Varapalo judicial a UGT por intentar dejar sin convenio a 3.000 trabajadores salmantinos

José Luis Hernández Rivas y el coordinador regional de UGT. Foto: EP

Los juzgados 'tumban' el recurso con el que UGT de Salamanca pretendía saltarse lo firmado en el convenio del Metal. La justicia considera infundados los razonamientos del sindicato y le recriminia que sus argumentos defienden más los intereses de los empresarios que los de los trabajadores.

Serio correctivo a UGT de Salamanca en los juzgados. La justicia ha desestimado el recurso con el que impugnó el nuevo convenio del metal, una decisión que se tomó tras haber alcanzado un acuerdo y que podía haber tenido importantes consecuencias para los cerca de 3.000 trabajadores y 500 empresas que se rigen por este documento y que se iban a quedar sin la cobertura del convenio. El veredicto, además, desmonta todos los argumentos utilizados por la UGT para intentar imponer su criterio al de las otras partes en la mesa de negociación y lo hace en términos muy duros para la central.

 

La decisión del Juzgado Número 1 de los Social de la capital echa por tierra lo que había sido una decisión sin precedentes. Nunca antes en 35 años UGT se había impugnado un convenio estatutario en Salamanca, y mucho menos uno de la importancia del que afecta al sector del Metal. Eso es lo que hizo UGT el pasado día 24 de marzo cuando presentó un recurso para que se declarara nulo un artículo concreto y, por extensión, la totalidad del convenio. Esta decisión dejaba en el aire el convenio por el que se rigen actividades como talleres mecánicos, instalaciones eléctricas, ascensores, cerrajerías, calefacciones... y ponía en riesgo las relaciones laborales de todo el sector. El recurso fue admitido a trámite y terminó en un juicio en el que UGT denunciaba a la patronal Confaes.

 

El juicio se celebró el día 22 de abril y ha sido este día 29 de abril cuando se ha conocido la sentencia, a la que TRIBUNA de SALAMANCA ha tenido acceso en su totalidad. Una resolución que supone un duro varapalo para UGT por los términos en los que se desestima su recurso y que dejan al descubierto unos argumentos que no parecen los adecuados para uno de los sindicatos de clase y mayoritarios. Concretamente, por usar alegaciones que corresponden más a la defensa de los intereses de las empresas que los de los trabajadores.

 

"Llama poderosamente la atención que el motivo principal de impugnación se fundamente en los derechos de los empresarios", dice la sentencia.

En su dictamen, el juzgado declara válido el artículo y da el convenio por vigente. El motivo es que considera "infundados" los razonamientos empleados por UGT para impugnar el documento. Entre los argumentos empleados en en juzgado por la central sindical están que la inclusión de un artículo para compensar a los trabajadores que no reciben formación de sus empresas "vulnera el derecho de asociación y de libertad de empresa"; según la sentencia, estos son "intereses que no le son propios y para cuya defensa no estarían legitimados", ya que corresponden a la patronal. "Llama poderosamente la atención que el motivo principal de impugnación se fundamente en los derechos de los empresarios", dice la sentencia.

 

La sentencia también rechaza la alegación en la que UGT asegura que el convenio vulnera la libertad de asociación, y lo hace defendiendo el artículo 39 de compensación en materia de formación. "Lo establecido en el precepto es que el empresario para cumplir con el compromiso asumido de colaborar en la formación de los trabajadores puede elegir entre hacerlo a través de las organizaciones empresariales del sector o en planes de los sindicatos". Y que el convenio en nada incide en impedir la libertad de empresa, otro de los argumentos con los que UGT impugnó el convenio.

 

La sentencia se cuestiona por qué UGT rechaza un artículo "con contenido casi idéntico al que aparece en otros convenios como el de Comercio en su día suscrito con el visto bueno del sindicato que ahora cuestiona su legalidad"

 

Por último, el juzgado desmonta también el otro argumento utilizado por UGT, que el convenio violaba el principio de igualdad. La explicación de la sentencia es palmaria: "Se cuestiona por el sindicato demandante un precepto del convenio que con contenido casi idéntico al que aparece en otros convenios colectivos, como el del sector del Comercio, en su día suscrito con el visto bueno del sindicato que ahora cuestiona su legalidad, sin que concurra ningún motivo objetivo para pensar que su aplicación es lícita en un sector de la actividad empresarial y no en otro".

 

De este modo, la sentencia del juzgado de lo social desmonta punto por punto los tres argumentos con los que UGT y su federación del metal impugnaron el nuevo convenio colectivo pactado.

 

 

EL CONFLICTO

 

El conflicto se remonta al pasado mes de febrero, cuando en el transcurso de la negociación del convenio del sector del metal entre CCOO, UGT y la patronal Confaes, la Unión General de Trabajadores decide retirarse porque no tiene voluntad de firmar. Los otros dos actores continúan la negociación, llegan a un acuerdo y firman el nuevo convenio hasta el 31 de diciembre de 2016, que se registra legalmente.

 

Ese convenio incluye un nuevo artículo, el 39, que introduce una cláusula compensatoria de formación. Esta cláusula establece que las empresas que no pertenezcan a la patronal abonen un plus de 25 euros a sus trabajadores para compensarles la desventaja que supone que, fuera de las organizaciones empresariales, no recibirán la formación amparada por la patronal. Esta cláusula, presente en nuevos convenios recientes como el de Comercio y en otro similar firmado en la provincia de Soria, ya la había aceptado UGT (firmó ese convenio concreto), pero para el del Metal decidió rechazarla.

 

Con esta excusa, la de haberse levantado de la mesa, UGT decidió saltarse la unidad sindical y acudió a una concentración el pasado día 1 de marzo ante la sede de la patronal con una pancarta que, por sorpresa y sin haberlo acordado antes, acusaba al otro sindicato convocante del acto, CCOO, de venderse a los intereses de la patronal en la negociación del convenio del sector del Metal. Eso provocó una profunda fractura entre los dos grandes sindicatos de clase en Salamanca que degeneró en la convocatoria por separado de dos manifestaciones diferentes este día 1 de mayo, Fiesta del Trabajo, saltándose la tradición de desfilar juntos.