¡Vamos! y ahora toca Portugal

HIZO LO QUE DEBÍA. España gana a Chile en el último partido de la primera fase y se mete en octavos de final como primera de grupo.
José A. Pascual (EFe) / Pretoria
David Villa volvió a liderar a la selección española para salvar el difícil match ball que tenía por delante, ante un equipo rocoso, dinámico y mordedor como Chile, y se cita con Portugal en los octavos de final del Mundial.

España, que había estado a merced de Chile en el arranque del encuentro, había dado el golpe de gracia. Con el marcador a favor y en superioridad numérica ya pudo tocar con tranquilidad, sosiego y sin prisas mientras que el equipo de Bielsa no podía sino perseguir con la mirada el balón.

Chile hizo una magnífica demostración en esos 23 minutos iniciales. Su presión, anticipación y velocidad fueron para incluirlos en un manual ante unos jugadores españoles atolondrados. La habilidad de Alexis Sánchez, las rupturas de Valdivia, la rapidez de Beausejour y de Mark González, y el trabajo en la medular de Mauricio Isla y Estrada convirtieron a Chile en la dominadora el juego, mientras Xavi e Iniesta no podían aparecer.

Fueron momentos para la preocupación en el bando español, pero un envío en profundidad de Xabi Alonso salió a despejarlo Claudio Bravo, lo hizo mal, entregó el balón a Villa, quien sin pararlo y pegado a un costado, a unos 40 metros de la portería, lo introdujo en la meta chilena ante el lamento del meta.

Chile no se lo podía creer. Había mandado, había sido superior a España y estaba por detrás en el marcador. Pero aún en esos momentos mantuvo el tipo y de no haber sido por Piqué podía haber empatado en una escapada de Beausejour.

El segundo castigo, doble, fue el bello gol de Iniesta con un disparo colocado por la izquierda de Bravo y la expulsión en la misma jugada de Estrada por falta a Torres.

Ya todo parecía perfectamente encarrilado para España, pero Bielsa aún tenía cartas bajo la manga. En el descanso dio entrada a Millar y a Paredes, y el primero, nada más iniciarse el segundo tiempo, dio vida a Chile con un disparo que, tras tocar en Piqué, entró en la meta de un sorprendido Casillas y situó el 1-2 en el electrónico del Loftus Versfeld.

El equipo chileno volvía al partido, sin duda. Para España era un contratiempo en un partido que podía pensarse plácido. Del Bosque optó rápidamente por buscar otro hombre de toque, Cesc Fábregas, en lugar de Fernando Torres.

Era un jugador más para tocar y tocar, para dejar pasar el tiempo y tratar de descomponer más al rearmado cuadro chileno, cuya fe inquebrantable en el trabajo, es más que encomiable. Con el esquema de la final de la Eurocopa y otros tantos partidos, con tan solo un punta, en este caso Villa, España mejoró en determinados momentos. Bien es verdad que las reservas físicas comenzaron a flaquear en el mermado Chile, aunque ambos firmaron la paz hasta el final.