UPA y COAG piden que se costee la vacuna contra la pasteurelosis

Solicitan reuniones. Ambas organizaciones entienden que debe ser la Junta quien clarifique a los ganaderos cómo se ha llegado a la conclusión de que esta enfermedad es la causante de las muertes
ICAL

La Alianza por la Unidad del Campo, que conforman las organizaciones agrarias COAG y UPA, ha instado a la Junta de Castilla y León a que sufrague la vacunación necesaria para que la pasteurelosis aguda, que ha provocado la muerte de más de 141 ciervos en la Comunidad, no se extienda a la cabaña ganadera, en lugar de que sean los propios ganaderos quienes hagan frente a ese coste.

La confirmación oficial de que la muerte de los ciervos se puede extender a otros rumiantes, y por lo tanto al ganado, confirma, en opinión de ambas organizaciones, “el absoluto despropósito del Gobierno regional en materia de saneamiento ganadero, que obliga a los productores al más exigente de los controles de enfermedades como tuberculosis, brucelosis, lengua azul y otras muchas más, llegando incluso al sacrificio de las reses y sin embargo no tiene control sanitario alguno sobre los animales silvestres”.

Tanto UPA como COAG han exigido la convocatoria urgente de una reunión con presencia de responsables de la Consejería de Agricultura y Ganadería y la Consejería de Medio Ambiente para tener información puntual y transparente “ante el temor más que fundado” de las repercusiones que puede traer dicha enfermedad en la cabaña ganadera.

La petición parte de la profunda preocupación que, según refieren, existe en el sector ganadero debido a que la pasteurelosis es una enfermedad con rara incidencia en la cabaña ganadera extensiva y, por ello, entienden que la Junta debe clarificar a los ganaderos cómo se ha llegado a la conclusión de que la pasteurella es la causante de las muertes.

En este sentido, UPA y COAG instan a la Junta a que ponga en marcha medidas para que las explotaciones de bóvidos, ovinos y caprinos en las zonas afectadas y zonas de alta montaña donde se encuentra el ganado extensivo no sufran las consecuencias de esta enfermedad, ante el temor fundado de que puedan ser infectados vía aérea por los ciervos.
“Debe ser la Junta de Castilla y León, única y exclusivamente, la que debe velar por la vigilancia sanitaria de las especies silvestres y la que debe acarrear con los costes que provoquen la incidencias que a nivel de saneamiento en la cabaña ganadera de nuestra Comunidad autónoma requieren situaciones excepcionales como la descrita”, sostienen UPA y COAG.

Asimismo, piden que continúen las investigaciones hasta conocerse el origen del foco inicial de la enfermedad y si ha habido movimientos pecuarios irregulares relacionados con la enfermedad, además de la total retirada de los ciervos muertos y la puesta en marcha de una red de vigilancia sanitaria que se mantenga alerta hasta que se confirme el fin del brote de la pasteurelosis aguda.

Finalmente, UPA y COAG califican de “lamentable” que se hayan tenido que enterar a través de los medios de comunicación de las altas posibilidades que existen de que los ciervos puedan llegar a transmitir la enfermedad a otros rumiantes.