Varios edificios públicos de Santa Marta cambian su caldera para funcionar con biomasa y gas natural

David Mingo, Alcalde de Santa Marta de Tormes. (Foto: David de Jesús)

El ahorro será reinvertido en realizar nuevas mejoras. El cambio de calderas en Santa Marta de Tormes permitirá que las arcas municipales gasten un 12% por ciento menos al año. El ahorro que se produce afecta también a las emisiones de CO2 de la atmósfera, que pasarán de 411 toneladas al año a 167 toneladas.

El Ayuntamiento de Santa Marta de Tormes logrará un ahorro económico del 33% que será reinvertido en realizar nuevas mejoras gracias al cambio que se ha realizado de las calderas de numerosos edificios municipales.

 

La empresa concesionaria de alumbrado público y eficiencia energética ha acometido ya, tal y como anunció, las obras de mejora en los edificios municipales. Se trata de unas obras referidas al cambio de las calderas de estas instalaciones, lo que va a suponer para el Ayuntamiento un ahorro económico del 12%.

 

EDIFICIOS CON NUEVAS CALDERAS

 

Concretamente se han cambiado las calderas existentes en el pabellón del colegio Miguel Hernández, en el colegio Miguel Hernández, en las piscinas municipales, en el Martín Gaite, en el San Blas, en las nuevas dependencias de la Policía Local y en el edificio Sociocultural, que antes contaban con calderas de gasóleo que han sido sustituídas por otras de gas natural y biomasa. Un ahorro que viene dado, principalmente, porque el combustible que ahora se comprará será más barato, y permitirá que las arcas municipales gasten un 12% por ciento menos al año, ya que el consumo ha pasado de un inicial de 1.431.749 kilowatios al año a un consumo de 1.136.308 kilowatios al año.

 

El ahorro que se produce afecta también a las emisiones de CO2 de la atmósfera, que pasarán de 411 toneladas al año a 167 toneladas, lo que supondrá un ahorro de 59% en las emisiones gracias principalmente a que se utilizará un combustible como es la biomasa con escasas emisiones.

 

A esto se une el hecho de que las nuevas calderas cuentan con unos mayores requisitos a nivel de seguridad que las anteriores, motivo por el cual los edificios son más seguros para los ciudadanos.