollo de Vega Terrón como destino de cargamentos de granito.

 

Poco después, un estudio de viabilidad concluía que la infraestructura era “perfectamente” viable siempre que se planteara como un proyecto hispano-luso, con el impulso público y que se realizara una inversión mínima de 11,2 millones de euros para la construcción de un buque que permitiera el tráfico mixto de granel y contenedores e iniciar la actividad de negocio en el puerto. A pesar de que Zaldesa, Ayuntamiento y Diputación se unieron para elaborar dicho informe, poco o nada se ha hecho.

 

Mientras tanto, se han ido desarrollando otras vías. Entre las iniciativas del plan de dinamización turística 2006-2010, se construyeron varios miradores y el centro de recepción de turistas del muelle de Vega Terrón, que se hizo realidad tras varios años de esperas. Se inauguró en marzo de 2011, pero nunca ha llegado a abrir sus puertas para funcionar de forma estable. El último capítulo de una historia con pocas ideas, y todavía menos éxitos para llevar el desarrollo a una comarca que se tiene que conformar, de momento, con intentos... y promesas.